Las reflexiones de Jackson en Uruguay: “La Constitución que se termine de redactar y se plebiscite será un momento determinante para el gobierno”

En medio de sus vacaciones, Jackson viajó por tres días a Uruguay, donde participó de un foro en el que abordó temas como la relación con los partidos políticos y la importancia para el cumplimiento del programa de gobierno la correcta llegada a puerto de la redacción de una nueva Constitución. "Buena parte de las reformas que planteamos tienen como principal obstáculo la actual Constitución. El tener una nueva Constitución es una condición sine qua non para llevar a cabo estas agendas", planteó.




En medio de su receso estival, el diputado de Revolución Democrática (RD) y futuro ministro de la Secretaría General de la Presidencia (Segpres), Giorgio Jackson, viajó a Uruguay, donde estuvo desde el lunes 7 hasta la mañana de este miércoles.

Ayer participó del foro “¿Quién dijo que todo está perdido”, conversatorio organizado por la Fundación Friedrich Ebert Stiftung -ligada al Partido Socialdemócrata alemán-, desde la cual detallaron a La Tercera que invitaron al futuro ministro con la idea de generar diálogos respecto de la situación del progresismo en la región.

En este diálogo, el todavía parlamentario reveló por primera vez la preocupación que el futuro gobierno tiene por el proceso constituyente y cómo su desenlace será “determinante” para éste.

Acompañado del presidente del Frente Amplio uruguayo, Fernando Pereira, y por Rolf Mützenich, jefe de bancada de los socialdemócratas en Alemania, Jackson habló en extenso del diagnóstico de los últimos 10 años, abordando desde la irrupción del movimiento estudiantil en 2011, el estallido social y hasta el posterior triunfo de Apruebo Dignidad en la elección presidencial de noviembre pasado, con Gabriel Boric a la cabeza del proceso.

Entre los primeros temas abordados, la moderadora -Dörte Wollrad, representante de FES en Uruguay- preguntó sobre qué llevó a Chile a quebrar su estabilidad en el estallido social y a escoger un gobierno de izquierda tras una administración ideológicamente contraria.

“Cuando preguntas qué pasó en ese Chile, no tenemos la respuesta exacta, pero sí hubo mucho de marketing, de trabajo de imagen de lo que era Chile hacia afuera en las cifras macroeconómicas: estabilidad e inversión (...). ¿Pero de estabilidad para quién? Era un país de certezas, ¿pero para quién? Centrada en los inversionistas, que por cierto son importantes en un país que quiere tener desarrollo, pero no para las familias trabajadoras. Esta distancia sideral entre lo macro y lo micro fue cultivando necesidad de cambio”, abordó Jackson en una de sus primeras intervenciones.

A propósito de la elección de Sebastián Piñera por un segundo período en 2017, el futuro ministro analizó que “el chileno o la chilena media, ante la amenaza de “Chilezuela” en 2017, que es un término peyorativo para denominar que todo lo que no es de derecha va a terminar en el mismo derrotero de Venezuela, decía ‘vamos por el que nos da la plata’, o ustedes dirían el que nos da la guita. Se eligió a una persona sin carisma, pero que podía asegurar esa bonanza. Y ese apoyo que tuvo no era por sus ideas, sino sobre la posibilidad de tener mejores condiciones materiales que no llegaron”.

Relación con el Parlamento y el proceso constituyente

“Eso me va a romper la cabeza durante los próximos cuatro años, si es que no me tengo que ir antes”, bromeó el diputado a propósito de su rol como Segpres ante la pregunta de cómo conducir un programa de gobierno sin la mayoría parlamentaria requerida y en medio de un proceso de redacción de una nueva Carta Fundamental.

Sobre el acuerdo del 15 de noviembre, que abrió el camino a la Convención Constitucional, comentó que “decidimos jugarnos por esta estrategia de cauce institucional hacia un proceso constituyente (...). Ahí es donde nuestro presidente electo Gabriel Boric jugó todo su capital político, al sentarse en una mesa con nuestros más distantes adversarios políticos”.

En esa línea, y ya con el proceso de redacción en su segundo tiempo, el futuro Segpres enfatizó en este último punto y que será clave el “envión constitucional” para dar cumplimiento a gran parte del programa de gobierno.

“La Constitución que se termine de redactar y se plebiscite será un momento determinante para el gobierno, no porque el gobierno pueda seguir o no, sino porque buena parte de las reformas que planteamos tienen como principal obstáculo la actual Constitución. El tener una nueva Constitución es una condición sine qua non para llevar a cabo estas agendas (...). Tenemos mucho énfasis en mantener el clima político de esperanza y capacidad de unidad entre todos los sectores que quieren que haya una nueva Constitución al menos hasta el plebiscito o más allá”, afirmó.

En su análisis, también detalló que a raíz de su composición de género, inclusión de pueblos originarios, pero principalmente de los movimientos independientes, se generó una distribución en la Convención Constitucional “nunca antes vista” y muy distante de la conformación parlamentaria.

