La ausencia de Chahuán y miradas incómodas al secretario del Senado: la trastienda de la investidura de Ángel Valencia como fiscal nacional

Ángel Valencia asumió formalmente su puesto como nuevo fiscal nacional.

Ángel Valencia asumió formalmente su puesto como nuevo fiscal nacional. Foto: Sebastián Beltrán Gaete / Agencia Uno

Este lunes el abogado recibió la piocha que lo distingue como máximo persecutor, y aún cuando durante la ceremonia se empeñó en despejar los reproches que ha recibido por vínculos con la política, la presencia de ciertos personeros volvió a desencadenar críticas. Fue el caso de la asistencia del secretario del Senado, Raúl Guzmán, situación que varios calificaron en privado como poco favorable. Pese a ello, desde el entorno de la nueva autoridad le quitaron dramatismo a los cuestionamientos y se centraron en la presentación del nuevo fichaje para el ente perseguidor: la abogada Ana María Morales.


Cumpliendo con “los ritos republicanos” -como él mismo definió la actividad-, este lunes 23 de enero Ángel Valencia fue investido formalmente como fiscal nacional, recibiendo de la mano de Jorge Abbott, la piocha que lo distingue como el máximo persecutor del Ministerio Público.

Así, fue la primera vez que el profesional se vio frente a frente, en un mismo salón, con las máximas autoridades del país y con todos los fiscales regionales que están bajo su dirección. Era una suerte de prueba de fuego, ya que como externo al organismo, sabía que su perfil no era del gusto de todos y que más bien había varios que preferían que “uno de los suyos” llegara al puesto.

Pese a ello, según transmitieron fuentes cercanas a Valencia tras la ceremonia, se le vio más que cómodo y sintió una “cálida” bienvenida. Como les pudo transmitir, de acuerdo con los mismos personeros consultados por La Tercera PM, cree partir con una base de apoyo importante. Valoró, en el mismo sentido, las palabras que expresó en su honor el fiscal regional de Los Ríos, Juan Agustín Meléndez, quien al presentarlo indicó: “La experiencia profesional de Ángel Valencia es un insumo poderoso que trae a nuestra casa. Arriba a este puerto luego de navegar por las aguas del derecho durante más de 20 años, en uno de los mares más tempestuosos de la profesión, como es el libre ejercicio”.

Durante su intervención en la Fiscalía Nacional, de todas maneras, el nuevo fiscal nacional se hizo cargo de los cuestionamientos que se le hicieron durante el concurso, especialmente en lo relativo a sus vínculos con la política. Despejó, en ese sentido, que el sello de su gestión “será la de perseguir a todo quien que cometa delitos, caiga quien caiga pise a quien pise”.

“Vamos a fortalecer fuertemente la persecución de corrupción pública y entre privados. En corrupción pública, pondremos énfasis en la corrupción de las municipalidades, entes en primera línea de contacto con la ciudadanía, y en materia de colusión y fraudes. Esto ha estado en el centro de la atención durante los últimos años y es algo que hoy -con razón- tiene mucha repercusión en la gente, que demanda probidad, transparencia y sanción. Mi compromiso en este punto es absoluto e inequívoco, perseguiremos los actos de corrupción con todas las herramientas que nos da la ley y sin diferencia alguna”, expresó.

Las miradas sobre Guzmán

Tras la ceremonia, a Valencia se le vio conversando con los otrora mandamases de la institución, Guillermo Piedrabuena y Jorge Abbott, y también con persecutores regionales. Pero además, aprovechó la instancia para acercarse a autoridades de Gobierno, como a la ministra del Interior, Carolina Tohá, a su par de Justicia, Luis Cordero, y a la titular de la Mujer y la Equidad de Género, Antonia Orellana, quien durante el concurso de fiscal nacional transmitió en privado reproches en su contra, principalmente por la defensa que el abogado ejerció respecto del juez Luis Barría, imputado por abuso sexual.

Con ella puntualmente, conversó brevemente, le agradeció su concurrencia y le confirmó que el 31 de enero conformarán el Circuito Intersectorial de Femicidio.

