Cuando tu WhatsApp te condena, ¿o no?

Produccion de smartfone

Santiago 10 de julio del 2016 Produccion de smartfone para seccion negocios Foto:Javier Salvo / La Tercera

Los recientes casos del subsecretario Castillo y el ministro Chadwick mensajeando textos que tal vez no deberían haber enviado se unen a una larga lista de usos poco prudentes de la aplicación. Pero, ¿qué tan caro puede salir un "send" mal reflexionado? Según los entendidos, no tanto. De momento.




"Luis Castillo se unió a Telegram"

Telegram acusa cuando un usuario nuevo ha descargado y se ha logeado a esta aplicación. Y así notificó automáticamente -cerca de las 8.40 de esta mañana- a los que tienen en su lista de contactos al subsecretario de Redes Asistenciales. Para quienes no lo sepan o no tengan la necesidad de esconder o poner bajo llave sus mensajes de texto, la aplicación creada por los hermanos rusos Nikolai y Pavel Durov se ha convertido en algo parecido a un refugio, a un búnker a prueba de explosivos, si es que el clásico Whatsapp no es suficiente: lo que se habla se va eliminando del chat, y te acusa si tu interlocutor saca un pantallazo.

Castillo ha de haber tenido sus razones para mudarse a Telegram. Esta semana regresó al mundo de las polémicas -ya estuvo como artista estelar a raíz del Caso Frei- luego que Canal13 publicara que el ex jefe del Servicio de Salud de Atacama, doctor Emilio Ríos, lo demandara ante la justicia, entre otras cosas, por presionarlo para despedir funcionarios por criterios políticos. Lo hizo apoyado en mensajes que su ex jefe le enviaba por WhatsApp. La colección incluye piezas de primer corte fechadas en la segunda mitad de diciembre, como:

Puedes darme una explicación cómo nosotros le damos este cargo a una comunista que nos hizo la vida imposible en el Gobierno anterior. Esto me preguntan por el nombramiento de la señora Noemí. Emilio, no puedes hacer ese nombramiento, por favor.

Además, no olvidar desvincular este mes con los nombres de las personas que te pasé y veo que no pasa nada, siguen los mismos.

Lejos de negarlos, Castillo justificó ayer sus mensajes. Dejando de lado la interrogante de por qué el subsecretario entraría en tales honduras si entonces ya estaba en capilla a la espera del fallo de primera instancia del Caso Frei, el ejemplo que nos ha legado esta semana enriquece una galería de ejemplos en que autoridades, políticos y parlamentarios han pasado un mal rato que va desde un bochorno a estadio lleno hasta complicaciones judiciales.

Lo mismo con gente de vida pública sin corbata que ha protagonizado el escándalo de la semana por un "send" mal cavilado, demasiado entusiasta o literalmente al calor del momento. A quién no le ha pasado. Lancen la primera piedra.

También han ilustrado los riesgos de un uso poco prudente de esta aplicación el ministro del Interior, Andres Chadwick, y el formalizado alcalde de Rancagua, Eduardo Soto. Hace dos semanas Biobío divulgó varias conversaciones entre ambos en que se aludía al fsical regional Emiliano Arias, y que habían sido desclasificadas por el fiscal Sergio Moya para inculpar a su colega y archirrival. Chadwick y Soto conversaban poco después de que allanaran el municipio rancagüino, como parte de la investigación por presunto fraude en el Teatro Regional. Recordemos:

Chadwick: Sería bueno un apoyo al fiscal (Arias). Es muy injusto lo que ha hecho la Fiscalía Nacional al sancionarlo por investigar incendios. Un twitter tuyo sería un muy buen respaldo.

Soto: OK.

Chadwick: Tú bien?

Soto: Esperando qué sucede.

Chadwick: ¿Mejor cara?

Soto: Creo que sí, ojalá no se enrede lo del Teatro (Regional).

Chadwick: Dios quiera.

Soto: Cualquier cosa te comento.

