Rueda se confiesa

Rueda en Temuco

En un diálogo con estudiantes en Temuco, el DT reveló sus aprensiones al asumir la Roja y su opción real de volver a Colombia. Relata varias infidencias, como cuando le dijo a Marcelo Díaz que no contaba con él o lo que sucedió en la despedida de Beausejour.




Reinaldo Rueda se siente cómodo. Tiene un micrófono en las manos, pero el ambiente no le resulta tan agresivo como el que vive en cada conferencia en la que debe analizar la contingencia de la Selección. Enfrente tiene a estudiantes de la Universidad Autónoma de Temuco y a un moderador que le dan confianza. En un espacio íntimo, el técnico de la Selección se siente acogido, se relaja. Y en ese ambiente, recorre su gestión en la Roja.

Con vocación de profesor (y títulos en la colombiana Universidad del Valle y en la alemana Escuela Superior del Deporte), va conduciendo una charla en la que se adentra en aspectos desconocidos de su relación con la Selección. Habla, por ejemplo, del impacto que le produjo la decisión de Jean Beausejour de retirarse del equipo nacional y de cómo intentó persuadirlo para que, al menos, lo acompañara como colaborador. O de la oportunidad, coincidente con las elecciones de la ANFP que erigieron a Sebastián Moreno como presidente, que tuvo para volver a la banca de Colombia. "Dos referentes de la Selección me 'frentearon' , me dijeron 'no te vas a ir' y me abrazaron", revela.

Pero no solo habla de situaciones gratas. También alude a las más complejas. Como el día en que le comunicó a Marcelo Díaz que no lo consideraba en su proyecto. "Le dije que siempre lo admiré cuando fue rival mío, que era el referente del fútbol chileno, el inicio del juego limpio de Chile, pero, primero, no lo iba a traer de suplente. 'Yo quiero darle la oportunidad a otro muchacho, como Erick Pulgar, que es titular cada ocho días en la liga italiana'. Yo sé que no convocar a Marcelo Díaz trae mucho rechazo, pero yo quería que Erick tuviera esa responsabilidad de ser titular y creo que cumplió. Ahora viene la responsabilidad de sostenerse ocho, diez años. No creerse flor de un día. Ahora viene el trabajo difícil para Erick", enfatiza.

El ejemplo aplica para otros casos. "Hay una doble misión: hacer la transición y clasificar al Mundial. Y es difícil, porque los jugadores no se quieren ir de la Selección", dice.

También intenta explicar desde la perspectiva de la tranquilidad colectiva las ausencias del volante de Racing y de Claudio Bravo. "Por encima de la colectividad del grupo, no hay nada. Entonces, hay que cuidar la cohesión del equipo y por ahí pasan todas las decisiones. De por qué no convoco a Marcelo Díaz, de por qué no convoco a Claudio Bravo, de por qué no está éste o el otro, de por qué traje a éste. Todo es pensando en proyección a mediano plazo", enfatiza.

El recambio vuelve a ser una materia sobre la que debe contestar. "Una de las principales virtudes del líder es saber en qué momento irse, en qué momento retirarse. Irse por la puerta grande. No que la Selección o la profesión lo deje. Más en el caso de los que son referentes. Esa satisfacción de preparar a mi relevo e irme en el momento justo. No es fácil. Todos tenemos nuestros egos. Es una virtud que ojalá pudiéramos desarrollar", dice, tomando como ejemplo el caso del lateral de la U. "¿Quién es el que va a reemplazar a Jean Beausejour? Entonces, uno encuentra que entre ese hombre de 32 años hay un bache de cuatro, cinco, seis o siete para encontrar a un Álex Ibacache. Te pones a buscarlo y no es fácil encontrarlo, con esa capacidad, rendimiento y muchos factores", expone.

A propósito del asunto, Rei revela detalles inéditos de la despedida de Bose de la Roja y que hizo lo posible por evitar su adiós. "Le dije que lo iba a seguir convocando, aunque sea de acompañante o asistente mío, pero me dijo: 'No profe, ya no más, ya no más. Ya no me da, quiero ser honesto'. Ojalá todos fueran igual de honestos y pensaran así".

Doce partidos por semana

El Rueda íntimo deja entrever que en los momentos más duros ha pensado en retomar la docencia, mucho menos expuesta y estresante que su actual rol. "No por los resultados, sino por ver situaciones que no van con los principios, con la moral de uno. El fútbol tiene eso, que te coge y te captura, la intensidad, la adrenalina. Nosotros vamos todos los días a planificar. Yo veo en promedio 12 partidos por semana. El sábado, la Premier, la Bundesliga, la liga argentina, la chilena. Terminó a las 12 de la noche. Y el domingo y el miércoles. lo mismo. Ese es el trabajo. Estar constantemente revisando", detalla acerca de su rutina, desconocida para la mayoría.

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