Pero pese a que la presencia de la secretaria de Estado llamó la atención a varios, otros participantes del encuentro centraron sus miradas en el secretario del Senado, el exfiscal Raúl Guzmán. Según comentaron asistentes a La Tercera PM, su presencia sólo vino a confirmar lo que durante el proceso de selección fue un “secreto a voces”: él fue el “padrino” que ayudó a Valencia a posicionarse como “el favorito” de la Cámara Alta.

Agregan, en el mismo sentido, que por algo el primer refuerzo que llegó a apoyar al nuevo máximo persecutor fue el abogado Marcos Pastén, quien se desempeñó como el jefe de asesorías jurídicas de la Fiscalía Regional Metropolitana Sur cuando Guzmán era quien la lideraba. En esta oportunidad, el profesional fue enviado en comisión de servicio desde dicha repartición, aunque no está descartado que asuma algún cargo en las altas esferas de la Fiscalía Nacional.

Además, como transmitieron las mismas fuentes, no se puede obviar que durante la elección de Guzmán como secretario de la Cámara Alta, dos grandes defensores de sus credenciales fueron los socialistas Álvaro Elizalde y Alfonso de Urresti, dos senadores que hoy se posicionan como cercanos a Valencia. Por tales motivos no pocos fiscales apuntaron que la presencia de Guzmán en el acto era incómoda. Los mismos recordaron una frase que caló hondo cuando fue escogido en uno de los más altos cargos del Congreso y dijo que “el secretario del Senado debe convertirse en un escudo protector del Senado”.

Con todo, desde la Fiscalía Nacional aseguran que la invitación a Guzmán no tiene ningún trasfondo en particular, y que sólo asistió como un representante de la Cámara Alta, al igual que el secretario de la Cámara de Diputados. Respecto de la llegada de Pastén, en la misma línea, manifiestan que sólo responde a que el fiscal nacional Valencia tiene una alta valoración de su trabajo, pues se le reconoce como un profesional comprometido con la institución. No son amigos, ni forma parte del mismo círculo cercano, recalcan.

Una de las ausencias que se notó fue la de Sabas Chahuán, fiscal nacional entre 2007 y 2015. La única ex máxima autoridad que no estuvo presente. Desde el Ministerio Público indicaron que éste sí fue invitado, pero que se excusó por “actividades profesionales ineludibles”.

La presentación de Ana María Morales

Esta semana es clave para la definición de los profesionales que se harán cargo de las jefaturas de las distintas unidades especializadas, por lo que durante la ceremonia de este lunes, Ángel Valencia presentó a quien lo ayudará en todo lo que tiene que ver con su instalación y definición de perfiles. Se trata de la abogada Ana María Morales, quien se desempeñará como la nueva jefa de la División de Estudios de la Fiscalía Nacional.

Como destacó el máximo persecutor, la profesional de la Universidad de Chile es criminóloga de la Universidad de Leister y magíster en Políticas de Justicia de London School of Economics and Political Science. “Tendrá un desafío importante, pues una de nuestras principales preocupaciones es poder contar con información estadística seria y confiable para la toma de decisiones. Esa una de sus tantas responsabilidades, su trayectoria avala su nombramiento y estamos seguros de que su desempeño va a ser notable. Es una gran incorporación”, manifestó.

Entre las tareas que se la han fijado, estará colaborar en la definición de la estrategia del Ministerio Público para hacerse cargo de la criminalidad y, en primera instancia, fortalecer las estructuras en las zonas norte, centro y sur. Apoyará, en la misma línea, la reestructuración de las unidades especializadas.

Asimismo, apoyará al nuevo fiscal nacional en el diseño de la nuevo modelo de persecución penal, donde se marcarán la nueva priorización de la Fiscalía. Igualmente, se desplegará en función de dotar al Ministerio Público del nuevo sistema informático que se requiere para realizar un más efectiva verificación de cumplimiento de metas.

A ello hay que agregar, que Morales también se abocará al análisis para fortalecer la unidad de análisis delictual y foco, con miras a que, por ejemplo, se transforme en una herramienta útil en la indagación de homicidios y otros delitos, ampliando uso.

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