El descalabro del Rodelindo Román: el otro dolor de cabeza de Arturo Vidal

VIDAL RODELINDO ROMAN

Arturo Vidal, en un partido del Rodelindo Román.

El Rey no solo sufre por el bajo rendimiento de la Selección en el arranque de la era de Eduardo Berizzo. También lo hace por el club que lo vio nacer y en el que ha invertido una considerable porción de sus ganancias. El equipo de San Joaquín se jugará esta semana la permanencia en la Segunda División, la tercera categoría del fútbol chileno, una situación que no estaba en los cálculos y que refleja una crisis que parte en la ruptura familiar a partir de la acusación del volante contra su primo, Carlos Albornoz.


Arturo Vidal tiene preocupaciones por todos lados. El Rey está nervioso. No solo porque la Selección no encuentra el rumbo en el inicio de la gestión de Eduardo Berizzo. Tampoco porque su evaluación respecto del trabajo de Ben Brereton (“Anda muy bien, está mejorando mucho, se está acostumbrando al equipo y a lo que quiere el entrenador. Claro que esto no es la Championship, en las selecciones se juega a otro nivel”, dijo después del revés frente a Marruecos), lo puso en el centro de la controversia, principalmente por la segunda parte de la reflexión. Hoy, la inquietud del mediocampista, al margen de su intención de consolidarse como titular en el Flamengo, va por otro lado: el Rodelindo Román, el club de sus amores, en el que dio sus primeros pasos como futbolista y del que se convirtió en el principal soporte económico, lo está pasando mal: se jugará la permanencia en la Segunda División, la tercera categoría del fútbol profesional, en la última fecha ante Deportes Concepción. Será una auténtica final. Los penquistas son el otro equipo comprometido y están un punto por debajo de la escuadra de San Joaquín. El duelo se jugará en el estadio Ester Roa Rebolledo, de la capital sureña, seguramente con alta asistencia de público.

En la penúltima fecha, la escuadra que dirige Rodolfo Madrid logró un angustioso triunfo por 3-2 en el ‘clásico’ comunal ante el Real San Joaquín. Así, al menos, consigue llevar con vida al cierre del torneo. Los lilas, en tanto, cayeron ante Lautaro de Buin, su quinta derrota en línea, en una caída libre que le había costado el puesto a Óscar del Solar la fecha anterior. La irregularidad de ambas escuadras advierte de un duelo impredecible. Y, sobre todo, sintetiza la serie de errores que cometieron a lo largo de toda la temporada. En el caso del club de la corona, que involucra factores que trascienden al campo de juego y que llegan hasta el fuero más íntimo del ex volante del Inter de Milán y del Barcelona.

Rodelindo Román, en un amistoso ante Santiago Morning
Rodelindo Román, en un amistoso ante Santiago Morning. (Foto: @rodelindosadp)

La crisis

A comienzos de mayo, se conoció el principal golpe que ha sufrido el imperio de Arturo Vidal en el último tiempo: el mediocampista acusó en la justicia a su primo Carlos Albornoz por los millonarios perjuicios que ha sufrido en su patrimonio, que el jugador atribuye a la gestión de quien, hasta ese momento, era una de sus personas de mayor confianza. La crisis toca directamente al Rodelindo: hasta ese momento, Albornoz detentaba la vicepresidencia del club y, en resumen, tenía a su cargo buena parte de la administración institucional, en un modelo que había resultado exitoso y que, a comienzos de año, se ponía tiro de la gran ambición del Rey: dar el salto a la Primera B, un paso que ya permitiría obtener mayores réditos económicos y recuperar parte de la inversión que había realizado desde que se inició el camino en la Tercera B, la quinta división del balompié nacional. Eso sí, muy en la línea de su personalidad, Vidal no esconde que su sueño es ver al Rode en Primera División. La administración llegó hasta marzo, cuando al académico le pidieron abandonar su puesto y, en efecto, todos los negocios que lo vinculaban con el símbolo de la Generación Dorada, quien había llegado a considerarlo como un padre. El profesional declinó analizar la actual realidad con El Deportivo.

Por esos días, en San Joaquín reconocían incertidumbre, aunque daban fe de que los compromisos se seguían cumpliendo. Sin Albornoz, la conducción del club la asumió Carlos Aliaga. Yito es el mejor amigo de Vidal. También le ayuda en la administración de sus negocios en la hípica y fue, por ejemplo, quien le acompañó cuando viajó a Brasil para sellar el acuerdo que hoy lo tiene en el gigante de Río de Janeiro. Fue él quien, por ejemplo, le ayudó a acomodarse en el exclusivo sector Barra de Tijuca. Si a sus amigos les llama ‘hermanitos’, en el caso de Aliaga puede decirse con propiedad que se trata del lazo más férreo que ha generado el futbolista en su vida. Un hermano de la vida con todas sus letras.

Aliaga se excusa de entregar un balance de la situación. “Debo preguntarle a Arturo. Él es el dueño del club”, esgrime. También advierte de que la gestión de solicitarle autorización al futbolista para abordar la materia resultará infructuosa.

Carlos Albornoz, el primo al que Vidal demandó y que era una pieza clave en el Rodelindo.

Un plantel estelar

Antes del inicio de la temporada, las expectativas en torno al Rodelindo (nombre que ocupa federativamente para diferenciarse del Rodelindo Román, el ala amateur de la institución, que sigue vigente y funciona paralelamente), eran diametralmente opuestas. De hecho, los rivales miran al club con respeto, por la posibilidad que tiene de acceder a los mejores jugadores que cumplen los parámetros de la división, con el aval de la directa presencia del Rey. Para hacerse una idea, en la actual plantilla hay cuatro jugadores que se formaron en Colo Colo y dos que surgieron en las canteras de Universidad de Chile. El jugador más experimentado es el volante Carlos Cisternas, de 36 años, quien nació futbolísticamente en Macul y pasó por Magallanes, Ñublense y Universidad de Concepción. Además, destaca la presencia de Nazareno Fernández, hermano de Matías, quien dio sus primeros pasos en el fútbol en las series inferiores del Villarreal, por la influencia que generaba la presencia de Matigol en el Submarino Amarillo. También resalta el nigeriano Augustine Ezeali, quien luce un paso anterior por el fútbol chileno, en 2020, en Barnechea.

Sin embargo, salta a la vista que la producción ha estado lejos de lo esperado. Cinco triunfos, nueve empates y siete derrotas construyen el actual escenario deportivo. El equipo del sector sur de la capital ha marcado 26 goles, pero ha recibido 23. Tiene 90 minutos para intentar salvarse. Y para calmar al Rey.

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