Gómez, el abogado de Piñera que ganó en el TC: “El fallo va a tener consecuencias políticas. Pero no se sustenta en razones políticas”

Foto Reinaldo Ubilla/ Pulso

"La facultad del Congreso, de algunos parlamentarios, para continuar con este tipo de proyectos es perfectamente posible. Le restaría dramatismo. Y la facultad de recurrir al tribunal también es perfectamente posible", cree el constitucionalista que recurrió al TC a nombre del Presidente para impugnar el proyecto de los diputados que buscaba un segundo retiro de pensiones. Rechaza que critiquen a la presidenta por zanjar lo que era un empate porque "la ministra Brahm ha ejercido unas cuantas veces su voto dirimente, pero presidentes anteriores lo han hecho en considerables ocasiones, y no he visto ningún escándalo".




-¿Quedó en deuda el Presidente con usted?

-El Presidente jamás ha estado en deuda conmigo- contesta Gastón Gómez Bernales ahora que el mandatario se salió con la suya en la trama del segundo retiro anticipado de pensiones. Al revés del primero, recurrió al Tribunal Constitucional para impugnar el proyecto de los diputados, en el intertanto presentó su propio texto al Congreso, logró que lo aprobaran, que se pagara justo para las fiestas de fin de año, y ayer el pleno del TC acogió el requerimiento de inconstitucionalidad en un sentencia tan ajustada, que el empate de 5 a 5 lo dirimió su presidenta, María Luisa Brahm. Con eso evitó una crisis más.

El constitucionalista representó a Piñera y dice sentir “orgullo en tener la oportunidad de colaborar seriamente” y que “sin desmerecer a nadie, diría que la clave estuvo en la convicción del ministro de Hacienda y el Presidente de la República acerca de la relevancia y fortaleza de nuestros argumentos constitucionales”.

-Hubo un empate y solo ganaron porque dirimió la presidenta.

-Los fallos emblemáticos en la vida constitucional de otros sistemas y países son casi siempre muy ajustados. El fallo del aborto en Alemania y en España, el famoso fallo Bush v/s Gore fue por 5 a 4 en la Corte Suprema de Estados Unidos, y así. Todos estos fallos sobre problemas complejísimos de nuestra vida política lo son. El voto dirimente ha ocurrido muchas veces en Chile, anteriores presidentes lo han ejercido profusamente y no ha habido ninguna complicación; las reglas son las reglas.

-Se cuestiona porque la presidenta Brahm fue jefa de asesores del Presidente en su primer gobierno. Constitucionalistas como Javier Couso dicen que “debió haberse abstenido por el obvio conflicto de interés”.

-Las pasiones y las ideas descontroladas no contribuyen. La ministra Brahm ha ejercido unas cuantas veces su voto dirimente, pero presidentes anteriores lo han hecho en considerables ocasiones, hasta 28 según un estudio que se ha hecho, y no he visto ningún escándalo. No entiendo la crítica; cuando no es favorable a tu sector es desastroso, y cuando lo es, guardamos silencio. Son las reglas y todos las aceptamos. La legitimidad del TC no está comprometida y no descansa en una que otra sentencia que nos convenga a unos o a otros. Su legitimidad descansa en las funciones que ejerce.

-Si hubiese sido otra u otro presidente, ¿habría sido distinto?

-Sin conocer razones, ya están criticando al TC y al Presidente. Hasta ahora, las razones de la Cámara de Diputados y del Senado no han tenido el peso suficiente para convencer a varios ministros. Veamos el fallo y los argumentos y luego revisemos si están correctos o no.

-Usted o el Presidente, ¿hablaron antes sobre esto con la presidenta del TC? ¿Supieron antes qué iba a pasar?

-Que yo sepa, no hay ninguna conversación con la presidenta. No creo que los ministros del TC conversen cómo van a fallar con otras personas. No me lo imagino de ninguno de los diez ministros.

“Va a tener una enorme relevancia histórica e institucional”

Soy un convencido de que esta decisión va a tener una enorme relevancia histórica e institucional”, asegura Gómez. “Creo que genera una nueva dinámica que propicia que haya un mayor diálogo y concordar mejor los proyectos entre el Congreso y el Presidente. Abre un espacio de sensatez y cooperación para impulsar grandes reformas como las que están pendientes en el Congreso. Esta sentencia creo que va a cerrar los subterfugios. No estamos frente a una elusión constitucional. Va a haber espacio para dialogar sensatamente sin imposiciones”, apuesta.

-¿No es una decisión política la del TC?

-Si lo que quieres decir es que una decisión político partidista, no. Todas las decisiones son políticas. Todas las acciones judiciales, de todos los jueces de la República son políticas. Y las del Tribunal Constitucional también, en el sentido que se incide en la polis, no tengo ninguna duda de que son políticas. Ahora, eso no quiere decir que no apele a justificación o a fundamentación racional conforme al Estado de Derecho o las reglas, que es lo crucial.