El número dos de Palacio -que ya lo había pasado más que mal a raíz del manejo del gobierno en el Caso Catrillanca- diría después que había sido "una conversación totalmente normal, en tono de amistad". ¿Soto? Acusó una "filtración absolutamente grave" y que los "whatsapp no están en la carpeta de investigación".

El mismo Caso Catrillanca provee más muestras, y para qué decir el escándalo de la Operación Huracán, donde a la larga personal de Carabineros implantó mensajes de whatsapp falsos en teléfonos celulares de imputados. Caso de estudio.

Hasbún, Délano, Alexis y la chica inglesa

Ya antes han protagonizado escándalos o mini escándalos a través del celular nombres como Fulvio Rossi versus Hugo Gutiérrez. Eso fue el 2015, en el enésimo encontrón de estos archienemigos.

Y cómo olvidar, ese mismo año, cuando el entonces diputado UDI Gustavo Hasbún le whatsappeó unas palabras a Carlos Alberto Délano mientras el dueño de Penta estaba en la audiencia de formalización por el caso que terminó condenándolo a clases de ética por millonarios delitos tributarios.

Hasbún no estaba pidiendo el "raspado de la olla" como sí lo había hecho vía e-mail el senador UDI Iván Moreira.

Nunca he tenido la oportunidad de intercambiar palabras contigo y sólo te quiero transmitir todo mi apoyo, mi cariño y mi respeto. Finalmente, quiero que sepas que siempre podrás contar conmigo para lo que necesites. Un abrazo fuerte y mucha fe. Gustavo Hasbún.

Tuvo mala suerte. Uno de los reporteros gráficos de Agencia Uno presentes en la audiencia captó la pantalla del celular de Délano, que junto con el mensaje mostraba la hora (13:13, en serio), y otro detalle: el empresario no tenía a Hasbún registrado entre sus contactos.

Fuera de Chile tampoco son muy prudentes que digamos. El siguiente caso ocurrió en España, cuyas eleciones generales tuvieron tan atentos hace poco a cualquier político chileno que quisiera estar al día.

En noviembre último, Ignacio Cosidó, portavoz del PP en el Senado, las vio negras y espesas cuando se divulgaron varios mensajes que tuvo la delicadeza de enviar por WhatsApp ufanándose de las utilidades de un polémico acuerdo con su archirrival, el PSOE, para repartirse las designaciones en el Consejo del Poder Judicial: los socialistas se quedaban con una mayoría de 11 contra 9, pero a cambio le cedía la presidencia a la derecha. "Y, además, controlando la Sala Segunda (Penal) desde detrás", decía uno de sus textos. Dijo después que era "una mala ínterpretación", pero igual pidió disculpas.

Según recogió entonces El País -en una serie de notas en que describen de manera bastante aséptica la lógica de reparto del poder entre dos partidos-, en el grupo de whatsapp había 146 personas.

En el planeta de la farándula y de las luces un whatsapp enviado en el momento o a la persona equivocada cuesta una buena vergüenza o una ruptura, si es que se devela una infidelidad o algún otro delito amoroso. Hasta cracks como Alexis Sánchez no están libres de todo mal, como quedó claro en enero del año pasado, cuando la joven Paulina Sobierajska contó que estaba saliendo con él a espaldas de Mayte Rodríguez (sí, de Mayte Rodríguez).

Exhibió entonces capturas de sus mensajes de whatsapp con él acompañadas de su desahogo: "Aquí están los pantallazos que tuve que difuminar por razones legales. Tengo una foto de las 1000 libras esterlina en billetes de 20 que me dio, y un videoen su casa bebiendo Moët rosa. Estoy harta de que me digan mentirosa y de ser negada por un 'hombre' que me enviaba mensajes y con el cual me encontré durante cinco o seis meses a espaldas de su linda polola, de la cual yo no sabía nada. Ni siquiera me hubiese fijado en él si es que hubiese sabido de ella. Es muy triste como un hombre puede tenerlo todo y aún así querer más".

