Ernesto Silva: “La UDI tiene la tarea de preguntarse y actualizar cuál es su proyecto político para adelante”

Entrevista a Ernesto Silva, ex Presidente de la UDI, Vicerector de la UDD. Foto: Andres Perez

Su diagnóstico es claro: a Chile Vamos no le basta con la alternancia en el poder. El expresidente de la UDI señala que el desafío es construir una gran coalición desde el centro a la derecha, tal como lo hizo la Concertación. En su mirada, es la tienda gremialista la que debe cumplir ese rol de articulación entre las distintas derechas.


Al menos por ahora, el tiempo de la primera línea quedó atrás para Ernesto Silva. El expresidente de la UDI hoy observa los vaivenes políticos con cierta distancia, pero no con poco interés.

Cree que ha mutado tanto el escenario político chileno, producto del cambio del sistema binominal, que eso exige nuevas destrezas para asegurar gobernabilidad en el futuro.

Desde la Universidad del Desarrollo, y en su calidad de director del núcleo Faro, Silva estudia y procesa los grandes temas que cruzan a la sociedad. Y lo hace en equipo con sociólogos, historiadores, filósofos, economistas y cientistas políticos.

De ahí quizá que su aproximación al momento que vive la derecha sea en clave de mediano plazo. El exdiputado sostiene que las derechas deben caminar hacia una gran alianza que les permita llegar a La Moneda y ofrecer gobernabilidad. Pero sabe también que hay desafíos de corto plazo que son condición sine qua non para poder llegar al gobierno. Aquí lo explica él.

Se empieza a reordenar el mapa político. Las primarias dejaron a la UDI en una posición más débil. ¿Qué pasa o qué ve en un partido que durante años fue piedra angular en la derecha?

Desde una mirada más general, yo veo que acá hay desafíos de corto, mediano y largo plazo. En el corto plazo, lo central para una coalición que está en la oposición es tratar de tener un buen resultado en la elección municipal de diciembre de este año, porque eso sí es clave para articular o generar el ambiente de la elección presidencial y parlamentaria del próximo año.

O sea, ¿da una energía?

Exactamente. No es que determine el resultado, pero sí genera ambiente, influye. Eso es lo que hemos aprendido. En segundo lugar, creo que las recientes primarias del 9 de junio fueron muy pequeñitas como para hacer un análisis mayor....

Entonces, ¿no habría que sobredimensionar ese resultado?

No. Creo que el tema aquí es mirar el mediano plazo. En ese sentido, diría que a Chile Vamos no le basta con la alternancia en el poder. Durante mucho tiempo se pensó que bastaba con llegar al gobierno. Pero para dar un nuevo salto hacia adelante se requiere de una coalición amplia que asegure gobernabilidad por varios periodos, así como en su momento lo hizo la Concertación.

¿Realmente ve posible una alianza amplia en la derecha?

Lo que veo es que los principales problemas de Chile son seguridad, inversión, educación. Y en esos tres ámbitos, las propuestas que hagan las derechas y sectores de centro pueden tener más valor en la percepción de la ciudadanía. Por lo tanto, el desafío es construir la coalición, la plataforma, que pueda darle gobernabilidad al país por más de un gobierno.

¿Cómo? ¿Con qué relato? ¿Con qué identidad?

Es que no sólo hay que verlo desde una ganancia electoral corta, del resultado municipal o de una gobernación, sino de ser protagonista de la construcción de una nueva etapa para Chile. Y ahí, obviamente, partidos como la UDI, que han tenido históricamente un rol articulador, tienen que hacerse la pregunta de qué rol van a cumplir para convocar al centro y a las otras derechas hacia el futuro.

En el actual momento de la UDI, cuando algunos dicen que no tiene una identidad clara, ¿cómo lo hace?

Es súper distinto ser un partido político cuando había sistema binominal a cuando hay un sistema electoral proporcional como ahora. Los incentivos de los partidos pasan por tener posiciones en que les hablan a grupos más específicos. En el fondo, acá se ha dado un dilema. Por una parte, Javier Macaya ha entendido con claridad la necesidad de articular a más actores para ofrecer gobernabilidad futura, pero al mismo tiempo eso se pone en tensión, porque los desafíos electorales de corto plazo te hacen competir en listas o en subgrupos.

