Ni los históricos se salvarán: el plan de reajuste y control financiero de los nuevos dueños de la U

Johnny Herrera entrenamiento de la Universidad de Chile en el Centro Deportivo Azul, de cara a su duelo con Union La Calera.

FOTO:SEBASTIAN BROGCA/AGENCIAUNO

El grupo que ingresa a Azul Azul estudió todas las memorias de la sociedad anónima desde que se conformó, en 2007. Llegó a la conclusión de que ha habido un alza sostenida en gastos por la creación de gerencias y subgerencias, sin mayor justificación. Todo entra en evaluación, según las competencias y aportes reales a la institución, avisan.




Apenas Carlos Heller aceptó vender la totalidad de su acciones, en casi US$ 15,5 millones, los nuevos controladores de Azul Azul dieron marcha a su plan estratégico pensando en los desafíos que se le avecinan. Levantar y posicionar a Universidad de Chile hoy asoma como la prioridad, pese al negativo ambiente que rodea al club durante las últimas temporadas.

Y si bien la primera misión será buscar un gerente deportivo, tras la desvinculación de Sergio Vargas y Rodrigo Goldberg, que se oficializará durante los próximos días, los inversionistas se metieron de lleno en las memorias del club. Las siete caras visibles, liderados por Pedro Pablo Larraín y Michael Clark, revisaron el resumen contable de Azul Azul desde la temporada 2007, la primera de la U como sociedad anónima, hasta la última publicada en marzo de 2021.¿El primer diagnóstico? Detectaron que con el correr de los años se fueron creando gerencias y sub gerencias indiscriminadamente, dicen desde la nueva administración.

Es que los controladores del club asumen que la U puede llegar a ser un equipo rentable, pero se debe trabajar de otra manera. “Hay que trabajar con la cabeza y no solo con el corazón. Hay que tomar decisiones que permitan enmendar el rumbo del club. Llegamos a ordenar la casa”, comenta un participante del negocio.

Y de entrada, dicen, harán notar el cambio. Más al saber que durante la temporada 2020, los ingresos por actividades ordinarias llegaron a los $ 13.226 millones, que se desglosan en conceptos de publicidad ($ 5.944 millones, que representan un 45% de los ingresos); derechos televisivos ($ 3.990 millones, que equivale a un 30%); y cifras asociadas a la venta de jugadores ($ 2.109 millones, que corresponden a un 16% del total). La estrategia apuntará a aprovechar cada peso.

Con memoria en mano, la primera tarea será evaluar la función de cada trabajador. Ya nadie es intocable. Poco importará su condición de ídolo en la institución o los años que lleve trabajando en La Cisterna. Si su presencia significa un aporte para el nuevo proyecto, será bienvenido. La idea no es recortar el presupuesto sino sacar a la gente que no genera el costo que representa. Se busca profesionalizar el club, apuntan.

La revisión de la memoria dejó sorpresas. Durante los últimos años, que coincidió con los periodos de más perdidas del club, la planta creció ostensiblemente, algo que hoy está en evaluación para ver con cuánta gente se debe funcionar acorde a lo que se genera.

En 2007, por ejemplo, en el primer año de la concesionaria, se trabajó con tres gerentes y ejecutivos, 74 profesionales y técnicos y 25 trabajadores, lo que resumía un total de 102 empleados. Las remuneraciones por los gerentes, subgerentes y ejecutivos de la sociedad se limitó en $ 81.107.000. Las pérdidas bordearon los $ 300 millones, considerando que solo se registraron seis meses de actividad.

En la temporada 2015, la primera bajo la conducción de Heller, los gastos se fueron incrementando. La planta de personal creció a ocho gerentes y ejecutivos, 111 profesionales y técnicos y 36 operativos, personal de ventas y administrativos, con 155 contratados. Las remuneraciones por los gerentes, subgerentes y ejecutivos de la sociedad se limitó en $ 688.501.000. Se tuvo una pérdida anual de $2.178 millones.

Carlos Heller, principal controlador de Azul Azul.

En 2020, los costos que se vieron reflejados en la memoria 2021 siguieron siendo altos, pese al recorte que realizó Cristián Aubert, el presidente que continuará con la nueva administración. Sí se redujo a tres gerentes y ejecutivos, 117 profesionales y técnicos y 38 operativos, ventas y administrativos, con 158 contratados. Las remuneraciones percibidas durante 2020 por los ejecutivos principales de la Sociedad y su filial ascendieron a $145.340.000 brutos. Se entiende por ejecutivos el cargo de Gerente General y Gerentes de Área. Las pérdidas se redujeron a $ 213 millones, frente a los $ 3.614 millones de pérdidas anotadas en igual periodo del año 2019.

El fútbol formativo

Hoy, las miradas de los nuevos inversionistas apuntan a las áreas que no han funcionado con normalidad. Y que deben ser potenciadas sí o sí acorde al plan estratégico. El fútbol formativo, por ejemplo, es uno de los ítems que genera más preocupación, considerando que la actividad no se desarrolla con normalidad desde el estallido social (2019) hasta el día de hoy por la pandemia.

En ese sentido, los directores entrantes evaluarán los costos que genera esta área. La quieren potenciar, pero pagando valores acorde al mercado y al currículum de cada funcionario. Los cambios, sin embargo, no serán inmediatos. Se hará de forma paulatina. Mantenerla durante la temporada 2020, sin ningún torneo de por medio, generó un costo de $ 825 millones. Hoy, en esa zona trabajan Cristián Romero, Esteban Valencia, Mariano Puyol, entre otros. Patricio Mardones, por ejemplo, dejó su rol de director y hoy se desempeña como captador.

La U comienza su nueva era. Ordenar la casa es lo que más se repite. Hoy, según dicen desde la nueva administración, ya nadie podrá sumarse sin demostrar su valía.

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