“Se busca sicólogo”: la guerra desatada entre relatores y ministros que vuelve a tensionar al Tribunal Constitucional

TRIBUNAL-CONSTITUCIONAL

Una serie de incidentes han escalado la tensión de los conflictos al interior del organismo que debe velar por resguardar la Carta Fundamental actual. “Los relatores han perdido el respeto a la autoridad y desconocen jerarquía de quienes ejercen cargos superiores, lo cual se considera gravísimo”, denunció uno de los ministros.




Un nuevo episodio de líos laborales estalló hace algunos días en el Tribunal Constitucional (TC) y debió ser abordado en dos plenos en los que sus integrantes, principalmente los ministros, debieron buscar fórmulas para afrontar una escalada de conflictos entre funcionarios, llegando incluso a sugerirse la intervención de un profesional, sicólogo, para ayudarlos.

Durante la reunión del martes 19 de abril, y luego de vistos otros puntos en la tabla, el presidente subrogante, Cristián Letelier, dio paso a las discusiones de “temas administrativos”. En ese contexto, el primero en tomar la palabra fue el ministro José Ignacio Vásquez, quien comenzó agradeciendo “la armonía con la que en las últimas semanas se ha trabajado entre los ministros”. Posterior a eso, señaló ante el pleno que “no se puede decir lo mismo respecto de los relatores”. El ministro se refería a lo ocurrido el jueves 14 abril con Sebastián López. Según se registró en las actas de esa sesión, el abogado “perdió el respeto por el pleno y de los funcionarios”. Vásquez acusó que el relator “golpeó con el pie una puerta de la sala de audiencia de manera estruendosa que causó inquietud en los funcionarios”.

Otro de los que tomó la palabra fue el ministro Rodrigo Pica, quien sostuvo: “no puede ser propio de un funcionario público ese comportamiento impropio, intempestivo (...) todos pueden tener un día complejo, pero no justifica su proceder, menos en la sala de audiencia golpeando las puertas y luego, en la sala de pleno, golpeando su computador y respondiendo frente a una pregunta de un ministro de muy mala forma”.

Luego de una exposición sobre posibles acciones a tomar en el TC, Vásquez volvió a intervenir señalando que seguía esperando una disculpa de parte del relator. Durante ese pleno se le dio la palabra a López, sin embargo, indicó que “guardará silencio”, según registra el acta.

Conflictos extendidos

Pero el ambiente laboral ya había sido abordado previamente en el pleno. Durante la sesión del 13 de abril, Letelier aseguró que desde que asumió la presidencia interina del TC, ha visualizado “una serie de situaciones que dañan las relaciones humanas, al parecer tensión por estrés laboral y carga excesiva de funciones”.

Posterior a eso, explicó que al interior del tribunal existe una situación “relacional compleja entre los señores relatores y la señora secretaria”. Posteriormente, indicó que estos funcionarios han sostenido de manera informal, que los expedientes físicos no llegan dentro de los plazos fijados, para lo cual citó algunos hechos ocurridos el día anterior cuando los documentos de secretaría habrían llegado tarde.

Luego, la misma secretaria, María Angélica Barriga, precisó “que no es posible remitir los expedientes físicos de las causas que se verán en tabla o sobre tabla mientras éstas no sean remitidas por los relatores”.

En ese sentido, el ministro Pica tomó la palabra y sostuvo que “el problema con los relatores es la falta de comprensión del trabajo en equipo”, a quienes describió con una actitud “demasiado personalista, que no está bien, no preserva un buen clima”.

Posteriormente, fue la misma Barriga quien volvió a abordar la situación y sostuvo que el problema con los relatores se arrastra desde antes de su llegada y “no corresponde abordarlo como un asunto personal entre secretaría y ellos”. A pesar de eso, sostuvo que “en su calidad de jefe de servicio no puede permitir la forma en que ellos se relacionan con ella y el personal”.

“Los relatores han perdido el respeto a la autoridad y desconocen jerarquía de quienes ejercen cargos superiores lo cual considera gravísimo”, agregó.

