Los objetos de todos: hablemos de lo que nos identifica

Estamos rodeados de cosas que nos definen, que nos identifican, y aquí queremos hacerles un homenaje. ¿Cuántos Super 8 se venden al día? ¿Es el charquicán el único plato ciento por ciento nacional? ¿Cuándo y dónde se inventó el indio pícaro? Aquí, 18 historias de objetos que son de todos, que nos recuerdan de dónde somos.


Condorito

¡Reflauta! Ni el estallido ni la pandemia lograron tumbarlo y hace dos meses Condorito volvió a los quioscos de Chile, Perú y Ecuador en gloria y majestad. Publicado por primera vez el 6 de agosto de 1949 en la revista Okey, se convirtió en la historieta chilena más reconocida en el país y en el extranjero. René Ríos Boettinger, Pepo, creó esta mezcla entre cóndor y huaso para reflejar la vida de un campesino pícaro que debía enfrentarse a los problemas de la vida en la ciudad, pero terminó siendo un fiel reflejo de la sociedad chilena de la segunda mitad del siglo pasado. Con 863 ediciones, ha llegado a tener versiones traducidas al chino y al árabe.

Indio pícaro

Fue creado en 1985 por artesanos de Pucón del sector Candelaria, quienes fueron desafiados a tallar en madera un pequeño llavero de metal de un indio que mostraba sus genitales. Así, los artesanos Alejandro Olave y Jorge Medina lograron la versión que hoy se encuentra en todas las ferias artesanales del país e incluso en el extranjero. “El indio pícaro se convirtió en la puerta de entrada para que vivamos de esto varios artesanos en la zona, porque después logramos réplicas de parejas mapuches, caballos y los famosos patos”, comenta Alejandro Olave.

Pulsera de cobre o de los 11 poderes

“No me llegó ni a los talones”. Así recuerda hoy Omar Gárate Gamboa la competencia de las milagrosas pulseras de cobre con imanes que ocuparon las muñecas de miles de chilenos en los 90 y que enfrentó a su pulsera de los 11 poderes con “Óptima”, la versión que luego sacó a la venta Don Francisco y que tuvo como rostro hasta a Iván Zamorano ¿Cuáles eran los 11 poderes? El hoy locutor radial cuenta la verdad: “La inspiración venía de algo más terrenal. Once es mi número cabalístico. Mi señora madre me parió a las 11.11 horas”, explica “Omarcito”.

Chalas Zico

Cuenta la historia que en los 80 el futbolista brasileño Zico se lesionó y que tras usar unas sencillas sandalias de goma tuvo una milagrosa recuperación. Si bien llegaron por diversas vías a Chile, no fue hasta 2009 que el hongkonés Kashing Matthew Lam inscribió la marca en nuestro país. Desde ahí, sólo se alimentó un verdadero culto popular que ha pasado desde canciones hasta una foto del Presidente Gabriel Boric posando con un par de chalas Zico, de las que se vendieron 500 mil pares entre agosto de 2021 y febrero de 2022.

Torre Entel

La Torre Entel se pensó para unir las comunicaciones de los chilenos en los 70, durante el gobierno del Presidente Eduardo Frei Montalva. Fue una tarea titánica del Estado, cuyos ingenieros y arquitectos levantaron la estructura con modernos métodos y técnicas antisísmicas para resistir un terremoto de 8,5 grados. Fue inaugurada en agosto de 1974 y de inmediato se convirtió en el edificio más alto de Chile, siéndolo hasta comienzos de los 90. “Es un trabajo de hormigón maravilloso, es un lugar que tiene que ver con nuestra historia”, cuenta Rodrigo Guendelman, creador de Santiago Adicto. El diseño se inspiró en la Post Office Tower de Londres y desde 1992 ha sido el epicentro de las celebraciones de Año Nuevo, donde se realiza un extendido show de Fuegos Artificiales. “La Torre Entel es un ícono santiaguino muy minimalista y querido por los santiaguinos. Sirve para encontrarse y de alguna manera se vincula con la ciudad, lo que permite que genere cariño”, dice Guendelman.

