Un productor chileno en el renacer de los conciertos en Nueva York: “Fue como volver a vivir”

Jorge Toro es fanático de la música y el responsable de varios de los fenómenos de la cartelera chilena en los últimos años, pero el pasado domingo fue testigo de un hito global: la repartura masiva para la música en vivo en Estados Unidos, con el concierto de Foo Fighters en el Madison Square Garden de Nueva York. Esto es lo que vio.




Jorge Toro cuenta casi dos décadas produciendo shows en Chile, ha sido responsable de algunos de los fenómenos más llamativos e imperecederos de la cartelera local en el último tiempo, como los grupos argentinos La Renga o Damas Gratis, pero admite que nada fue como la noche del pasado domingo: “El concierto duró tres horas, pero fueron las tres horas más cortas de nuestras vidas. Quería que no terminara nunca el show. Escuchar el bajo pegándote en el pecho, la gente feliz cantando, gritando, fue como volver a vivir”.

Y eso que estaba en el recital de un conjunto al que ni siquiera le prende muchas velas: los estadounidenses Foo Fighters. “No me gustan tanto, pero los respeto”, completa.

Daba igual: la banda marcó ese día un hito al reabrir de manera masiva los espectáculos en Estados Unidos, en el sitio más simbólico e icónico para la música en vivo en el planeta, el Madison Square Garden, luego de casi un año y medio cerrado como consecuencia de la pandemia del Covid-19. Esta vez, eso sí, con una presentación sólo para público que acreditara estar vacunado al 100%, como una forma de subrayar responsabilidad y conciencia frente una crisis sanitaria que no levanta bandera blanca y que sigue amenazante.

Aquí, Toro relata el paso a paso de una jornada histórica. Lo que antes era hábito, costumbre y normalidad, para él, como para miles de fanáticos, esa noche fue una excepción y casi una epifanía.

*La previa

“Mi pega como productor en Chile siempre ha significado estar pendiente de todo. Desde los ingresos hasta los camarines. Por lo que, lo que hice esta vez en el Madison Square Garden, fue recorrer todo alrededor: los cuadrantes del recinto, las calles adyacentes, la gente que hacía fila. Se notaba una ansiedad en los presentes, no era un show cualquiera. Me llamó la atención ver mucha familia, mucho más que en cualquier espectáculo habitual de los Foo Fighters”.

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“Hubo protestas de grupos antivacunas, pero fue algo microscópico, 20 tipos con carteles, ni siquiera era público de Foo Fighters. Era la comunidad antivacuna de la ciudad, seguramente protestaron acá como también lo hacen afuera de un mall o un restaurante. La policía se los llevó luego, porque la gente del show los empezó a insultar, entonces para evitar una pelea, se los llevaron”.

“Pero el ambiente era súper liviano y animado, cero denso, las entradas se agotaron en minutos. Me di cuenta que había público que no era fan del artista, fue notorio, un porcentaje que asistió sólo para volver a ver música en vivo, por sentir de nuevo esa sensación. Creo que no fue al azar que se eligiera a Foo Fighters para la vuelta de los conciertos en EE.UU. Es una banda que convoca y genera variables interesantes de analizar para ver cómo se desarrollarán los eventos más adelante”.

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*El ingreso

“Al entrar, el primer filtro, lo primero que te piden, es el certificado de vacunación. Yo llevé el mío desde Chile, que certificaba mis dosis de Sinovac. Te lo validan y te dejan entrar. Después ya viene la revisión de los guardias, el detector de metales, te revisan el ticket. O sea, de ahí para adelante, todo es un concierto absolutamente normal. Hasta los guardias se veían contentos de volver a trabajar, felices de recibir gente en un show”.

*En el interior

“El Madison tiene capacidad para 15 mil personas. Adentro, la gente estaba sin mascarillas. Acá en la ciudad ya muy poca gente usa mascarillas En el recinto, quienes la usábamos éramos muy poco, sólo por precaución, quizás los que veníamos de países donde aún las restricciones son más fuertes”.

“Había mucha gente gritando, cantando, es un lugar cerrado, pero nunca me dio miedo que alguien que estuviera cerca mío cantara fuerte y existiera algún flujo viral en eso. Los asientos te permiten estar distanciados, te sientes seguro, el flaco que canta atrás tuyo no te canta en la nuca. Estás a dos o cinco metros. En algunas partes del sitio hay alcohol gel, y la cerveza, la comida y todo aquello se vende con total normalidad”.

*El show

“Me impactó mucho el inicio. No me gustan tanto los Foo Fighters, tampoco me desagradan, pero los respeto. Si hubiera sido Bad Bunny, quizás voy, pero mucho más a regañadientes. Cuando iba a empezar el recital, el público estaba más caliente que otras veces, porque a momentos los gringos son más fríos en estas instancias. Había una agitación cuando empezaron. Parten con Time like these, el público respondió de vuelta con un ruido gigante, y ahí Dave Grohl ya no pudo seguir cantando. La garganta se le apretó. No pudo seguir. Me llamó la atención, no esperaba verlo así, esa sensación me superó. Es como cuando la gente se gana un Oscar o un Grammy”.

“Eso marca la importancia y el desahogo de lo que significó esto. Yo me emocioné bastante, era una sensación de ‘¡por fin salimos de esto! ¡por fin esto terminó!. El grupo no paraba, tocaba y tocaba, no quería bajarse más, la gente feliz, la gente gritando, la gente emocionada, fue realmente como volver a vivir”.

“Los fans salieron felices, era como finalmente darse cuenta de lo importante que es para tu vida la música en vivo, lo bien que le hace a las personas, una sensación de placer mental agradable”.

*¿Se puede aplicar en Chile?

“A nivel de conclusión, me deja una sensación buena y esperanzadora. En Chile se trabaja de manera muy profesional y podemos ser capaces de implementar protocolos súper estables y bien manejados, garantizarle tranquilidad a la audiencia y que no vamos a exponer a nadie en la medida que no logremos el 70% de la población vacunada. Deberíamos empezar a abrir con mascarillas y certificados de vacunación, protocolos muy básicos, eso va a ser todo. Una implementación sanitaria básica que te permita estar resguardado en un lugar de aforo normal”.

“Creo que la transición entre abrir un teatro chico y saltarse a uno grande será breve. Todos los lugares acá están preparados para eso. No depende de la capacidad del lugar, sino que de cuán preparado está para una situación de este tipo”.

“Por lo demás, hoy la vacuna es lo único que está conteniendo el virus, por lo que también deberíamos exigir que los asistentes a un concierto sólo tuvieran tal certificado. Aquí en Nueva York se hizo de esa manera y es lo más adecuado”.

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