Ana Rodríguez, investigadora: “Llaitul y la CAM han endurecido el tono, porque históricamente han tenido discordancias con la izquierda”

La periodista y coautora del libro La Frontera: crónica de La Araucanía rebelde, analiza el momento actual de la organización radicalizada que se ha enfrentado al gobierno de Gabriel Boric. Según plantea, es claro que han aumentado la presión, pero también lo atribuye a que el movimiento mapuche sigue enfrentado a las mismas políticas públicas del pasado.




La investigadora y periodista Ana Rodríguez, autora junto a Pablo Vergara del libro La Frontera: crónica de La Araucanía rebelde, ha estudiado por años el comportamiento de la Coordinadora Arauco-Malleco (CAM), una de las agrupaciones de resistencia armada que operan en la Macrozona Sur y cuyo líder, Héctor Llaitul, ha llamado directamente a “levantar las armas” para oponerse a la presencia de las Fuerzas Armadas y policiales en el territorio. Hoy, ante la serie de emplazamientos y advertencias, la también editora asegura que se estaría viviendo el momento más álgido del conflicto.

¿Cómo analiza la evolución de la figura de Héctor Llaitul?

Siempre ha sido el líder de la CAM, desde la quema de unos camiones en Lumaco en 1997. Hay otros nombres que aparecen en ese momento, como José Huenuche, Ramón Llanquileo, Víctor Ancalaf, todos quienes ya no están dentro del grupo.

¿A propósito de los dichos de Llaitul que llevaron al gobierno a ampliar -aunque no querían- una querella por LSE se nota un endurecimiento de su discurso?

Creo que sí, que él ha ido endureciendo su discurso. Si uno se remite a los gobiernos anteriores, incluso en el de Sebastián Piñera, Llaitul siempre ha hecho un llamado a dialogar. Sin embargo, ahora endurece su postura y no es dialogante, hace amenazas de atentados, sabotajes y luego se los adjudican.

¿A qué lo atribuye?

Creo que es una reacción en contra de la izquierda, más bien en contra de lo que se esperaba de la izquierda. Llaitul pasó por el FPMR, por el MIR, tiene una formación de militante de izquierda muy dura, ideas anticapitalistas, de autonomía, pero él siempre ha sido muy crítico de la izquierda. Ha dicho que no sintonizan realmente con el movimiento mapuche. Entonces tiene una crítica muy grande y ahora era previsible que tuviera una postura más dura. Él y por ende la CAM han endurecido el tono, porque históricamente han tenido discordancias con la izquierda.

¿Cree que él pensó que con Gabriel Boric tendría mayor margen de acción?

En ese punto no lo veo tan distinto, en el sentido que desde los gobiernos de la Concertación, no sólo de Piñera, hubo una política con dos lineamientos: por una parte se generan planes para beneficiar al pueblo mapuche en esta zona que es la más pobre del país, pero por otro lado se persigue y se criminaliza la protesta. Yo no digo que no deben querellarse, pero no sé si desde la CAM se ve a este gobierno como uno más dialogante por ser cercano a la izquierda, porque en el fondo se ve una suerte de continuidad de las políticas de gobierno.

¿Sube el tono por cansancio?

No sólo cansancio, sino que por una crítica fuerte a la izquierda, porque si bien hay cosas de la izquierda con las que Llaitul ha dicho que comulga, hay cosas con las que difiere, porque hay elementos que estiman son perpetuadores de la colonización que han vivido, que no se valoran los métodos propios del mundo indígena, entonces es algo reactivo, no porque fueran de izquierda iban a quedar mejor.

¿Cree que el que se esté mostrando más “duro” pueda tener relación con una eventual pérdida de poder?

Sí, creo que, en el contexto actual, en que hay grupos descolgados de la CAM, que son más reaccionarios, más violentos y que tuvieron un crecimiento potencial, como la Resistencia Mapuche Malleco, Weichán Auka Mapu, la Resistencia Mapuche Lafkenche, entre otros, obviamente generó un clima donde hay una pugna también de poder, que creo lleva a subir el tono de las declaraciones y a realizar y concretar amenazas.

¿Estamos viendo las expresiones más violentas de la CAM?

Sí, hay una clara demostración de armas. Hay hechos puntuales que son bien simbólicos: a Pablo Marchant lo entierran ellos mismos como uno de sus mártires, hoy en día están llamando a tomarse siete fundos, esta semana se vieron imágenes de miembros de la CAM armados. Hay una ostentación y una muestra de fuerza.

¿Cómo se ve en ese sentido la evolución de este grupo?

A partir de la muerte de Matías Catrileo, me parece que han evolucionado hacia formar los Organismo de Recuperación Territorial (ORT), que son células que van haciendo el control territorial mediante acciones de sabotaje. Ahí Llaitul hace un giro y lleva su propia ideología a la práctica.

¿Son la organización más “poderosa” en la Macrozona Sur?

Creo que es la más importante, más que en número o cantidad de acciones, es porque fue la primera que planteó un pensamiento político, una forma de militancia, reclutamiento, una forma de hacer acciones de sabotaje. Es una organización que tiene escritos, produce contenido, no solamente hace quemas de camiones o de fundos, sino que ha tenido una producción ideológica y creo que eso viene de la mano de Llaitul.

¿La falta de diálogo ha influido en la condena que hay sobre la CAM por parte de ciertos sectores?

Sí, pero también creo que hay una deuda del Estado chileno en cuanto a sentarse a dialogar, porque no depende sólo de los grupos autonomistas. Los diálogos no son unilaterales, y creo que la falta del mismo ha pesado en el desarrollo de los hechos, en cómo se ha perpetuado la violencia y no se ha querido entender que es necesaria la participación del pueblo mapuche en las decisiones democráticas.

A Llaitul se le ha cuestionado el “exponer” a jóvenes en los ataques que realizan. Lo ha dicho, por ejemplo, el papá de Pablo Marchant. ¿Cree que ese tipo de reproches ha tenido repercusiones en las relaciones con otros grupos?

Creo que sí, hay una crítica que hacer respecto de qué pasa con los jóvenes dentro de las organizaciones, porque podemos contar varios, están Álex Lemun, Matías Catrileo, Pablo Marchant, entonces creo que hay que ver qué está pasando con estar enviando jóvenes a combate y luego estar perdiendo esas vidas. No sé cuál es la crítica que puede hacer el movimiento mapuche sobre eso, pero me parece que es bastante condenable.

¿Cómo evalúa las determinaciones que ha tomado la actual administración de gobierno en función de lo que se ve en el territorio?

Creo que la ampliación de las querellas era lo que había que hacer, creo que es importante que le den seguimiento para ver qué pasa y si llegan a algo, porque el problema de seguridad en esa zona no se puede desconocer. Eso afecta a toda la población que vive ahí. Ahora, yo creo que acá una de las soluciones pasa por el Convenio 169, que en el texto de la Convención se constitucionaliza como derecho y habla de la autodeterminación, que es una de las luchas principales del pueblo mapuche.

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