La trama del papelón: las 24 horas en que Robbie Robinson escapó de la selección chilena

El delantero Robbie Robinson, estadounidense de madre chilena, se integró esta semana a la selección nacional. (foto: ANFP)

Ayer, el futbolista recibió el pasaporte y el carné chileno en su proceso de nacionalización. Horas más tarde, frente a la presión del representante, su club y hasta su padre, pidió más tiempo para tomar una decisión. Así, tomó el primer vuelo con destino a Miami.




Miercóles 1 de septiembre. 10.30 horas. Robbie Robinson, hasta ahí la gran apuesta de la Roja, daba otro paso en su intención de nacionalizarse chileno. En sus manos, luego de varios días de trámites, el jugador del Inter de Miami recibía el pasaporte y el carné de identidad nacional. Otro paso más, luego de años de conversaciones y negociaciones para sumarlo al bicampeón de América.

Dos horas más tarde, Francis Cagigao, el director deportivo de la ANFP, accedía a revelar a El Deportivo los secretos de cómo lograron convencer a Robinson. Fue mucho el tiempo utilizado para seducirlo, en el que hubo más de un “no”, sobre todo en el proceso de Reinaldo Rueda. El español contaba a este medio que viajó durante la semana pasada a Miami para cerrar la citación de delantero. Que fueron horas de presentación del proyecto, de darle a conocer la importancia que tendría en el Equipo de Todos. Su carta fuerte, incluso, dejó impactado al que decía que quería jugar por Chile: Iván Zamorano, el histórico goleador, hoy radicado en Miami, se unió a las charlas para contarle lo gratificante que era jugar por la Roja. Bam Bam no respondió los llamados de este medio.

La historia de ahí en adelante es conocida. Robinson Belmar dio el sí y en la Selección celebraron. Al fin podían contar con un futbolista que venían persiguiendo. Poco importaba, a esa altura, que la federación de Estados Unidos estuviera tras los pasos del hijo de madre chilena. Menos que su entorno le dijera que se tomara más tiempo para decidir sobre su futuro. Su palabra pesaba más. Repetía que quería jugar por Chile, que la decisión estaba tomada. Y que quedó refrendada cuando el delantero de 22 años, de puño y letra, envió cartas a la federación de Chile, de Estados Unidos, con copia a la FIFA, en la que dejaba en claro que renunciaba a jugar por su país de nacimiento. No habían indicios de una huída.

Robinson daba señales de su felicidad por defender al equipo de Lasarte. “He disfrutado muchísimo de las sesiones de entrenamiento y de la recepción aquí en Chile. He visto que el nivel de los jugadores y de los entrenamientos es muy alto. Esto me ayudará no solo cuando juegue por Chile, sino en mi proyección como futbolista”, decía. “Para mí es un gran honor el llamado a la Selección. Lo veo como una gran oportunidad para devolverles a los técnicos y al país la confianza que han demostrado en mí. A mi familia le llena de orgullo esta llamada a la Selección”, añade respecto de cómo su núcleo más próximo también disfruta de la designación.

El formado en los Tigres de Clemson, su equipo de la liga universitaria en Estados Unidos, incluso se prestó para dar declaraciones en español, un idioma que manejaba poco. “Hola, adiós, Viva Chile”, decía, entre risas.

En la Selección reconocen que nunca hubo indicios de lo que Robinson venía planeando. Sí llamaba la atención que el futbolista, en algunas ocasiones, abandonaba de manera repentina las actividades recreativas que realizan los futbolistas en el hotel, como jugar fútbol tenis en los salones. Se quedaba largo rato hablando por celular, como dando explicaciones. Muchos, incluso, bromearon con la relación con su pareja.

Sus compañeros sí lo percibían introvertido. No participaba mucho. Era mucho de observar, en silencio. El poco entendimiento del idioma y su personalidad retraída lo mantenían distante al grupo. Poco sirvió que los futbolistas que hablan inglés, como Claudio Bravo y Luis Jiménez, por ejemplo, lo intentaran unir a la dinámica del equipo.