Una intervención urgente

No es primera vez que ocurren problemas laborales al interior del TC. De hecho, incluso se abrió un sumario en contra de la expresidenta María Luisa Brahm mientras esta dirigía el organismo. Por lo mismo, a lo largo de la discusión por los hechos actuales, más de un ministro señaló que existían problemas anteriores y arrastrados en desde el pasado. Además, en marzo recién pasado un juez laboral condenó al fisco a pagar una indemnización a una relatora por malos tratos mientras trabajaba en el Tribunal.

A lo largo de la discusión, se postularon varias medidas que pudiesen hacer frente a esta situación. El primero en solicitar la intervención de un psicólogo laboral fue el ministro Rodrigo Pica. Esto con el “fin de evitar mayores problemas en la organización del Tribunal como del tipo acontecido”.

Pica concluyó su intervención asegurando que “es vital para intervenir el mal clima laboral la presencia de un psicólogo organizacional y de personal, que permita adecuar los comportamientos en clave positiva, restaurando el trabajo colaborativo y el respeto de cada integrante de la estructura jerárquica y administrativa del Tribunal”.

Las propuestas fueron recogidas por la secretaria, quien informó que ya se había reunido con el jefe de finanzas para gestionar actividades que permitan “descomprimir las tensiones de los funcionarios”, las que se realizarían durante mayo.

Además, aseguró que se presentará una propuesta para designar a una psicóloga labora “que puede intervenir de forma permanente en el Tribunal para prevenir situaciones de tensión, control de la ira y la falta de aprendizaje de trabajo en equipo”.

Esta medida fue apoyada posteriormente por la ministra Natalia Muñoz, quien sugirió que se haga un diagnóstico y posteriormente una intervención. El ministro Nelson Pozo estuvo en la misma línea, ya que a su juicio una intervención psicológica se debe realizar a nivel de las personas.

Refiriéndose a la situación, la ministra María Pía Silva expuso que la responsabilidad de lo ocurrido en el TC, no debe darse como una “culpa personalizada”. Respecto a eso, aseguró que “todos somos responsables del clima que se genera al interior de la organización”. Además, agregó que todo esto “evidencia elementos de la cultura organizacional del TC”.

Durante la última sesión, se acordó “realizar un diagnóstico y la intervención asistida con un profesional especializado en psicología laboral y organizacional”, medida que debiese comenzar a ser aplicada cuando estén aprobados los recursos para aquello.

¿Convivencia pacífica?

El ministro Pozo argumentó durante el mismo pleno que “existe un conflicto entre relatores y secretaría, que no es un tema nuevo, que existe una suerte de personalismo, o situación de aislamiento de los relatores”.

Durante la sesión del 19 de abril, el ministro Rodrigo Pica señaló que “estamos hablando de personas con baja tolerancia a la frustración, y con poca tolerancia a la crítica, es necesario hacer ver esto”.

José Ignacio Vásquez apuntó a que los relatores “no facilitan el clima de convivencia pacífica”. Según señala el acta, al ministro le llama la atención que “adopten actitudes que prolonguen situaciones de conflicto, cuando justamente deben realizar un aporte en sentido inverso”. Situación que, asegura, se logrará revertir “si se logra consensuar un clima de respeto y, que no se toleren actitudes poco decorosas, violentas o amenazantes”.

El ministro Pica aseguró que los relatores “deben estar preocupados de tener las causas al día y comportarse como corresponde”. Posteriormente, fue el mismo presidente quien sostuvo que existe una “doble problemática”, ya que “al parecer el grupo de relatores tienen una tensión, no resuelta”.

Por su parte, la misma secretaria es quien explicó que “hay una presión permanente desde relatores respecto del trabajo en esa área que muchas veces rayan en la impertinencia, y que ha tenido que fijar límites con sus exigencias, límites que ellos no aceptan”.

Como una de las formas para afrontar esta crisis de clima laboral, se planificaron dos viajes al Cajón del Maipo, una especie de actividad recreativa cuyo objetivo es mejorar las relaciones interpersonales en un tribunal que cada cierto tiempo está en el ojo del huracán.

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