Cómo se escribió la salida de Sichel del gabinete: La madeja de versiones que ronda por La Moneda

FOTO: SEBASTIAN BELTRAN GAETE/AGENCIAUNO

Cuatro días después del precipitado ajuste que terminó con el ministro de Desarrollo Social fuera del equipo de ministros, su fría última escena con el jefe de Interior -nunca se despidieron formalmente- sigue provocando comentarios en el gobierno y sus partidos, alimentados por diversas versiones sobre diferencias entre el independiente favorito de la UDI y el tándem Evópoli. Mientras hay quienes dicen que Sichel habría sido excluido por Blumel y el ministro Briones de las negociaciones con la oposición por el acuerdo que tiene que salir esta semana, otros apuntan a falencias en su gestión.


Dura menos de dos segundos. El clip de video que muestra a Sebastián Sichel dejando La Moneda después de perder sorpresivamente su puesto en el gabinete lo muestra bajando los peldaños que van desde la Presidencia hasta el Patio de los Naranjos. Al llegar al rellano se cruza con Gonzalo Blumel -que va subiendo- lo mira y parece que algo le dice, aunque la mascarilla le tapa la boca. El ministro del Interior le toca la espalda con una carpeta que lleva en la mano derecha y gira levemente la cabeza. Sichel no gira la suya y sigue su camino sin detenerse; lo mismo Blumel.

Eso fue todo. Ese viernes los dos no conversaron ni antes ni después. No se despidieron formal ni informalmente. Y hasta esta mañana, tampoco. Ese mismo día en la tarde, el recién caído ministro -que hoy debutó en la Presidencia de BancoEstado, donde también tiene una pizarra como la que usaba en los matinales- sí se reunió con el jefe de Hacienda, Ignacio Briones. Pero fue para tratar materias de su nuevo trabajo, vinculado a esa cartera, y no para reflexionar sobre qué había llevado a ese desenlace.

Cuatro días después, sin que los tres hayan sincerado entre ellos el tema, en el gobierno y sus partidos siguen circulando nutridos comentarios y versiones con distinto nivel de detalle que describen que -además de otros factores- en la salida del independiente favorito de la UDI algo tuvieron que ver desencuentros suyos con la dupla de Evópoli que controla Hacienda e Interior. Hoy mismo el sucesor de Sichel, Cristián Monckeberg, lo reconoció dos veces. “Es una imagen particular. No hubo cambio de luces en ese cruce que tuvieron y a mí también me tocó ver la imagen” (Radio Imagina) y “volaron algunas plumas, pero aquí nadie se fue para la casa" (Radio Cooperativa).

Y anteayer, cuando en Canal 13 le preguntaron por la misma escena a Hernán Larraín Matte, presidente de Evópoli -donde militan Blumel y Briones-, admitió que “sí vi… pero, está bien y espero que se recompongan las confianzas si es que algo pasó ahí (...) espero que si hay diferencias se recuperen las confianzas”. Ayer, además, la diputada UDI María José Hoffmann volvió a reclamar por la remoción de Sichel en el Comité Político interpartidario del gobierno, con el ministro del Interior presente.

La revisión de las últimas semanas del exDC y exCiudadanos al que Piñera removió muy a pesar suyo (y reubicó el mismo día, cosa que casi nunca ocurre con las “compensaciones” que brinda a los ministros que saca) arroja más de un disenso entre el saliente y la dupla de ministros. Eso sí, con dos considerandos: salvo los dichos de Monckeberg, los que saben solo hablan a condición de reserva de su identidad, y que así como unos dan detalles por ciertos, otros los niegan.

Lo que sí es cierto es que mientras más consulta por cuál fue el problema basal, más se comenta de vuelta. Sí está claro -por lo que se cuenta hasta ahora- que las diferencias de estilo y desacuerdos entre Sichel, particularmente con Blumel, nunca derivaron en una discusión en voz alta, un choque o una ruptura. Pero sí hubo un efecto acumulativo que terminó detonando en los días previos al cambio de gabinete del viernes.

Ya han reiterado en el oficialismo que el ser el ministro mejor evaluado pudo haberlo puesto en la mira del jefe de gabinete. Pero en Palacio hay quienes rechazan que él o Briones se hayan incomodado o sentido opacados por eso, aunque para Sichel era una mala noticia cada vez que salía una nueva encuesta a favor suyo: muchos le habían advertido antes de los costos internos que podía acarrear.

En ese mismo efecto acumulativo se incluye el dato no menor que Sichel llegó al gobierno apalancado en su amistad con el entonces ministro Andrés Chadwick (hicieron clases en la Universidad San Sebastián). Contó con su respaldo presencial hasta que el entonces jefe de Interior cayó a fines del año pasado. Ahí, Sichel perdió un importante blindaje en Palacio.

También se ha hecho trascender que Briones -más incluso que Blumel- se molestó con él cuando se abrió a la propuesta del jefe RN, Mario Desbordes, de condonar parte de las deudas del CAE: una de las versiones en el gobierno sostiene que hasta el Presidente le habría hecho saber su reprobación por sus palabras. Otros en Palacio que tienen buena memoria recapitulan que Sichel también habría perdido puntos a raíz de intervenciones como la que hizo el 22 de mayo en medio de la polémica por el Operativo Cajas de Alimentos, cuando dijo que “siempre hablamos de que esto iba dirigido al 70% del 40% más pobre”, que atrajo más críticas al Ejecutivo.