“Robbie es más tímido, trataremos de aportar y de acercarlo mucho más rápido al grupo. Es más tranquilo y tímido, Ben tenía más confianza. Son jugadores importantes que la selección necesita”, decía el Huaso Isla, en conferencia de prensa.

Martín Lasarte también lo describía. “Respecto a lo de Robbie, es medio parecido a lo de Ben, que llegó y estuvo adaptándose en los dos partidos de las clasificatorias. No habla español, pero estamos tratando de que se asocie a lo que buscamos hacer (...) Está en una etapa de adaptación. Veremos si cuando se cumpla lo podemos llegar a utilizar, para eso también lo trajimos”.

Pero las ganas de Robinson, o más bien lo que transmitía de la boca para afuera, se esfumaron de un momento a otro. Ayer, a eso del mediodía, el futbolista “colapsó”. Así lo describen desde Pinto Durán, al menos. Confesó la presión que estaba recibiendo desde su representante hasta su padre y su grupo más cercano, lo que le terminó pasando la cuenta. Aseguró no estar preparado para tomar una decisión de esa envergadura: elegir defender a Chile o a su país de nacimiento requería más tiempo.

Francis Cagigao, el director deportivo, se molestó. El futbolista que tanto promocionó, finalmente, terminó dándole un portazo en la cara. El gerente deportivo quedó expuesto y con argumentos, su imagen queda muy dañada ante la opinión pública. El español nunca esperó que el futbolista cambiara su decisión, a menos de 24 horas de un duelo trascendental frente a Brasil. El daño ya era mayor pues su decisión sacó toda la atención del grupo de cara al duelo ante la Canarinha.

“La federación chilena comunicó el día de ayer que hemos decidido desconvocar al jugador Robbie Robinson. La decisión es lo mejor para ambas partes y obedece a motivos personales, fuerza mayor y a salud que nuestra federación respeta y comprende”, dijo Cagigao, hoy, mucho más tranquilo.

En la Selección intentaron retenerlo. Le ofrecieron que se quedara en modo concentración durante estas dos semanas. Se le aseguraba que no sería citado, que incluso podía ir hoy como público al Monumental. El hijo de madre chilena no aceptó y pidió que se le encontrara un vuelo para retornar lo antes posible a Miami. Su decisión ya estaba tomada. Y esta generó la molestia de varios integrantes del plantel, que vieron como un desprecio la actitud del jugador.

Marcelo Díaz, hoy fuera de la Roja, hizo su descargo por sus redes sociales con un potente mensaje. “La Roja se porta y se defiende con orgullo. La Selección no es una prueba de jugadores ni tampoco un capricho”, dijo el futbolista de Libertad de Paraguay.

La ANFP decidió hacerlo público cerca de las 23 horas. Acusó “razones personales” en su comunicado. Minutos después, el jugador entregaba su versión, que generó molestia en los hinchas chilenos. A tal punto, que el delantero tuvo que desactivar los comentarios en su cuenta de Instagram.

“En este momento, he decidido regresar al sur de la Florida para tomarme un tiempo para evaluar a cuál selección voy a representar, mientras ayudo a @intermiamicf a llegar a los playoffs”, dijo.

A los pocos minutos, como si estuviese programado, el Inter de Miami, atento a los pasos de Robinson, le daba la bienvenida a su jugador tras su paso de menos de 72 horas por la Selección Chilena. “Robbie Robinson se prepara para volver a #InterMiamiCF de la concentración de la Selección Chilena”, decían el equipo de Beckham, en sus redes sociales.

Robinson deja a Chile a menos de 72 horas de haberse sumado a la concentración. Hoy su nombre está tachado en la Selección. El desprecio, según cuentan desde Juan Pinto Durán, generó molestia por todos los esfuerzos que se realizaron por el propio interés que manifestaba el jugador.

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