“Hay vida después de ser general director”: En qué están Villalobos, Soto y los planes de Rozas tras la salida de Carabineros

Mario Rozas, Hermes Soto y Bruno Villalobos, los tres últimos generales directores de Carabineros.

Con la salida de Mario Rozas de la institución, ya son tres los generales directores que no terminaron su periodo en el cargo. Sus antecesores fueron Bruno Villalobos y Hermes Soto. Ambos están fuera de la esfera pública, abocados en su vida personal, aunque Soto reaprecerá la próxima semana, para declarar como testigo en el juicio por la muerte de Camilo Catrillanca.




Quiero desearle al general Mario Rozas, quien tiene una muy destacada carrera en Carabineros de Chile, una buena vida, porque hay vida después de ser general director”. De esta manera, el Presidente Sebastián Piñera despidió ayer a Mario Rozas. Lo hizo entregando un premisa: “Hay vida después de ser general director”. Y si bien la afirmación es cierta, no en todos los casos el retiro implica tranquilidad.

En marzo de 2018, le propio Presidente Piñera recién asumido, recibió y aceptó la renuncia del general director de entonces, Bruno Villalobos. El hombre de confianza del gobierno de Michelle Bachelet decidía irse por voluntad propia, en medio de los primeros cuestionamientos al funcionamiento de la institución: el fraude financiero y la fallida Operación Huracán.

Fuentes policiales dicen que Villalobos, actualmente, está “sumergido”. Se sabe poco de él y, al parecer, ese es su objetivo. Quienes conocen su entorno explican que está abocado a andar en moto, mejorarse de una lesión en la rodilla y preparando su escenario judicial. Esto último correrá también para Mario Rozas.

Villalobos es investigado por el uso de los gastos reservados por la Fiscalía Centro Norte, por lo que está a la espera de lo que devengan las diligencias del Ministerio Público. Lo mismo ocurre en el caso del fraude: su nombre está en la órbita del fiscal Eugenio Campos, pues fue parte del directorio de la Mutualidad de Carabineros.

Lo que indaga Campos, y un equipo del OS-7, es la repartición de los excedentes del organismo, el cual funcionaba como una caja aseguradora para todos los funcionarios de Carabineros y la PDI. Fuentes del caso señalaron que Villalobos debería devolver el dinero obtenido a través del retiro de estos fondos.

Respecto a la Operación Huracán, el Ministerio Público no ha realizado imputaciones directas a su persona, como sí lo ha hecho con el equipo de Inteligencia que operaba durante su administración. El exoficial, además, fue investigado por el ministro Mario Carroza en el marco del caso Manzano, relacionado a la detención y presuntos apremios a estudiantes en 1985. Si bien fue detenido por pocos días debido a este caso en diciembre de 2018, se revocó y desestimó el procesamiento por parte de la Corte de Apelaciones de Santiago.

Testigo “estrella” en Catrillanca

Luego de la salida de Villalobos, vino el turno de Hermes Soto. El general asumió en marzo de 2018 como un hombre “de calle” y “sencillo”, alejado de la figura de “hombre de la Inteligencia policial”. Sin embargo, duró poco: fueron ocho meses los que estuvo al mando de Carabineros.

A Soto lo tuvieron que sacar en diciembre de 2018 tras el asesinato del comunero mapuche Camilo Catrillanca, en que los carabineros que participaron del operativo indicaron en una primera versión que hubo un enfrentamiento y que sus cámaras no registraron los hechos. Sin embargo, con el correr de las semanas se supo que los policías sí habían grabado lo sucedido y que no hubo disparos hacia ellos que justificaran los tiros hacia el comunero. Esa información se le ocultó a todos: al general director, a la Fiscalía y al gobierno.

Soto se negó a renunciar y obligó a que el gobierno ingresara un decreto presidencial para removerlo de sus funciones. Esto le valió, por un lado, el repudio de las autoridades políticas, pero el reconocimiento por parte de algunos de sus subalternos.

El general oriundo de la Región del Biobío volvió a la zona. Allá vive con su señora, en un fundo ubicado en la zona rural de Los Ángeles, donde está dedicado a descansar y ver los negocios familiares.

Además, cuentan fuentes policiales, que las veces que se le ha visto en la Región Metropolitana son muy acotadas. Generalmente, es en el Hospital de Carabineros, donde viaja a hacerse controles de rutina.

En el plano judicial, Soto no tiene un escenario tan complejo, aunque deberá interrumpir su descanso campestre la próxima semana. Está citado para declarar como testigo en la causa por el homicidio de Camilo Catrillanca, hecho ocurrido en noviembre de 2018 (el caso que le costó el puesto).

Este proceso sigue en curso, pero su inicio estuvo postergado por la pandemia y hoy se está desarrollando de manera semi presencial. Desde el martes, el juicio recibirá a los “testigos estrellas”, y ahí estará Soto. El resto serán: el general Mauricio Victtoriano, exjefe de Zona de La Araucanía; el exjefe de Orden y Seguridad Nacional, Christian Franzani, el propio Soto; y el exministro del Interior, Andrés Chadwick.

“Familia, familia y familia”

Tarde terminó el día ayer del último general director, Mario Rozas. El uniformado llegó a su casa durante la noche, donde se dedicó a contestar mensajes de apoyo por WhatsApp.

Lo que le espera a Rozas son dos cosas: las 36 querellas que interpusieron en su contra, personas naturales y organismos de derechos humanos, y el esperado descanso.

Quienes conocen al general (R) dicen que su nuevo lema, apenas se le pregunta qué hará es: “familia, familia y familia”. Añaden que su círculo familiar no lo pasó bien durante el último año, pues recibieron amenazas, malos tratos e insultos, solo por ser hijos o parientes del exjefe policial.

Sobre su escenario judicial, trabajará con abogados privados para ver cuáles acciones tomar, y analizar los posibles frentes que se abran en tribunales.

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