Pero donde apunta la mayoría de los testimonios es a la trastienda del acuerdo político con la oposición que el gobierno debe abrochar sí o sí esta semana, en el cual Sichel alcanzó a formar parte de un triunvirato junto a Blumel y Briones. En el gabinete hay al menos dos voces que afirman que ello ocurrió porque el Presidente Piñera pidió específicamente que el exDC participara en dicha estructura.

Los tres ministros conversaron con los jefes de partidos de la oposición el viernes 29 de mayo, en los preliminares de este proceso. Pero fue la única vez que Sichel estuvo formalmente negociando con ese sector en dicho contexto. Dos autoridades afirman que después de dicha cita, el jefe de Desarrollo Social se percató de que ya no lo integraban en el mismo esquema y que le preguntó específicamente a ambos si esa iba a ser entonces la fórmula y por qué. Que tuvo gusto a reclamo pero que no fue una confrontación.

Pero esta versión es desmentida por otro personero que sostiene que no se le marginó ex profeso, sino que las conversaciones “quedaron radicadas” de manera tal que Briones liderara el tira y afloja con parlamentarios de las comisiones de Hacienda. Y que ese mismo viernes Sichel participó en una sesión de la Mesa Social COVID-19 junto a los economistas que habían asesorado al Colegio Médico, y que días después se reunió con otros organismos. Eso es cierto, tanto como que tampoco volvió a ser interlocutor político.

En la UDI han recalcado que esto tuvo una tensión previa durante la negociación del Ingreso Familiar de Emergencia, porque Sichel junto al entonces ministro Segpres, Felipe Ward, habrían insistido en no flexibilizar la postura ante la oposición y no moverse ni un ápice, pero que Briones y Blumel pensaban en abrir un canal más amplio. En el gabinete algunos precisan que Sichel y Ward eran de la idea de comenzar negociando con montos más altos que los originales, y no volver a ceder más; pensaban que era más eficaz que comenzar abriéndose a aportes más bajos y de ahí ceder hacia arriba. Pero eso lo niegan de plano algunas voces de Palacio y de Evópoli.

Ward y Sichel hicieron una dupla que fue motejada de “halcones” -la presidenta UDI Jacqueline van Rysselberghe llegó a tacharlo de “kamikaze”- y que por comparación opuso a ellos tácitamente a Blumel y Briones como “blandos”. Punto que algunos sostienen que no fue tema para el ministro del Interior. Otra cosa es que en el ajuste del viernes los “halcones” hayan terminado embalando sus cosas y saliendo de La Moneda. El nuevo ministro de Vivienda, además, no tenía las mejores relaciones con el jefe de Interior.

Ese punto explica parte de lo ocurrido para los adherentes de Sichel en esta historia: que su estilo político y su presencia en las encuestas terminó provocando roces con Interior y Hacienda. Al otro lado dicen que el ruido es producto de los celos de la UDI sobre Evópoli.

En la Casa de Gobierno también apuntan a que Sichel habría cargado con algunas falencias en el ejercicio de su cargo que habrían incidido en su salida. Aunque hasta el día de hoy entre quienes acompañaron al ministro en Palacio dicen que sólo hubo insuficiencias puntuales en el MDS, también afirman que le habría pesado la irrelevancia en que había caído la agenda indígena bajo su mando, luego de desechar la consulta indígena tras meses de diálogos interrumpidos en La Araucanía tras el Caso Catrillanca.

También relatan que habría déficit en la gestión de organismos como el Servicio Nacional de Discapacidad (Senadis) y en la tramitación de proyectos claves de la agenda de Infancia del gobierno, en la cual el propio Blumel tenía interés. Los detractores de Sichel no dan más detalles sobre el caso de la Senadis, y hasta ahora se sabe que en esa repartición hay un asunto por resolver con la situación de la directora Ximena Rivas, a quien le habrían pedido la renuncia, sin que ésta haya alcanzado a ser firmada por Sichel (y que habrá de resolver Monckeberg).

En el ministerio que dejó el viernes hay un nexo interesante: el subsecretario de Servicios Sociales, Sebastián Villarreal, yerno de Cristián Larroulet. El jefe de asesores presidenciales del Segundo Piso es considerado un mentor político de Blumel, pero también valora muchísimo a Sichel.

Sichel, agregan, sí habría tenido un inconveniente cuando el 29 de mayo se informó que iba a trabajar medidas pro empleo y reactivación con economistas. Una versión de Palacio dice que eso molestó a la ministra del ramo, María José Zaldívar, que ambos lo hablaron y que después Blumel habría abordado el tema con él.

Pero donde todo entra a la nebulosa es en la duda de fondo: si por estas u otras causas, hubo ministros que le plantearon a Piñera que se debía remover a Sichel. El Presidente no le consultó a todos sobre el ajuste y hubo quienes se asombraron con la noticia, de la que se enteraron ese mismo día. No Blumel. A él sí le preguntó su parecer, pero hasta ahora en La Moneda no han aclarado -hechas las consultas- si el gobernante le inquirió o no por Sichel, y qué le respondió, si lo hizo.

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