Consulta de especialidad: lista de espera sube a 2 millones, la cifra más alta desde que hay registro

lista de espera

El registro, que revela el impacto de la pandemia en los pacientes no Covid-19, también da cuenta de que a septiembre había otras 316 mil inscripciones de pacientes que requerían ser operados. Expertos llaman a agilizar la resolución, mientras desde el Minsal se aumentaron los recursos y se licitó una parte del reservorio al sector privado.


Diversos especialistas y las propias autoridades de Salud ya habían advertido que, cuando la pandemia diera tregua, las personas acudirían de golpe a hospitales y consultorios para atender sus dolencias, visibilizando, por fin, la necesidad de asistencia médica que debió postergarse desde la llegada del Coronavirus al país y que podría redundar en una nueva pandemia, esta vez, de las enfermedades crónicas descompensadas.

¿Cuántos son los pacientes que aguardaron todo este tiempo y que ahora pasarán a engrosar los registros? El número es desconocido. Y se suma, además, a los pacientes que en estos meses sí tuvieron una atención, pero demandarán nuevos tratamientos, por lo que quedaron citados para los meses venideros.

El panorama es complejo y causa preocupación en el sector. Y, en ese contexto, el último informe que envió el Ministerio de Salud al Congreso da cuenta, elocuentemente, de lo que significará la pandemia para el resto de los pacientes del sistema público: a septiembre, la lista de espera para consultas de especialidad alcanzó los 2 millones de registros.

Se trata de una cifra inédita, al menos, desde que el Minsal informa al parlamento la evolución de la lista de espera, lo que ocurre trimestralmente desde 2011 y contabiliza a casi 1,7 millón de personas que aguarda ser vista po un médico especialista.

“Nunca habíamos llegado a esa cifra y esto nos pone un desafío muy importante, porque el incremento de las consultas ambulatorias de especialidades generales y subespecialidades va a tener que ser resuelto por un modelo presencial y digital, que hoy es más factible para atenciones, por ejemplo, del área mental, medicina interna o dermatología. Estas personas no pueden seguir esperando”, afirma Luis Castillo, exsubsecretario de Redes Asistenciales y decano Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad Autónoma.

La lista de espera de cirugías también anotó un récord, con 310 mil registros para un total de 276 mil pacientes. El panorama es complejo: si antes de la pandemia estas personas debían aguardar 348 días, en promedio, para ser atendidas (11 meses), ahora este plazo ha crecido a 523 jornadas, es decir, un total de17 meses.

Con las patologías del Auge/Ges la situación es delicada. La cantidad de tratamientos postergados llegó a 49.089, pese a que -por la complejidad de las aptologías y el riesgo que implican para los pacientes-, la ley dispone que estas atenciones no pueden demorarse. En este caso, el promedio de retrasos hoy alcanza los seis meses.

“Yo creo que la lista de espera y los niveles que tenemos nos van a acompañar todo 2022. Y solo si es que hemos controlado el Covid-19, si las vacunas siguen funcionando y el sistema de salud puede volver a volcar la atención a los que habitualmente atendía, recién a finales de ses añs y comienzos del 2023 vamos a empezar a ver una disminución importante en las listas de espera”, dice Héctor Sánchez, director del Instituto de Salud Pública de la Universidad Andrés Bello.

A su vez, Manuel José Irarrázaval, presidente del Instituto de Políticas Públicas en Salud de la Universidad San Sebastián, afirma que “nosotros ya veníamos con un déficit de atención, pero no era tan amplio como ahora. Con la pandemia se produjo una refocalización de los recursos físicos, tecnológicos y humanos para resolver los problemas de los pacientes con Covid-19 graves y con riesgo de morir, entonces eso postergó mucho las cosas”. Y agrega, sobre las prestaciones Auge/Ges incumplidas, que el programa se diseñó “para solucionar patologías graves que antes éramos capaces de resolver razonablemente bien. Ahora estamos incurriendo como país en una ilegalidad y podrían demandarnos como Estado por no resolver esto”.

Sánchez, en tanto, plantea que para revertir el alza del reservorio “la capacidad de producción de consultas médicas de especialistas, tanto del sistema público como privado tiene que ser superior al flujo normal. Además, se pueden tomar medidas extraordinarias, como que gran parte del manejo de pacientes crónicos se reanude por telemedicina y que también aumente la oferta a nivel de consultorios y de centros de salud. Va tener que haber un esfuerzo de toda infraestructura de salud del país, tanto de la institucional, la universitaria, de fuerzas armadas, mutuales y sector privado, pero el gran peso se lo va llevar el sistema público”.

Castillo coincide en ese punto: “lo primero es un aumento de la oferta de interconsulta, pero en algunas especialidades va a tener que haber una complementariedad pública y privada. Con el sector público solo no creo que será posible enfrentar y resolver esto en un plazo razonable. Yo pienso que, tal como se ha hecho exitosamente con el Covid-19, las listas de espera deberán abordarse con una red integrada”.

En esto ya se está trabajando. Junto con recursos adicionales para resolver la lista de espera -150 millones de dólares-, desde Fonasa se realizó una inédita licitación para entregar una parte de la lista de espera quirúrgica a hospitales universitarios, de las fuerzas armadas y clínicas privadas, a objeto de acelerar la atención de los pacientes.

Ahora está sobre la mesa cómo acelerar el tranco. “Toda la demora que surja de estas esperas se traducen en consecuencias para los propios pacientes”, apunta Castillo.

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