Icarito

El suplemento educativo por excelencia, acompañó las tareas, los recortes y los trabajos de miles de escolares durante décadas. Nació como un suplemento de La Tercera de la Hora el 18 de septiembre de 1968. Con especiales en los que se podía aprender de historia, arte, física, matemáticas, música y hasta se podía hacer un pesebre con las láminas recortables que venían insertas en Navidad. https://www.lacuarta.com/icarito/

Sopaipillas

Es probablemente la principal, y más barata, comida callejera vendida en Chile. Varios historiadores han llegado a un acuerdo: que la sopaipilla llegó en el siglo XVIII con los españoles, quienes le decían “sopaipa” para referirse al pan frito con aceite. Origen con el que coincide el chef Eugenio Melo, quien asegura que gran parte de la cultura gastronómica hispana está muy influenciada por el mundo árabe, cuna de todas estas preparaciones de masas fritas. Pasados los años, se hizo popular comerlas con un jarabe dulce. A esta preparación se le denominó sopaipillas pasadas, que resulta de un mezcla de chancaca con maicena. En la zona central se acostumbró a preparar este “pan” con zapallo, mientras que en el norte se caracteriza por tener solo agua y manteca, y en el sur va con un poco de papa molida. Pero este producto tiene una característica especial. “Más que una preparación es celebrar. Está muy vinculado al invierno y la lluvia. Cae una gota y se cuece zapallo para hacerlas en la casa y en las pastelerías”, asegura el chef Eugenio Melo, quien recomienda comerlas pasadas (dulces), fritas del tradicional carrito con una mostaza rústica, o en modo sandwich agregando pernil y palta.

Tostador

“El tostador chileno”. Así es conocido en algunas partes del mundo este aparato metálico que, sin duda, se ha transformado en un elemento imprescindible para los hogares nacionales. Se cree que se inventó en 1920 y 30 años después comenzó a comercializarse en el extranjero. En Europa son conocidos también como tostadores para gas, pero son difíciles de encontrar. Tanto, que los chilenos que viven en el extranjero suelen encargarlos a quienes viajan desde suelo nacional. La hora de once, o del té, no son lo mismo sin ellos.

Marraqueta

Chile está entre los tres países que más pan consumen en el mundo y la marraqueta es la estrella. Pan liviano, sin grasa y hecho sólo en base a harina, agua y levadura. Es el “pan batido” en Valparaíso, el “pan francés” en Concepción y la marraqueta en Santiago. Sobre el origen de este pariente del baguette francés hay sólo mitos: que fue traído por los hermanos franceses Marraquette a Valparaíso o que fue creada en una panadería española en el sector de La Chimba durante la Independencia.

Super 8

Es tan popular, que en el país se consumen 300 mil unidades por día, es decir, casi cuatro Super 8 cada segundo. Desde 1980 está en los semáforos, en las micros y en los quioscos, como un salvavidas para estómagos vacíos. Se ha especulado que su nombre proviene del fanatismo de su creador por las cámaras de video Super 8, pero su fabricante asegura que la historia es más simple: su nombre hace referencia a una oblea de ocho capas rellenas con vainilla y bañada en chocolate.

Estufa a parafina con cáscaras de naranja

Si alguien tuviese que definir el aroma de una casa chilena en invierno, ese sería el de una mezcla entre parafina y cáscara de naranja quemada. O a una mezcla entre parafina con olor a hoja de eucalipto. Porque así como están las casas team cáscara de naranja y las casas team hoja de eucalipto, también están las casas team Somela o Mademsa, las marcas nacionales que históricamente han dominado el mercado de las estufas. Algo de lo que ningún team puede escapar, eso sí, es el bidón de parafina sacado a pasear por su amo humano y visto en las colas de las bombas de bencina en colores rojo, azul y blanco.

Pisco Moai

Si se viajaba al extranjero, el Pisco Moai era un elemento más que iba en la maleta. Y, por ello, sus ejemplares abundaban en las góndolas del duty free en el Aeropuerto Internacional de Santiago. Capel presentó esta botella para homenajear al pueblo Rapa Nui, cuyo diseño estuvo a cargo de un artesano de la isla. Pero más allá del contenido, la botella cumplía otra función después del consumo de su interior: quedar como objeto decorativo en alguna repisa de las casas chilenas.

