¿Cuál es la proyección de Unidad Constituyente? La comodidad DC, las dudas PS y la jugada del ME-O

El nuevo pacto electoral que reconfiguró las fuerzas opositoras es visto con distintos ojos por sus integrantes. Mientras algunos buscan proyectar una futura coalición, otros apuestan a entendimientos meramente electorales y a insistir en una unidad más amplia.




Una primera reunión de trabajo -desde donde incluso surgió un comunicado conjunto a un año del 18 de octubre- sostuvieron este martes los presidentes y secretarios generales de Unidad Constituyente. El pacto electoral que firmaron el pasado 30 de septiembre la Democracia Cristiana, el PRO, Ciudadanos y la Convergencia Progresista, comenzó así a trazar su camino frente a los objetivos comunes que tienen ante el plebiscito y los desafíos de 2021.

“Va tomando forma”, dicen en el sector, desde donde acordaron iniciar una coordinación programática de cara al proceso constituyente y, asimismo, proyectar la negociación electoral para los comicios municipales y de convencionales constituyentes, fijados para abril. Y pese a que el espacio ha sido valorado transversalmente por sus integrantes, cuando se trata de responder la pregunta sobre ¿cuál es la proyección de este pacto hacia el futuro? Aparecen las diferencias y matices.

Democracia Cristiana: el fin de su aislamiento y la apuesta por una nueva coalición

Como una gran oportunidad vieron en la DC, tras el fracaso de las negociaciones por primarias municipales y de gobernadores, el surgimiento de Unidad Constituyente. ¿El objetivo ahora para el partido? Que este nuevo bloque tenga lo más pronto posible una orgánica y se convierta en un conglomerado político.

Según explican en la colectividad de la flecha roja, el surgimiento de este pacto solo trajo noticias positivas para ellos. Por un lado, volvieron a reencontrarse con sus exsocios del PS, PPD y PR y, por otro, y quizá más relevante se distanciaron del Partido Comunista, con quienes siempre han tenido una relación conflictiva. Además, quedaron separados de los partidos más de “izquierda” del Frente Amplio.

En la DC, según explican desde su directiva, esperan que este bloque se mantenga de cara a todos los próximos desafíos electorales, aunque no descartan que se puedan incorporar colectividades como el Partido Liberal y que se impongan los sectores más moderados de Revolución Democrática y se sumen también al naciente grupo.

Asimismo, los dirigentes de la DC señalan tener esperanza de que dentro de Unidad Constituyente se logre una primaria presidencial y que el ganador de este se mida en primera vuelta. Es decir, no quieren que el alcalde comunista Daniel Jadue forme parte de estos eventuales comicios. Esto, según explican, les permitirá potenciar a quien resulte ser su abanderado -entre Ximena Rincón y Alberto Undurraga- y los liberaría de tener que hipotéticamente apoyar al jefe comunal si este se impusiera en una eventual primaria de toda la oposición. Si ese escenario ocurriera, “sería el fin de la Democracia Cristiana”, dice un dirigente del partido.

También en la tienda que lidera Fuad Chahin esperan conseguir una importante cantidad de triunfos en las primarias que alcanzó el sector. Así, dicen en el partido, si logran por ejemplo obtener seis gobernaciones regionales sería un golpe importante para demostrar su peso específico dentro de la eventual coalición y la relevancia que aún mantiene el centro políticos.

Respecto de las críticas, en la DC explican que la incorporación de Ciudadanos -cuestión que ellos empujaron- y del PRO, permitió a Unidad Constituyente distanciarse de la ex Concertación y a ellos como partido no instalarse en un extremo del naciente pacto.

Partido Socialista: las dudas e insistencia por la unidad más amplia

Fue quizás el partido que más lamentó la reconfiguración de fuerzas que se dio tras el fallido acuerdo unitario de primarias con el Frente Amplio. Los socialistas habían abogado desde el principio de las negociaciones por un pacto con el naciente bloque y no escondían que una alianza con los frenteamplistas les acomodaba más que una solo con la Democracia Cristiana.

De hecho, desde esa colectividad dudaron que tuviera sentido inscribir primarias sin ellos, cuando los presidentes de RD, el PL, Convergencia Social y Comunes llegaron hasta las oficinas del Servicio Electoral ese 30 de noviembre para hacerlo por su cuenta. Sin embargo, se convencieron de que los esfuerzos que todas las fuerzas habían hecho hasta ese momento no podían quedar en nada y terminaron propiciando la conformación de Unidad Constituyente.

Para la colectividad, el nuevo espacio se trata de un “primer paso” para articular la unidad de la centroizquierda. Sin embargo, a diferencia de la intención del resto de sus integrantes, no necesariamente ven una futura coalición. Entre los socialistas leen que, de todos, el partido que más ganó en esta pasada fue la Democracia Cristiana, colectividad que ya había quedado “aislada” de la Convergencia Progresista y que ahora, sin el Frente Amplio y el PC en el cuadro, tendría más margen para correr el eje hacia el centro.

Por lo mismo, dicen en el partido, seguirán insistiendo en una unidad que desborde a este nuevo pacto electoral. “Unidad Constituyente es un paso muy importante para empezar a superar la atomización de la oposición, pero vamos a insistir en un esfuerzo unitario más amplio”, afirma el presidente de la colectividad, Álvaro Elizalde.

