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La caída de Franzani: Cómo se rompió el dique de Hermes Soto en el caso Catrillanca

El general director, Hermes Soto, y el general Christian Franzani, este lunes en el Senado.

En reuniones del Alto Mando esta semana quedó en evidencia que ya se había instalado una distancia insalvable entre Soto Isla y Franzani Cifuentes. La posibilidad cierta de que sea llamado a declarar en calidad de imputado precipitó su salida.


Si tuvo o no contacto directo con los funcionarios del GOPE que participaron del operativo en que murió el comunero mapuche Camilo Catrillanca el pasado 14 de abril –cuando viajó a La Araucanía- es parte de lo que debe aclarar el Ministerio Público sobre el ex General de Orden y Seguridad, Christian Franzani Cifuentes, a quien hoy el ministro de Interior, Andrés Chadwick, le solicitó su renuncia. Será reemplazado por ahora por José Rivera Aedo.

El punto no es menor y había sido considerado desde inicios de esta semana para dejar caer al cuarto en la línea de mando del General Hermes Soto Isla, de quien ya se sabe que coincidió en las horas posteriores al crimen de Catrillanca, con el abogado Cristián Inostroza Quiñiñir, quien declara como imputado en la indagatoria y que no ha sido aún desvinculado de Carabineros. Fuentes de la institución afirman que ambos se conocían desde la época en que Franzani Cifuentes se desempeñó como como Jefe de la IX Zona Araucanía entre los años 2015 y 2017. Inostroza Quiñiñir respondió, frente a las consultas de La Tercera PM, que cualquier declaración debía ser visada por comunicaciones de Carabineros.

Como sea, al ser Franzani el funcionario con mayor mando en la región en el momento en que se tejió la red de mentiras sobre la causa, y habiendo sido enviado con la misión específica de controlar la situación posterior al incidente y recabar información fidedigna sobre lo ocurrido, su situación en Carabineros se hacía insostenible, pero aún falta dilucidar si tuvo o no incidencia en la arista denominada obstrucción a la investigación. De ahí la relevancia de lo dicho por el exsargento Carlos Alarcón –autor del disparo que impactó a Catrillanca-, quien desde prisión preventiva, aseguró que le pidieron mentir en esta causa; y la del abogado de Raúl Ávila, Javier Jara, quien dijo que su cliente “no manipuló la evidencia”. ¿A dónde apuntan estos antecedentes?

Fuentes consultadas por La Tercera PM consignan que la decisión inicial de los funcionarios Gope de entregar una versión conjunta se desmoronó tras la irrupción de Alarcón y que ello debería verse reflejado en los próximos testimonios. Allí quedará claro el papel de Inostroza Quiñiñir y si en las cinco horas transcurridas desde el crimen hasta que se acudió a declarar a Fiscalía se revisó, por ejemplo, la grabación realizada por Alarcón. Y también se precisará qué hizo y qué no, Franzani Cifuentes.

Según una fuente que estuvo presente en la comisaría de Pailahueque, ubicada en Ercilla, Franzani Cifuentes llegó pasadas la medianoche “más bien cerca de las 2 de la madrugada”.

“Yo al menos no lo vi en encuentros con los Gope, tomamos café y él nos decía que estuviéramos tranquilos, que contábamos con el respaldo de la institución y que había que tener cuidado con lo que ocurriera en la noche, pero yo no estuve todo el tiempo con él, no sé si habrá hablado con más gente”, precisa este oficial. Sin embargo, otro consultado resalta que es “imposible que no se le contara en detalle lo que había pasado, si era el de mayor rango”.

La reconstrucción del Ministerio Público, en tanto, sitúa a Franzani en la comisaría de Pailahueque 14 de noviembre y en dos reuniones el 15 de noviembre -una junto Inostroza Quiñiñir y el capitán y el Álvaro Sobarzo; otra junto a abogados institucionales. Y una tercera el 17 de noviembre con el general Soto Isla en terreno.

La suma de errores fue la que ocasionó el quiebre definitivo con Soto Isla, quien en los primeros días transmitió al Ministerio de Interior la versión recabada por su subalterno y por él mismo en La Araucanía, y que luego debió reconocer que la trama era distinta y asumir la responsabilidad por ello.

Según fuentes de la institución uniformada, desde La Araucanía Franzani informó directamente lo que iba ocurriendo al general Soto, a través de comunicaciones telefónicas e informes escritos que llegaron a la Dirección General. Sin embargo, lo que comenzó a despertar las sospechas e incomodidad del Ministerio del Interior fue que el oficial no fuera capaz de detectar las mentiras que con posterioridad quedaron al descubierto: como que uno de los funcionarios sí portaba una cámara GoPro y que nunca se habría producido el “fuego cruzado” que terminó con la vida de Catrillanca. No habría detectado, sostienen, que los funcionarios del Gope estaban mintiendo y, peor aún, si no fuera por un efectivo de la PDI, quien alertó a Carabineros que uno de los suboficiales sí portaba una cámara, este dato hubiera surgido aún más tarde en la investigación.

A nivel interno, en Carabineros han manifestado su molestia por cómo el Ministerio del Interior ha manejado la situación. “Están quemando fusibles para que no escale”, señalaron las fuentes consultadas. Incluso, desde la institución uniformada especulan de la presunta existencia de movimientos políticos para generar la salida de Franzani y generar las condiciones para la posterior partida de Soto Isla.

En cualquier escenario, en reuniones del Alto Mando esta semana quedó en evidencia que ya se había instalado una distancia insalvable entre Soto Isla y Franzani Cifuentes. La posibilidad cierta de que sea llamado a declarar en calidad de imputado precipitó su salida.

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