Columna de Jaime Pizarro: Europa se aleja más de América

Foto: AP/Frank Augstein



Que dos de las competencias de selecciones más importantes del mundo coincidan es, por un lado, una invitación a disfrutar y, por otra, una oportunidad para contrastar y observar en tiempo real qué tan lejos están una realidad de la otra. Me parece que hay dos aspectos globales; el primero tiene relación con la infraestructura, el entorno y la organización. El segundo, con lo deportivo, con la competencia misma.

En Europa se juega en varias sedes, en distintos países, con toda la complejidad organizacional que implica la pandemia. Hay un contexto distinto, se permiten espectadores, los protocolos son diferentes y el Viejo Continente está a la altura y responde bien. En Inglaterra, por ejemplo, se jugó la semifinal con buena asistencia y con gente sin mascarillas en las tribunas, un gran paso adelante. Y todo salió bien. La Copa América en cambio, se focalizó en un solo país y es fácil advertir diferencias. De hecho, la realización del torneo estuvo en duda hasta última hora, se debió cambiar la sede, el estado de las canchas no dice relación con la relevancia del torneo y las tribunas están vacías. La diferencia es muy marcada.

En lo deportivo, la Euro nos lleva una ventaja ya que desde las fases de grupos se evidencia una alta competitividad, un afán de protagonismo en el juego, una alta intensidad y una capacidad colectiva a toda prueba. Todos los equipos proponen y eso se nota, basta con ver algunas poderosas selecciones como Alemania, Bélgica, Francia y Holanda que quedaron en el camino. La disciplina táctica juega un rol determinante y el mejor ejemplo de eso es la final, donde se medirán Italia e Inglaterra, dos escuadras que se agrupan rápidamente para recuperar el balón, sus transiciones son dinámicas y a la vez son agresivos para definir.

Otro aspecto fundamental en el desarrollo deportivo es el VAR. En Europa funciona de forma mucho más dinámica, expedita y resolutiva, está mucho más aceitado que acá, los partidos se interrumpen menos y por menos tiempo, lo que aumenta la fluidez y la emoción.

Europa ha marcado algunos aspectos que dan la sensación de que se distancia aún más de América. Pero atención, en Sudamérica hay talento, creatividad, improvisación desde el juego que desarma cualquier orden o esquema. Messi contra Neymar como imagen de la definición entre Argentina y Brasil. La verdadera realidad, entonces, la veremos en Qatar 2022, el desafío es común y cada uno apelará a sus mejores atributos. El mundial nos enrostrará la verdadera dimensión de la brecha.

* Jaime Pizarro es entrenador, exfutbolista y seleccionado chileno

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