Y agrega: “El PS está convencido no sólo de la importancia sino de la necesidad de la unidad de todas las fuerzas progresistas, por lo tanto, va a insistir en el diálogo con aquellos actores que decidieron restarse del esfuerzo unitario de las primarias. El proceso constituyente exige la unidad de todos los progresistas, lo que está en juego es demasiado importante, la Nueva Constitución va a determinar la sociedad chilena por las próximas décadas. Por eso, no entendemos la obstinación de algunos actores políticos que creen que el perfilamiento individual o el reforzamiento de identidad partidaria es más importante que cambiar Chile”.

Partido Progresista: la jugada de ME-O y el quiebre con UPC

En el Partido Progresista (PRO) remarcan que su colectividad es más que un simple “relleno” en Unidad Constituyente, sino que son protagonistas del mismo.

La decisión de la colectividad - que fue empujada por su líder, el excandidato presidencial Marco Enríquez-Ominami- tuvo costos importantes para ellos, como un profundo quiebre con quienes hasta entonces formaban una alianza (Unidad por el Cambio) el Partido Comunista y la Federación Regionalista Verde Social (FRVS). Los líderes de ambas colectividades, Guillermo Teillier y Jaime Mulet, respectivamente, se refirieron en duros términos a la decisión del PRO.

Sin embargo, en el partido están dispuestos a pagar el precio. De hecho, sostienen que una alianza electoral con el PC y el FRVS ya no es posible. Asimismo, quieren proyectar a Unidad Constituyente y sostiene que eso puede ser beneficioso para sus aspiraciones, como por ejemplo, lograr omisiones en alcaldías que ellos buscan conseguir.

Otro de los temas clave en el partido, y que también provoca cierta inquietud en las otras colectividades del nuevo bloque, es potenciar nuevamente a Marco Enríquez-Ominami. El exsocialista se reencontró con sus excompañeros, y pese a que había descartado una nueva aventura presidencial, tras el nuevo pacto, al interior del PRO no descartan que otra vez pueda competir para llegar a La Moneda. De hecho, él ha dicho que si hay unidad, sigue siendo una opción. En la propia colectividad recalcan que el primer encuentro que hizo Unidad Constituyente fue en la sede del Partido Progresista y ME-O hizo las veces de “dueño de casa”.

PPD: “Estamos ante un proceso”

En el Partido por la Democracia también tomaron con desazón que el Frente Amplio finalmente no haya concurrido a primarias con ellos. Para uno de los partidos que más vio mermados sus números con la irrupción del nuevo bloque, una alianza con ellos era vista con buenos ojos.

Sin embargo, el líder de la colectividad, Heraldo Muñoz, asegura que el hito que se marcó con la conformación de Unidad Constituyente puede tener un correlato en otros comicios, aunque destaca que los límites de la construcción de ese espacio es parte de un proceso.

“Este pacto efectivamente puede extenderse a otros desafíos electorales venideros. Estamos ante un proceso. Habrá que moverse gradualmente y con una óptica unitaria, sobre la base, eventualmente, de coincidencias programáticas”, afirma.

Partido Radical: optimismo ante la dispersión

“El 30 de septiembre cambió el escenario político y nació un pacto que se podría transformar en coalición”. Con esas palabras define un dirigente radical la conformación de Unidad Constituyente.

En el partido liderado por Carlos Maldonado ven con buenos ojos el pacto electoral que, junto a ellos, incluye a otros partidos cercanos al centro como Ciudadanos y la propia Democracia Cristiana.

En la colectividad apuntan a que si bien hay matices y diferencias importantes entre sus miembros, sería lógico que se avance en un espacio coordinado que se proyecte más allá de lo electoral y, de hecho, valoran que ya se esté comenzando a delinear un trabajo programático con miras al proceso constituyente.

“Es un buen espacio para enfrentar los desafíos políticos y electorales que vienen. Por cierto, las puertas están abiertas a todos quienes tengan la misma voluntad de generar mayorías para hacer realidad los cambios que requiere Chile. Es evidente que el tablero político está aún en movimiento, pero nuestro interés es consolidar mayorías para el futuro. Para eso seguiremos aspirando a un proyecto común y en lo presidencial a primarias amplias. Hay que dejar atrás los errores que se han cometido y sentarnos a conversar sobre ese proyecto común entre todos los partidos que estén disponibles”, sostiene Maldonado.

Ciudadanos: en busca de protagonismo

Para muchos la incorporación de Ciudadanos a Unidad Constituyente fue una sorpresa aunque más bien es consecuencia de las conversaciones que hace rato vienen dando con la Democracia Cristiana.

En el partido fundado por Andrés Velasco, calificaron el acuerdo como “un hecho histórico” que además de darle opciones de ser competitivos electoralmente, los vuelve a poner en el mapa político tras una serie de conflictos internos -con fuga masiva de militantes de por medio- y en un bloque donde pueden destacar por su postura de centro.

Asimismo, en el partido no descartan que el exministro, que sigue siendo su principal figura, vuelva a competir en una primaria presidencial -como ya lo hizo en 2013- si se materializa un mecanismo de este tipo.

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