-Sus implicancias lo hacen un fallo político también.

-No cabe duda que el fallo va a tener consecuencias políticas. Pero el fallo no se sustenta en razones políticas, sino que en argumentaciones que vamos a conocer el 30 de diciembre. Y ahí veremos qué tan bueno es el fallo. Espero que sea un fallo cardinal, orientador, que dilucide los problemas.

“Ese proyecto de reforma constitucional no va. Podrá haber otros, sí”

-¿Cómo quedará como precedente un fallo tan dividido? ¿Logra o no con esto el gobierno cerrarle la puerta a las llamadas elusiones constitucionales, o lo que el Presidente tachó de intento de “Constitución paralela”?

-A partir del comunicado de ayer advertimos que el TC se apronta a hacer un fallo emblemático que debiera producir consecuencias jurídico constitucionales para todo el proceso constitucional y político. El peso de ese fallo va a depender de sus argumentos. Esas razones pueden tener un enorme peso, si es que son sólidas, desprejuiciadas, y fuertes, como espero. O no. Hay fallos que el propio TC con el tiempo ha rectificado. Espero que acá haga un estudio a fondo y tengamos un muy buen fallo en algo que logre zanjar este problema.

-¿Cree que el dictamen logre ser un disuasivo ante otros proyectos de ley que el gobierno estima inconstitucionales? ¿O que habrá más de todas formas?

-Todos tienen derecho a pensar y tomar un cauce de acción acorde con las nuevas circunstancias. Hay que esperar cómo lo toman los distintos grupos políticos y las cámaras. Eso va a significar que todas las reformas que se discuten, el retiro en materia de rentas vitalicias, la suspensión de las patentes u otras fórmulas semejantes, si van a seguir su trámite, eso es potestad del Congreso, verá cómo la ejerce.

-¿Ve esos dos escenarios? ¿Uno donde la oposición -con la concomitancia de parte del oficialismo- desista de estos intentos ante un fallo así, y otro en que no lo haga y persista?

-Son escenarios excesivamente políticos, no te sabría decir. La gente racional, cuerda e inteligente espera conocer las razones del TC y corrige -o no- su comportamiento en función de las razones que ahí se expresan. Si esas razones son sólidas y vigorosas, no veo por qué se va a perseverar en reformas que no satisfacen ese estándar. Si por el contrario, se persiste en ello, es una facultad de los parlamentarios y no soy quién para juzgar eso.

-Es que de eso depende si el gobierno alcanza o no uno de sus objetivos en esto.

-Habrá que esperar. Aún es muy temprano para tomar una posición sobre esta pregunta.

-Con esto el TC no se saca más de encima la etiqueta de “tercera cámara”, tal vez.

-Ese comentario de “la tercera cámara” es como un comentario de matinal porque demuestra que los que lo formulan no entienden la función y papel de un TC en una democracia constitucional. O no quieren entenderlo. Tiene como propósito resolver los conflictos entre el Congreso y el Presidente. Este TC lo ha hecho desde el año 80 en adelante; con más luces en algunos casos, con más sombras en otros. Pero lo ha hecho. Hemos tenido tribunales con mayorías de gobierno y con mayorías de oposición.

-¿Resuelve o no las controversias cuando la presidenta del Senado dice que esto “abre un nuevo capítulo en la relación del Senado, la Cámara con el Presidente” y hay diputados que acusan “desprestigio” del TC?

-Las controversias las va a resolver: ese proyecto de reforma constitucional no va. Podrá haber otros, sí. Veremos qué pasa con cada uno de ellos en su momento. Espero que las razones del tribunal convenzan sólidamente a los actores políticos de que la forma correcta es otra. Ahora, si no se convencen, probablemente no se van a resolver esa controversias y tendrá que haber -probablemente- más litigios y más dificultades. Pero es un paso relevantísimo que todos los actores políticos van a tener que tomar en cuenta. La facultad del Congreso, de algunos parlamentarios, para continuar con este tipo de proyectos es perfectamente posible. Le restaría dramatismo. Y la facultad de recurrir al tribunal también es perfectamente posible. Pero espero que nos comportemos de una manera en acuerdo y razonable, que haya diálogo y que no se continúe por esta senda.

“El TC va a salir muy bien parado en la convención”

-En la Convención Constituyente seguro se volverá a plantear derogar o modificar el TC, algo que ya planteó el senador PS José Miguel Insulza.

-Yo creo que el TC va a salir muy bien parado en la convención.

-¿Por qué?

-Hay suficientes buenas razones para mantener su estructura y funciones. Podrá discutirse si puede haber control preventivo más o menos intenso, o cuándo puede ejercerse. Hace un año 25 profesores de Derecho Constitucional de las universidades, desde el PC a la UDI, propusimos un planteamiento sobre reforma al TC. Y no hubo ninguna duda de que el TC debía ser mantenido en una estructura constitucional y de régimen presidencial.

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