Boric y el costo del personalismo: Qué dicen los "socios" PS del Frente Amplio

Atria

Fernando Atria durante el acto de inauguración de la Fundación Casa Común. Foto: AgenciaUno

"Debería tomar nota que su intento de decir lo que la derecha quiere escuchar en DD.HH. sobre Nicaragua y Venezuela le cae encima a la primera, como ahora", nota Fernando Atria, fundador de "Casa Común". Su partner, Ernesto Águila, critica los riesgos que irrumpan "personalidades muy fuertes, que toman decisiones y acciones así", y hace ver que el individualismo "y mucho sentido mediático", ya estuvo en "la ruptura de la Izquierda Autónoma".




No le ven "demasiada trascendencia", encuentran una "grosera exageración" la controversia por la cita Boric-Orsini-Palma Salamanca y apoyan la tesis del diputado de que en los '90 la justicia chilena no era ejemplar ni menos la transición. Pero en el núcleo de Casa Común, el conjunto intersección entre el Frente Amplio y el Partido Socialista (y la ex Nueva Mayoría) sí advierten ciertas lecciones y consecuencias.

Es lo que subrayan a La Tercera PM dos militantes del PS: su fundador, Fernando Atria, y Ernesto Águila, coordinador de su taller de análisis político.

Para el primero, la moraleja está clara, y para explicarla se remite al manifiesto que publicó Boric en su blog en agosto, hace tres meses, cuando llamó a tener una sola postura en la materia y criticar los abusos en Cuba, Nicaragua y Venezuela.

"¿Ser crítico del gobierno de Maduro significa necesariamente estar con el sector golpista de la oposición venezolana? ¿Condenar la violenta represión estatal en Nicaragua significa validar los asesinatos cometidos por bandas armadas contra militantes sandinistas? ¿Decir que el modelo de partido único de Cuba donde no hay libertad de expresión no debe ser nuestro modelo a seguir significa transformarse en un pseudo-agente de la CIA? ¿Dudar respecto a nuestras propias convicciones y tradiciones nos transforma en cobardes?", escribió entonces el magallánico.

"El diputado Boric debería tomar nota que todo su intento de decir lo que la derecha quiere escuchar -me refiero a sus declaraciones sobre derechos humanos- le cae encima como ahora. Es un intento fútil", dice Atria. "Ese intento de mostrarse más allá del bien y el mal por la vía de estas declaraciones, que son las que la derecha quiere escuchar, no tiene ninguna consecuencia positiva para él. Porque a la primera, como ahora, le cae encima la derecha con todo", insiste.

Águila ve que el riesgo va por el lado del peso del protagonismo de líderes como Boric a costa de los procesos pendientes del colectivo: "Muestra algo que puede perjudicar el desarrollo del FA: que existen actitudes de fuerte sentido individualista en la política y mucho sentido mediático. Eso no va al fondo de los temas. Eso estuvo en la base de la ruptura de la Izquierda Autónoma, y si eso no se trabaja puede tener nuevas expresiones que dificulten los procesos de convergencia y unidad que se están llevando adelante".

Lo subraya: "Personalidades muy fuertes, que toman decisiones y acciones así, pueden tener esos efectos". Y  como ejemplo, relata que "esta forma de actuar instala el riesgo de poner en la agenda no los temas de interés colectivo, sino que pone un sentido mediático y persona. El mismo fin de semana está el proceso de convergencia de cuatro movimientos del FA... lo colectivo en el FA sigue siendo una asignatura pendiente".

"El asesinato de Guzmán consolidó el pinochetismo duro"

Con el debate de fondo acerca de qué tan poco democrático o no fue el aparataje -sobre todo judicial- de la transición, Atria apunta que "deberíamos tomar nota que hay dos juicios sobre la fiabilidad de las instituciones: uno, la mirada complaciente de la clase política que dice que fue una transición ejemplar, y dos, la de otros estados, como Francia, Argentina, Mexico, Reino Unido, Suiza, que ve que era una Corte Suprema que venía de la dictadura".

Y rememorando la escena de Pinochet parándose de la silla de ruedas y levantando el bastón a su regreso de Londres, apunta que "no podemos pretender que el mundo del cual nos reímos -diciendo que vuelva Pinochet, que está tan enfermo, que lo vamos a juzgar acá y etc, y que después no pasó nada- va a olvidar todo eso".

Águila también cree que "se hegemonizó la visión de que habíamos tenido una transición ejemplar y nunca fue así" y que "esa visión predominó". Detalla que eso "explica en parta la decisión" de concederle el asilo. Y éste, dice, es "un misil en la línea de flotación de una cierta interpretación de la transición".

Esto, advierte, "al margen de que es condenable e injustificable el asesinato de Jaime Guzmán, y que fue perjuidicial para el proceso: consolidó las posiciones más duras del pinochetismo".

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