La historia detrás del ruego de Rueda a Beausejour

ISLA MEDEL JARA BEAUSEJOUR

Photosport

El seleccionador nacional se resiste al retiro del lateral izquierdo, bicampeón de América y goleador en dos mundiales. Su postura trasciende a la capacidad futbolística del carrilero de Universidad de Chile.


Hay un gesto que Reinaldo Rueda realiza de forma automática, casi inconsciente. Cada vez que el técnico de la Selección se refiere a Jean Beausejour, se lleva el índice derecho a la sien del mismo sector, un gesto que busca reflejar la capacidad intelectual del lateral izquierdo que anunció su retiro de la Roja justo después de que Chile perdiera la definición del tercer puesto en la Copa América ante Argentina. Eso a nivel público, pues en la intimidad del combinado nacional ya había varios que conocían la decisión, que el entrenador caleño intentó, infructuosamente, revertir. O, al menos postergar, según confesó en la charla que les ofreció, ayer, a estudiantes de la Universidad Autónoma de Temuco. Incluso le ofreció seguir convocándolo, aunque fuera para que lo acompañara.

La historia detrás del ruego de Rueda a Beausejour tiene varios elementos. Bose era un líder indiscutido en la Selección, más allá de que públicamente, quizás, no se le adjudique ese rol. Su voz y sus acciones pesan. Con un estilo distinto a otros futbolistas que han dominado el vestuario de la Roja, como Claudio Bravo y Gary Medel, quienes han lucido la jineta de capitán, o Arturo Vidal y Alexis Sánchez, a quienes se les reconoce por su capacidad futbolística. La relevancia del carrilero, de origen haitiano y mapuche, responde a parámetros distintos, más allá de que haya sido quien llevara el brazalete en situaciones puntuales, como en la China Cup de 2017, condición que le correspondió en virtud de su antigüedad en el equipo, o en el amistoso frente a Honduras, en Temuco, la tierra de sus ancestros. En ese duelo, también lució su apellido materno, Coliqueo, en la camiseta. El duelo coincidió con la muerte del comunero mapuche Camilo Catrillanca, en cuyo honor se rindió un minuto de silencio extraoficial.

El lateral de Universidad de Chile era concebido y respetado casi como el capitán sin jineta. Una personalidad influyente para sus compañeros y, en el caso de Rueda, un apoyo permanente para la comunicación entre el cuerpo técnico de la Roja y los jugadores. Una pieza clave que sobrepasaba el mero rol de intercomunicador. Beausejour era, más bien, un catalizador de las indicaciones e inquietudes que el estratega quería traspasar sin resultar invasivo en el espacio de los jugadores. Una suerte de intérprete.

La Copa América que se disputó recientemente en Brasil entregó otra imagen decidora respecto de ese rol. En una práctica, el técnico caleño se reunió con el lateral azul y con Gonzalo Jara, otro de los que ejerce ascendencia sobre sus compañeros, por la experiencia que acumulan durante su estadía en la Generación Dorada. Serían ellos los encargados de 'bajar' la información al grupo.

Reflexivo y lúcido

A nivel directivo tienen una impresión parecida. Un exintegrante de la ANFP que compartió y negoció por largo tiempo con Beasejour, describe características adicionales a su rol deportivo, alejados a los intereses extrafutbolísticos que ya se le conocen, como la lectura y la inquietud por temas políticos y sobre todo, étnicos. "Es un líder. Beausejour es lejos el más lúcido de la Selección. Aparte de ser súper reflexivo, un caballero, líder, preocupado del entorno social, súper empático. Sin ser un jugador extraordinario, era líder igual. Era distinto. Se ganó el liderazgo a punta de conducta", sostiene el personero, que pide mantener su identidad en reserva.

Una de las características que más llamaba la atención en Quilín era el criterio que el jugador que actuó en clubes de México, Brasil e Inglaterra, entr otros países, exhibía incluso en los momentos más tensos de las negociaciones por los premios de la Roja, la materia que producía mayor tirantez. "Siempre fue súper frontal. Te decía todo de una. En las negociaciones era súper reflexivo, pero también accesible a entender razones. Y si creía que tenía la razón, la defendía a muerte. En ese caso, era intransigente, pero siempre con fundamentos. La verdad, era un gusto negociar con él". grafica la misma fuente.

En la administración actual, que encabeza Sebastián Moreno, le reconocen otra cualidad: la sensatez. Explican, por ejemplo, que cuando se negociaron los estímulos por la participación en la Copa América, Beausejour impuso la flexibilización de las exigencias, considerando que la no clasificación al Mundial de Rusia dejaba al plantel de la Roja sin margen para aspirar a premios exagerados. También la necesidad de cerrar rápidamente el acuerdo, para no sufrir problemas de concentración. Sus compañeros accedieron. O acataron. "Como contraparte siempre fue extraordinario. Alexis es más visceral y disperso y Bravo, más explosivo. Bose, en cambio, se ponía en todas las posiciones", sostienen, a modo de comparación entre los referentes, quienes conocen la intimidad de la sede del fútbol chileno.

Comodidad

Para Beausejour, la decisión de dejar la Roja resultó especialmente dolorosa. En Juan Pinto Durán, como en cualquier actividad relacionada con la Roja, el lateral se sentía más cómodo que en cualquier otro sitio. Incluso que en Universidad de Chile, lo que tiene que ver con la mayor afinidad que siente con sus compañeros en la Selección, más contemporáneos y con los que ha compartido durante mucho más tiempo.

De hecho, según revelan desde el búnker de la Roja, Beausejour siempre fue capaz de anticiparse a ciertas situaciones y de establecer diálogos con sus compañeros para prevenir conflictos. Había señales concretas. Solía sentarse a la mesa con los grupos que reflejaban alguna inquietud o acompañarlos en el trote de calentamiento en las prácticas. Eso anticipaba una conversación mucho más distendida, para alcanzar acuerdos.

Por todas esas razones, a Rueda le duele tanto su partida y no teme en reflejarlo. "Cuando supo que renunciaba, Rueda se quedó callado largo rato. No lo esperaba. No lo concebía como un jugador acabado. Pretendía incluso tenerlo por un par de años más", explica uno de sus colaboradores. La otra justificación es futbolística: el colombiano está convencido de que en Chile no hay un futbolista que le aporte las características del ex jugador de Universidad de Concepción por la banda izquierda. "Uno encuentra que entre ese hombre de 32 años hay un bache de cuatro, cinco, seis o siete para encontrar a un Álex Ibacache. Te pones a buscarlo y no es fácil encontrarlo, con esa capacidad, rendimiento y muchos factores", profundizó el entrenador durante la charla en que dejó fluir su admiración por Beausejour.

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