Pero eso les está pasando a todos, ¿no?

Sí. El sistema de partidos políticos está reconfigurándose en los hechos. El Frente Amplio se dio cuenta y hoy día se transformó en un solo partido político. Lo que se observa en la derecha es que la negociación se da entre republicanos y Chile Vamos. Es probable que pasado este ciclo electoral, y si es que se llega a un gobierno de derecha, surja la pregunta de si elegir entre tomar una posición de identidad más fuerte, como la que ha tenido la UDI en otros momentos, o caminar hacia construir una confederación de partidos.

¿Una gran alianza?

Sí, una alianza más profunda. Eventualmente, converger hacia un nuevo partido con Renovación Nacional y Evópoli. Esa será la pregunta que se va a hacer explícita hacia adelante.

¿Y la UDI como eje, a pesar de sus debilidades?

Creo que a pesar de las dificultades, la UDI todavía está en condiciones de cumplir un rol de articulación entre las derechas a fin de conformar una nueva coalición.

Los ciclos

En la UDI se respira un malestar. Se dice que ya no tiene la misma impronta. Usted conoce bien al partido, ¿lo ve en un momento de fragilidad?

A ver, todos los partidos tienen ciclos. Y a veces se da la paradoja de que un partido puede estar enfrentando un momento difícil, pero al mismo tiempo tiene el candidato presidencial con la mayor opción de llegar al gobierno.

Tal como lo tiene la UDI...

Claro. Pero cuando las miradas son muy cortas, dejan de lado cuestiones muy relevantes. Y le insisto: perfectamente podría darse el escenario de que la UDI contribuya a construir la coalición que permita llegar al gobierno y dar gobernabilidad hacia adelante. Si eso sucede, la UDI habrá cumplido un rol muy decisivo.

¿Independiente de las críticas que rondan hoy día?

En el fondo, ha pasado muy poco tiempo desde que emergió un actor tan nuevo y relevante como republicanos. Los procesos políticos no reaccionan de manera inmediata. Se van ajustando. Y el camino que se va abriendo es cómo reforzar parte de lo que ha sido su identidad histórica.

¿Dice que deberían reconstruir el espíritu de la UDI Popular?

Yo no puedo opinar del día a día, porque no estoy ahí. Lo que creo es que la UDI tuvo un proyecto popular muy exitoso, pero esas familias fueron progresando. La UDI popular acompañó a muchas familias de esfuerzo en su camino hacia una nueva etapa y hoy son parte de la clase media. Quizás la tarea está en volver a acompañar a ese nuevo Chile, pero en un nuevo contexto.

¿Y también ser un actor influyente en el mapa político? ¿Ser un interlocutor central? ¿O eso se perdió?

He visto que en la discusión legislativa de las grandes reformas, el gobierno sí interactúa con la UDI como su contraparte central. Es importante que ese rol se siga ejerciendo. Porque al final del día, ¿con quién se entiende el gobierno cuando tiene que discutir una reforma tributaria? Hoy día la tarea es ejercer un rol nítido de oposición. Ese es el perfilamiento que puede marcar más diferencias.

En el caso de la UDI, tiene al frente una amenaza que no tuvo antes: el Partido Republicano. ¿Eso la obliga a marcar identidad?

Hay un desafío. En muy pocos años ha surgido un grupo político con mucha fuerza como el Partido Republicano. La UDI tiene la tarea de actualizar y preguntarse cuál es su proyecto político para adelante, especialmente dado el nuevo escenario.

Por ejemplo…

Si quiere reafirmar un perfil de identidad política fuerte, como la que tuvo en otros momentos, tiene que preguntarse si quiere competir por el espacio de las ideas que plantea el Partido Republicano, o si va a avanzar hacia conformar una coalición con Chile Vamos. Ese puede ser un rol que puede tomar la UDI.

¿Y eso no lo está haciendo?

Lo ha hecho. Ahora tiene la oportunidad de acentuarlo. Vienen las elecciones municipales, parlamentarias y presidencial. Y mirando hacia adelante, no hay nada asegurado. Por lo tanto, parte del trabajo es ser muy consistente en cada etapa que se va a enfrentar. Por ejemplo, pensando en las etapas que vienen, he observado que la UDI, Renovación Nacional y Evópoli son partidarios de construir una plataforma hacia el centro para lograr una mayoría que permita llegar a una segunda vuelta con mayor unidad.

