Culto

En busca del tiempo perdido: Proust y el relanzamiento de un clásico que se resiste a envejecer

Con la publicación de sus dos primeros volúmenes por parte de Alfaguara, la cumbre literaria de Marcel Proust vuelve a circular con fuerza. De la infancia a los salones franceses, un recorrido por las razones que transforman esta letanía infinita en un imán transversal para jóvenes y adultos.

“Durante años me acosté temprano. A veces, nada más apagar la vela, los ojos se me cerraban tan deprisa que no me daba tiempo ni a decirme: ‘Me estoy durmiendo’”. Es uno de los comienzos más célebres de la literatura. Son las primeras frases de En busca del tiempo perdido, la extensa novela que el francés Marcel Proust publicó en 7 libros entre 1913 y 1927. Una obra monumental que le tomó la última parte de su vida, pues falleció en 1922.

Con un frágil estado de salud, el cual fue empeorando progresivamente debido al asma, el escritor emprendió una obra narrativa en que lo central eran la memoria y los recuerdos del pasado. Con su exquisita escritura y original planteamiento se convirtió en un clásico. Hoy, está de vuelta en una nueva edición de la casa Alfaguara, que ha comenzado a publicar esta obra con los dos primeros tomos: Por el camino de Swann (1913) y A la sombra de las muchachas en flor (1919). Luego, por supuesto vendrán El mundo de Guermantes (1921), Sodoma y Gomorra (1922), La prisionera (1925), La fugitiva (1925) y El tiempo recobrado (1927). Las tres últimas fueron publicadas de manera póstuma.

Escrita en un contexto convulso, tras la estrepitosa derrota francesa en la Guerra Franco-Prusiana, la caída de Napoleón III, la Tercera República y los tensos años previos a la Primera Guerra Mundial, la de Proust fue una apuesta por el lenguaje, el contar una vida con todo su espesor. De hecho, en los dos primeros tomos, el narrador de esta novela se centra en sus años de infancia y en el despertar de la adolescencia, respectivamente. Todo con una galería de personajes que al lector se le quedan.

“La mayor fuerza de Proust, entre tantas otras, reside en su caracterización: ningún novelista del siglo XX puede igualar su lista de vividos personajes. Joyce posee la única y arrolladora figura de Poldy, pero en Proust hay toda una galería de retratos”, sentencia el crítico Harold Bloom en su célebre ensayo El canon occidental.

Marcel Proust en su escritorio, reconstrucción con IA.

¿Cómo se lee En busca del tiempo perdido hoy? El escritor y académico nacional Mauricio Electorat es un especialista en literatura francesa. Consultado por Culto, comenta cuáles son las claves de esta obra: “En busca del tiempo perdido es, como su título lo indica, una indagación, lo que busca Proust es reconstituir el tiempo pasado, el de su vida, pero la clave no es la añoranza de una especie de Paraíso perdido, ni tampoco el topos clásico de la literatura estoica según el cual ‘todo tiempo pasado fue mejor’, sino por el contrario, la dicha de volver a habitar en la ficción esa vida que ha pasado”.

“Recordemos que Proust pertenece a esa raza de escritores que se pasa la vida preguntándose cómo se puede, en su momento histórico, escribir una novela, cómo hay que escribir, que es la misma pregunta que se hacen Cervantes y Bolaño. Los tres comparten además la conciencia clara de que se van a morir pronto, Proust y Bolaño amenazados por la enfermedad, Cervantes por la vejez”, añade Electorat.

Por su lado, el escritor Gonzalo Contreras es un reconocido lector del francés. “La clave para entender a Proust está en el concepto del tiempo, la manera que se da en la novela lo temporal, transcurso y duración, la idea de que somos seres temporales, seres en el tiempo, que no somos esencia, sino que estamos siendo. Es el tiempo el que estructura (transcurso) nuestra existencia y su textura (duración) es lo que sentimos a cada minuto, esas dos formas temporales hacen que su lectura nos produzca la sensación de que esas vidas narradas tienen la misma consistencia que la vida”, añade.

Además del tiempo, otro elemento a tomar en cuenta como elemento esencial de la novela es la Memoria. “Es el motor de las siete novelas -dice Electorat-. Pero, ojo, no se trata de una escritura memorística, no se trata de un señor que se sienta, como cualquier notable, a escribir sus memorias. Aquí la memoria está estrechamente asociada a la palabra y la palabra a la frase y la frase al párrafo y así se va tejiendo una letanía que parece infinita. O sea, la memoria es en Proust una operación lingüística de una naturaleza muy parecida a la del paciente que libera su memoria en el diván del psicoanalista. Y muy parecida también a la del poeta que asocia, inesperadamente, una palabra con otra”.

Sobre lo mismo, Gonzalo Contreras añade: “La memoria en Proust es la forma en que nos apropiamos de esa vida vivida, el recuerdo nos hace sentir que no la hemos desperdiciado, y que si algún sentido ha tenido, podemos hacerlo nuestro, constituirnos”.

En busca del tiempo perdido es una novela por la que se consulta regularmente en las librerías. “Es un libro que siempre se está vendiendo; ya forma parte de la biblioteca clásica de cualquier lector, sea joven o adulto. Cada vez que tenemos buenas ediciones de esta obra, se vende muy bien”, comenta desde Metales Pesados el librero Sergio Parra. “Siempre preguntan por ella, les interesa la editorial y la traducción”, dice Elena Bahrs, de librería Ulises.

Los lectores de esta obra, apuntan ambos libreros, son muy transversales. “La compra todo tipo de público, desde adultos hasta estudiantes universitarios; hombres y mujeres, por igual -dice Elena Bahrs-. Nos ha tocado últimamente que se están leyendo bastante los clásicos de siempre, y también gente joven que te dice que Proust marcó mucho a sus padres y abuelos”.

Marcel Proust en su escritorio, reconstrucción con IA.

Sergio Parra comenta: “El perfil es muy variable. Puede ir desde un joven que ya tiene el hábito de la lectura, hasta un señor que ahora dispone del tiempo necesario para abordar una obra así. Eso sí, sospecho que los más jóvenes suelen quedarse en el primer tomo. No sé cuántos habrán leído completos los siete tomos, pero el primero siempre lo buscan”.

“Va a ser muy interesante ver cómo circula ahora, porque es un libro con un tono narrativo y una descripción minuciosas que hoy en día casi se han perdido. Aquí el lector se enfrenta a un tempo narrativo totalmente diferente, con pasajes larguísimos; basta recordar que el personaje pasa como tres páginas completas afeitándose. También es fascinante cómo se van entrecruzando las historias de esos grandes salones y los personajes que habitan el universo de Proust”.

Lee también:

Más sobre:LibrosLTSábadoMarcel ProustEn busca del tiempo perdidoAlfaguaraMauricio ElectoratGonzalo ContrerasUlisesMetales PesadosLibros Culto

COMENTARIOS

Para comentar este artículo debes ser suscriptor.

La mayoría no entiende el debate por el impuesto a las empresas. El resto lee La Tercera.

CYBER 50% Plan Digital+$5.990 al mes SUSCRÍBETE