Chancho Juanito

Su fabricante original en los 60 es todo un misterio, pero se sabe que nació como una gran alcancía plástica para incentivar el ahorro entre los niños. Guardados en armarios y en baúles, fueron desempolvados desde 1995, cuando la banda chilena Chancho en Piedra puso uno atacando el centro de Santiago en la carátula de su primer disco. Lalo Ibeas, vocalista del grupo, recuerda cómo llegaron a esa decisión. “En los primeros shows lo llevábamos como logotipo, porque no teníamos nada. Entonces lo colocábamos cerca de la batería para que se supiera que estaban tocando los Chanchos y eso provocó mucho cariño con nuestros seguidores. Así decidimos tomarlo como logotipo del primer disco, porque era la invasión de los Chanchos en Piedra a la ciudad”, relata. Con esto, se inició un verdadero culto alrededor de la figura, que incluso llevó a que se volviera a producir y vender hasta hoy. “El hecho de que cada uno lo personalice (al chancho Juanito), o lo disfrace, le dio una identidad para convertirlo en la mascota de nuestros seguidores y representa la cultura Marrana”, cierra Ibeas.

Colección libros Ercilla

Lo que partió como la entrega de Martín Rivas, de Alberto Blest Gana, terminó siendo un boom con más de ocho millones de ejemplares gratuitos que venían cada 15 días junto a la Revista Ercilla. El propósito era simple: vender la revista, pero también ayudar a esparcir el acceso al conocimiento. Con tapas de distintos colores para identificar la literatura chilena de la universal, estos libros llenaron los estantes de miles de hogares chilenos, sumergiendo en el mundo de la ficción a niños y adultos durante la década de los 80.

Colonia Flaño

Todo partió en 1919 en Valparaíso. Ese año, una familia de migrantes españoles abrió “Casa Flaño”, considerada la primera tienda de moda de hombres en Chile. Pero no fue hasta 1953 que se lanzó esta popular fragancia, que se vendía como un refinado complemento para las elegantes y costosas prendas de la tienda. Con una mezcla cítrica, a lavanda y a musgo de encina, esta “colonia” se volvió más popular en los 80 y aún se fabrica y vende en nuestro país. Es prácticamente imposible que a un hombre chileno de más de 30 no se le haya regalado una Flaño en alguna Navidad o cumpleaños.

Bolsa Bellota

“Siempre entre nosotros, en cada esquina, en cada camino”, dice la cuenta de Instagram que se creó para retratar el uso de este elemento entre los chilenos. Consiguieron casi tres mil seguidores, donde sus usuarios dejaban una foto y un recuerdo con esta bolsa clásica de la tienda de ropa Bellota. Lo que en un principio fue una bolsa de papel verde con seis rayas verticales, luego se convirtió en una bolsa reutilizable que sirve para todo. La bolsa es tan popular, que cualquiera que se dé una vuelta por la ciudad o el Metro, hasta hoy, verá al menos una bolsa Bellota dando vueltas al día.

Charquicán

Su origen tiene raíces quechua (Kan Kan) y mapuche (Can) y hace referencia a la carne asada. Esta es una preparación que se hacía con carne seca, lo que se conoce como charqui. Por tanto, de ahí proviene su nombre: charquicán. “Tiene un peso histórico importante, pues en esos tiempos era una forma eficiente de transportar la carne, además que permitía darle una mayor duración al producto. De esto viene también el tomaticán y el kancato”, señala el chef Eugenio Melo, uno de los conductores de Recomiendo Chile y subdirector del Centro de Innovación Gastronómica de Inacap. Algunos chefs sostienen que es el único plato tradicional 100% nacional, aunque Melo difiere y dice que todos los platos con arraigo local son chilenos. Con el tiempo, este plato, que involucra un puré rústico de papa y zapallo se comenzó a servir con un huevo frito en su centro. “Los platos se van adaptando al consumo familiar y cuando no hay recursos para colocar la proteína animal, se opta por un par de huevos fritos, lo que entrega un valor sencillo, rico y a bajo costo”, explica Melo.

Estatua Los Amantes de Puerto Montt

“Sentados frente al mar” se llama el ícono turístico más visitado en la ciudad de Puerto Montt, pero que también ha sido objeto de debate y burlas en redes sociales. Se trata de una obra creada por el gestor cultural Robinson Barría en 2001, en referencia a la conocida canción de Los Iracundos, que hace mención a una pareja que se ama y su noviazgo se retrata, justamente, sentados frente al mar. “Ahora mi escultura es más famosa que la canción”, comentó Barría a un reportaje de Culto de La Tercera. Pero más allá de la fama, la estatua siguió siendo centro de la polémica y en 2019 hubo un plebiscito en la ciudad para decidir su destino. Finalmente, un 65% de los puertomontinos votó porque se quedara exactamente donde estaba. Por lo mismo, los memes y bromas no han parado. Incluso, un medio ruso la describió como uno de los monumentos más extraños de Sudamérica.

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