¿Es gobernabilidad tener dentro de una nueva coalición a Amarillos y Demócratas?

Es un paso. La política y las ideas se construyen de símbolos, hitos y votos. Y creo que en esto ya ha habido símbolos como, por ejemplo, trabajar unidos para el Rechazo del primer proceso constitucional. También es un hito que hayan avanzado a hacer actividades en conjunto. Y ahora viene la etapa de los votos. Vamos a ver qué pasa en la elección municipal. Ese es el desafío.

Y respecto del rol de la UDI, ¿cuáles son los símbolos o los hitos que debería marcar?

Me preguntas algo para lo cual hay que opinar como actor político y no como académico, pero si fuera un actor político, yo diría que la UDI tiene la tarea de liderar la oposición a las malas reformas del gobierno y preparar las bases para una alternativa de gobierno que incluya mucha identidad en las propuestas y capacidad de articular una gran coalición de las derechas y el centro.

El sueño de convertirse en una gran coalición de centroderecha fue el anhelo de Sebastián Piñera, pero no logró sostenerlo.

Al final del día, los grupos políticos tienen que ofrecer alternativas de acuerdo al contexto. Como los temas que más apremian a Chile son la seguridad y la falta de inversión, una narrativa de centroderecha tiene más opción de acercarse a la ciudadanía y de ser creíble.

Estado de ánimo

¿Evelyn Matthei encarna una nueva narrativa?

Hay varios candidatos presidenciales en el sector, pero la persona que aparece mejor posicionada para conformar una amplia mayoría, sin duda que es Evelyn Matthei. Eso es claro, pero aún quedan muchas etapas por recorrer.

En los temas de seguridad, por ejemplo, José Antonio Kast también ha levantado sus banderas…

Veo que un perfil como el de Evelyn Matthei tiene muy buenas posibilidades de ofrecer gobernabilidad y construir acuerdos amplios.

¿La derecha actual debe cuidar a Matthei? ¿De qué manera?

La forma en que los partidos pueden colaborar a cuidar a sus liderazgos es hacer una buena plantilla municipal y de gobernadores para lograr un muy buen desempeño electoral. Por ejemplo, si van divididos, puedan ganar los candidatos de las izquierdas. Eso no facilita la proyección presidencial.

Entonces, ¿el destino de Matthei se juega en las municipales?

No sólo de Matthei. La municipal es importante para el estado de ánimo de todos, y eso impacta en las elecciones que vienen. Lo importante es trabajar cada etapa en su propio mérito. Lo que parece muy nítido es que las derechas deben entender que hoy no basta con llegar al poder. Para gobernar y producir los cambios, tienes que construir mayorías. Eso es lo que hay que mostrarles a los chilenos.

¿Qué rol podría cumplir el factor Rodolfo Carter?

Creo que Carter ha sido un excelente alcalde. Ha ofrecido un discurso directo, nítido. Es un liderazgo que tiene que crecer, proyectarse, y puede ser una opción para competir, porque el camino no está claro aún. Lo que pasa es que hoy día las mejores opciones las tiene Evelyn Matthei.

¿Carter podría representar mejor ese mundo de clase media que usted decía?

Carter ha construido un perfil de mucho esfuerzo. Su historia de vida es muy fuerte y empatiza muy bien con las ideas y valores de la clase media. En perspectiva más general, hay muchos liderazgos en el mundo de la centro-derecha. Y si observas bien, muchos vienen y son parte de la labor que ha ido construyendo la UDI. Eso me parece muy valioso.

Pero la UDI ya tiene candidata…

Sí. Claramente la UDI ha tomado un camino hacia Matthei. Pero es muy bueno que los sectores políticos tengan más alternativas.

¿Todavía podrían aparecer nuevas candidaturas en la derecha?

Es demasiado temprano para saberlo. En la última elección presidencial hubo candidatos que surgieron a última hora y fueron exitosos. No hay razón para pensar que eso no pueda pasar. Sin embargo, lo que uno puede observar hasta ahora es que los caminos más consolidados son el de José Antonio Kast desde el mundo republicano y Evelyn Matthei en el mundo de Chile Vamos.

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