Jackson analizó que “mucha gente hizo campaña precisamente por quienes no fueran de partidos políticos, porque era un momento constituyente, la crítica principal era votar por los que no estuvieran ‘constituidos’”.

“Se interpretó, quizás, por despolitización ciudadana que el mejor camino era votar por listas de independientes. Creo que en el tiempo, y porque esos movimientos no lograron generar una síntesis política duradera, tuvieron episodios polémicos al inicio (...), de alguna manera despejaron esta fantasía o espejismo que solo por el hecho de ser independientes iban a traer mejor representación”.

Así, acotó que uno de los desafíos del gobierno entrante es “construir un conjunto de alianzas sociales y político-territoriales para hacer que actorías que no necesariamente forman parte de la coalición de gobierno voten a favor de proyectos respaldados por la mayoría”.

Migración: “Si no hay distribución ordenada, se alzan movimientos xenófobos”

El futuro ministro planteó que tienen una “agenda ambiciosa en materia internacional”, pues desde la administración entrante ven “con frustración cómo los países van abordando los problemas que, sin duda, exceden la capacidad de los países cuando están por separado”.

En ese sentido, y sobre políticas migratorias, Jackson aseguró que “por más que uno tenga inspiración humanitaria y de DD.HH. en migración, lo cierto es que si no se aborda cierta distribución ordenada, empiezan a alzarse movimientos xenófobos, racistas y hasta fascistas”.

Así, y hacia el final de su intervención, señaló que sobre el apoyo extranjero al nuevo gobierno, “lo que más queremos necesitar es experiencias de lo que estamos realizando en Chile no es una locura irrealizable (sic). Muchas veces dicen que son radicalidades imposibles, inestables, que no funcionan (...). Lo que más nos puede ayudar es dotarnos de esos procesos de inteligencia colectiva en torno a lo que planteamos como reformas que no son locuras”.

Desde la Fundación Friedrich Ebert Stiftung afirmaron que además de la charla, Jackson tuvo encuentros con el presidente del Frente Amplio de Uruguay y con equipos técnicos del gobierno de Tabaré Vásquez, quienes le dieron detalles de cómo hicieron reformas como la de salud o el montaje del sistema de cuidados. También se juntó con asesores económicos y con el rector de la Universidad de la República, Rodrigo Arim.

Entrevista a diario uruguayo

En paralelo, el medio uruguayo “La Diaria” publicó este miércoles una entrevista a Jackson -que tituló “Nuestro proyecto es para más de cuatro años”- en la que dio otras definiciones respecto de la Convención. “La Convención Constitucional probablemente sea el órgano más representativo que ha elegido Chile en su historia, en términos de diversidad y por cómo se compone. Pero que sea representativo no quita que hayan ocurrido situaciones no deseables y reprochables, como sucede en cualquier lugar que miras con una lupa. Puede pasar en empresas, Estados, clubes deportivos, familias. Y aquí también pasó”, dijo. Y agregó que “no creo que haya que barrer debajo de la alfombra; efectivamente sucedieron situaciones que no favorecen el prestigio de la Convención. Pero tratar de hundir un proceso como este, como han intentado algunos sectores, a partir de un par de hechos específicos y particulares, es algo que responde a una agenda política”.

También, respecto de algunas iniciativas presentadas que han sido criticadas al interior de la Convención, el futuro ministro dijo que “es cierto que hay de todo. Hay cosas que me parecen loquísimas y caricaturizables, de un lado y del otro, y hay cosas que parecen muy razonables. Algunos medios han puesto foco solo en las cosas extravagantes y polémicas, pero eso no significa que esas vayan a ser las que consigan dos tercios en el pleno, porque falta todavía para esa etapa”.

Y consultado si es que el plebiscito de salida puede ser leído como un plebiscito a la gestión del gobierno de Boric, Jackson contestó: “Puede haber gente interesada en vincularlo, pero no tienen absolutamente nada que ver. Si bien el plebiscito es parte fundamental y muchas veces es condición necesaria para habilitar ciertos procesos de reforma, en ningún caso la gestión que pueda tener el gobierno tiene que ver con lo que podamos darnos como cambio institucional para los próximos 20 o 30 años. Puede que haya gente que intente asimilar ambos procesos y también puede darse el caso contrario: si al gobierno le está yendo muy bien, alguna gente va a tratar de separarlo lo más posible para poder pegarle a la Convención”.

Jackson agregó que si bien son “procesos independientes, que se interrelacionan”, también será “difícil aplicar aspectos de nuestro programa de gobierno sin un cambio constitucional (...). Sin un cambio constitucional, la reforma de la salud y la reforma de los derechos sexuales y reproductivos corren el riesgo de ser consideradas inconstitucionales bajo la actual Carta Magna. Lo mismo sucede con algunas normas laborales. Para todos estos temas el envión constitucional es muy importante”.

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