Pese a todo, más seguro que un e-mail

Con tanto bochorno, fue entendible cuando políticos y parlamentarios emigraron a Telegram durante los casos Penta y SQM. En el Congreso algunos incluso blindaron las pantallas de sus celulares con placas que impedían ver su contenido desde un ángulo oblicuo. Así y todo, whatsappear todavía sigue siendo relativamente seguro cuando se trata de riesgos estrictamente judiciales. Mucho más, dicen los entendidos, si se compara con los correos electrónicos almacenados en un computador.

Hoy, aunque uno reformatee un disco duro y con ello borre los datos, las pericias policiales puede recuperar lo que había guardado ahí. Así rescatan el flujo de correos electrónicos. Con Whatsapp es más complicado y no solo porque sea una herramienta nueva: sobre todo desde que los responsables de la aplicación le incorporaron el denominado encriptado de extremo a extremo.

En el Poder Judicial, hecha las consultas, explican a La Tercera PM que a la fecha hay casos contados con los dedos de las manos en que uno o varios mensajes vía la aplicación verde han decidido una sentencia, y solo se mencionan casos de justicia laboral. Quienes han investigado casos en que el celular gravita coinciden: aún es dificil de pesquisar.

Hasta ahora, insisten expertos consultados con y sin grabadora, no se puede o es casi imposible intervenir en tiempo real una conversación por Whatsapp, al estilo de los "pinchazos" a teléfonos fijos. Para entrar se necesita incautar al menos uno de los celulares involucrados. Si usted ya borró su conversación, está a salvo, siempre y cuando su interlocutor o interlocutora también lo haga, y no le pase lo del subsecretario.

"La tecnología de la que se vanagloria WhatsApp es que los mensajes que se envían están encriptados, y no son posibles de interceptar. De acuerdo a lo que pude capacitarme, en seminarios internacionales, no hay tecnología en el mundo que permita interceptar este tipo de comunicaciones", describe el ex fiscal Carlos Gajardo, quien en sus días de persecutor "investigué clonaciones de tarjetas de crédito, donde se hacían incautaciones de evidencia a detenidos, incluyendo teléfonos. Se conseguía autorización judicial para poder revisarlos y ahí había abundante información sobre las comunicaciones entre los imputados, tanto en los textos como en los mensajes de voz a través de WhatsApp".

Recuerda que "en ese caso, sin esos WhatsApp no habríamos podido avanzar en la investigación, se pudieron hacer nuevas detenciones y allanamientos".

Gajardo detalla que el Ministerio Público envió a él y otros funcionarios a capacitaciones en el extranjero por estos temas. Asevera que "todos coincidíamos en que estas nuevas tecnologías terminaban siendo complejas por eso, porque no existen mecanismos para interceptarlas, y la posibilidad de destruir la conversación o la evidencia no dejaban las huellas que sí dejan los correos electrónicos, que sí son posibles de recuperar".

Ojo con WhatsApp Web

El ex jefe nacional de Delitos Económicos de la Policía de Investigaciones, Hugo Pérez, coincide. "Cualquier tecnología, por muchas herramientas de seguridad que tenga, siempre enfrenta la posibilidad de ser vulnerada. Pero de momento, el whatssapp es seguro y todavía es muy difícil vulnerarlo", dice. Pero agrega un dato: "A menos que lo interconectes con otros equipos computador, tablet, etc. Ahí queda muy vulnerable".

Gajardo tiene una última reflexión, pensando en Castillo, Chadwick & Soto: "En esos casos no basta con que solo uno de los emisores o receptores borre la comunicación; el otro emisor o receptor lo conserva y lo puede utilizar. Es lo que le pasó al subsecretario Luis Castillo y por eso lo pudieron demandar. En el caso de Rancagua le incautan el teléfono a alcalde Soto y ahí aparecen esos mensajes, que no fueron borrado. Si las personas hubiesen tenido más precaución, toda esa información podría no haber estado".

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