Por Constanza PalmaCatalina Fullerton: la doctora que traduce la medicina al lenguaje cotidiano
La médico cirujana especialista en patologías cardiometabólicas, acaba de lanzar su libro “Dra, ¿cómo ch#ch@ lo hago?”, una guía que busca responder una de las preguntas más frecuentes de sus pacientes y seguidores: cómo llevar a la práctica los cambios de estilo de vida que recomiendan los expertos en salud. A través de un lenguaje cercano y respaldado por evidencia científica, la autora aborda temas como el sueño, la alimentación, el ejercicio, el estrés y la gestión del tiempo para ayudar a construir hábitos duraderos.

Impulsada por su vocación por educar y hacer más comprensibles los tratamientos para sus pacientes, Catalina Fullerton, médico cirujana de la Universidad del Desarrollo y magíster en Nutrición, decidió dar un salto y entrar a las redes sociales. No fue una decisión fácil: temía que su credibilidad profesional pudiera verse afectada.
Hoy, su cuenta de Instagram @dra.fullerton reúne cerca de 100 mil seguidores. Allí comparte contenido sobre patologías cardiometabólicas como obesidad, diabetes, prediabetes, hígado graso, salud gastrointestinal y microbiota, respondiendo dudas frecuentes con un lenguaje claro y basado en evidencia científica.
Ahora, la doctora dio un nuevo paso en su labor de divulgación con la publicación de su primer libro. Fiel a su estilo directo y cercano, lo tituló ‘Dra, ¿cómo ch#ch@ lo hago?’, una pregunta que refleja las dudas y frustraciones que escucha con frecuencia entre pacientes y seguidores cuando intentan mejorar sus hábitos de vida.
El libro ya se encuentra disponible y tendrá su lanzamiento oficial el próximo 25 de junio. En conversación con Paula, Fullerton habló sobre el proceso de escritura, los aprendizajes que surgieron durante ese camino y el propósito que ha guiado gran parte de su carrera: acercar el conocimiento médico a las personas de una manera práctica, comprensible y basada en evidencia.
- El título del libro es imposible de ignorar. ¿Cómo apareció esa pregunta?
En mi área, los cambios de hábitos son demasiado importantes. Entonces, cuando uno trata de inculcar hábitos saludables a los pacientes, muchas veces pasa que saben lo que tienen que hacer, pero no cómo hacerlo. En una ocasión un paciente me dijo literalmente: “¿Pero cómo chucha hago esto?”. A mí me quedó muy marcado por la sensación de frustración que hay detrás, y eso es un poco lo que quiere transmitir el título del libro, la sensación de no tener idea cómo hacerlo, de por qué no me resulta.
- ¿Y por qué pasa eso?
Cuando no hay alguien que te esté acompañando, muchas veces se te hace demasiado cuesta arriba. Por eso, para mí es importante personalizar las indicaciones, acompañarlas un poco. Todos partimos de puntos distintos, pero al final los temas se van repitiendo, como la falta de tiempo, de lucas o de motivación.
- ¿Cómo surge la idea de transformar esto en un libro?
Fue por otra paciente que me dijo entre risas, “Cata, deberías escribir un libro”. Yo no la tomé mucho en cuenta, pero cada vez que venía a mi consulta me preguntaba cómo va el libro. Y ahí pensé me voy a lanzar. Le pregunté a mis seguidores en redes sociales si les interesaría leer un libro mío que ayude a cambiar los hábitos. Yo tengo una comunidad muy tela, entonces todos me decían: “dale nomás”. Justo cuando publiqué eso, la editorial lo vio y se contactó conmigo. Como que se dio todo, cayó del cielo.
- ¿Qué es lo que más se repite entre las personas que llegan a tu consulta?
Lo que más se repite es que las personas quieren bajar de peso, pero no están interesadas en fármacos o procedimientos, sino en cómo mantener los hábitos en el tiempo. Muchos me dicen: “Quiero hacerlo bien, ya no quiero más atajos”. El libro habla un poco de eso. No es un libro para bajar de peso, ese no es el enfoque. Más bien plantea que muchas veces perdemos tiempo probando distintos atajos y no nos damos cuenta de que probablemente habríamos avanzado más si hubiéramos trabajado desde el principio en cambiar nuestros hábitos de la manera correcta.
- En el libro planteas que se suele hablar de la salud como una responsabilidad individual. ¿A qué te refieres?
Hay un montón de factores psicosociales y muchas veces no se consideran y terminamos poniendo toda la carga sobre la persona. Eso es súper dañino, porque alimenta esta narrativa de “no puedo hacerlo” o “no soy suficiente”. Desde esa mirada es muy difícil construir hábitos, porque partimos de una base en la que ya nos estamos sintiendo súper mal. En ese sentido, siento que las redes sociales no ayudan demasiado. Allí se encuentan frases hechas como por ejemplo: “todos tenemos las mismas 24 horas”, que reflejan una falta de sentido de realidad tremenda. Por reloj, claro, todos tenemos días de 24 horas, pero eso no significa que tengamos la misma cantidad de tiempo disponible para hacer cosas, ni la misma energía, que no solo se gasta en lo físico, sino también en lo emocional.
- Por otro lado, hay capítulos dedicados al sueño, la alimentación, el ejercicio y el manejo del estrés. Si una persona quisiera empezar por un solo cambio, ¿cuál crees que genera el mayor impacto?
Yo creo que todos tenemos dificultades distintas, así que para mí lo ideal es elegir aquello que sientas que se te hará más fácil incorporar al principio. Eso también ayuda a reforzar la autoestima y la sensación de que lo lograste. Después puedes ir por aquello que te cuesta un poco más, pero desde una base en la que ya tienes un hábito ganado.
Y si solo hay uno que te cuesta, bueno, hay que partir por ahí, porque los otros ya los tienes incorporados. Otra cosa importante son los obstáculos. Siempre aparecen razones como “no tengo lucas”, “no tengo tiempo” o “no me motivo”. Lo que propongo en el libro es empezar por ordenar un poco esos recursos, conocerte mejor y revisar cómo gestionas tu tiempo. Por ejemplo, cuánto tiempo estás gastando en redes sociales y si puedes recuperar una parte para dedicarla a algo más saludable: cocinar, salir a caminar o jugar más con los hijos.
- ¿Cómo lograste mantener un lenguaje cercano sin perder el rigor científico?
Creo que cuando partí en redes sociales hablaba de manera mucho más técnica, por el miedo que les pasa a muchos colegas: pensar que, por estar en redes sociales, la gente va a creer que eres chanta o que no sabes. Pero en realidad yo hago esto porque me gusta educar, enseñar y que las personas mejoren su salud, que aprendan y entiendan por qué están haciendo las cosas, y no que simplemente repitan una receta.
Entonces pensé: “Le estoy hablando a mis pacientes, no a mis colegas”. Y obviamente, con ese lenguaje técnico muchas cosas no se iban a entender. Traté de escribir el libro de la misma manera en que hablo con cualquier persona, pero agregando conocimiento e hilando la historia con el trasfondo académico.
—¿Qué te gustaría que ocurriera después de que alguien termine de leer el libro?
A mí me encantaría que las personas pudieran tomar alguna decisión concreta y usarlo como una guía. Si logran cambiar al menos una de las áreas que se trabajan en el libro, yo ya lo considero un éxito. Para mí, que alguien mejore aunque sea un aspecto de su salud, vale completamente la pena.
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