Juan Carlos Florido, padre de carabinero asesinado: “Las autoridades tienen que dejar de salir a criticar los protocolos cada vez que un carabinero dispara para repeler un ataque”

El padre del cabo asesinado en Pedro Aguirre Cerda reflexiona y cree que si su hijo ese día hubiera desenfundado su arma y no hubiese tenido temor por la “camotera” de los políticos que están acostumbrados a cuestionar a la policía, hoy estaría dado de baja, pero vivo. Apunta sus dardos al gobierno y dice que Izkia Siches “como ministra del Interior es una muy buena médica”.




David Florido Cisternas (33) desde niño dijo que quería ser carabinero. Su padre, Juan Carlos, un suboficial retirado de la Armada, recuerda la vocación que desde pequeño tuvo su hijo por ingresar a la policía uniformada. Él, en su calidad de militar, dice, no era quien para interponerse a sus sueños, ese mismo anhelo que lo llevó a un trágico destino: fue asesinado el viernes 10 de junio en medio de un procedimiento policial.

Esa tarde, el joven padre de dos niñas fue abatido con un disparo en su frente por un delincuente que le disparó a mansalva en la cabeza, en Pedro Aguirre Cerda.

¿Cómo ha sido esta primera semana tras el asesinato de su hijo?

He sentido dentro de mí una centrífuga de emociones, aún no dimensiono lo que ha pasado. Todos me dicen que tengo que llorar, desahogarme, pero no he podido. Del dolor surgió una rabia, porque he tratado de ser la voz de mi hijo al que mataron por cumplir con su deber. Yo no puedo quedarme callado, porque acá hay cosas que están mal.

¿Qué recuerda de ese día?

Estaba con licencia en mi casa por una operación que me hice en la columna, y ese día me llamaron como a las 19.00 de la tarde y me dijeron altiro que mi hijo había fallecido en la calle cumpliendo funciones. No lo podía creer, me desplomé, falté a la verdad con mi esposa, no fui capaz, le dije que David estaba grave en el hospital. Una vez cuando llegamos desde Quilpué a Santiago, los médicos ratificaron que, lamentablemente, nuestro hijo había fallecido. Lo más terrible vino después, cuando tuvimos que ver las condiciones en que ese desgraciado lo dejó.

¿Su hijo les comentaba cómo estaban las cosas en la calle?

Era un tema recurrente cuando venía a la casa, porque nosotros veíamos en la televisión el desorden que hay en Santiago con la delincuencia. Él llevaba dos años en Pedro Aguirre Cerda, nosotros le decíamos que se tenía que cuidar, que no fuera tan osado, que hiciera bien las cosas, que si podía no meterse en situaciones tan peligrosas, que pensara en que era padre de familia, y me decía “sí, papito, si nosotros nos cuidamos entre todos”. La mamá quería que puro se saliera de Carabineros, especialmente después del estallido social, cuando la institución perdió toda credibilidad y la gente se daba el gusto de insultarlo en la calle como querían sólo por llevar el uniforme.

¿A él le pasó eso?

Sí, nos contaba que cuando salía a algún procedimiento y tomaba a un detenido la gente salía en defensa de todos estos desgraciados que andan en la calle delinquiendo. Lo insultaban. Entonces ellos ya estaban acostumbrados a este tipo de cosas, porque la pega la tenían que hacer igual nomás.

¿David se sentía respaldado por el mando?

No, pues. Ellos tienen a sus generales, sus jefes de mando. Entonces, uno ve que un policía es detenido y dado de baja por estar haciendo la pega en la calle, y comerse molotov en el cuerpo, pero los jefes no ponen la cara. Pero, bueno, todos se cuidan, nadie quiere perder su trabajo.

¿En esa molestia se fundó el emplazamiento que le hizo al Presidente Boric en la misa de su hijo al pedirle que “hiciera la pega”?

Claro, ahí también le dije otra cosa: si mi hijo hubiera disparado, hubiera usado su arma en legítima defensa ante un delincuente que estaba armado, porque el que porte una pistola ya entrega la facultad para disparar, ¿qué hubiera pasado? Le caen todas las críticas a él y estaría dado de baja, pero vivo. ¿Por qué cree que mi hijo no usó su arma de servicio? Por temor al cuestionamiento, a ser dado de baja por la camotera de los políticos que están acostumbrados a criticar todo lo que hace la policía. Ante esto, yo creo que David por temor a estas críticas murió, porque él debió haber disparado.

¿Habló en privado con el Presidente o la ministra del Interior?

La única oportunidad fue en la iglesia, y fue lo que le dije. Era mi única oportunidad para decirlo, pero con el general director, Ricardo Yáñez, sí hablé más en privado. Le expuse todo esto y que Carabineros necesita respaldo para hacer frente a la delincuencia que hay en el país. Mire, el delincuente que mató a mi hijo tenía un arma mucho más potente que con la que cuentan los carabineros, y eso no puede ser, la superioridad de fuego.

La Corte de Santiago liberó hace seis meses al sospechoso de asesinar a su hijo. ¿Qué piensa?

Les doy toda la responsabilidad a los jueces que tomaron esa decisión, siendo que Gendarmería les había advertido que esta persona no debía obtener este beneficio. Acá quienes deben tomar decisiones en beneficio de la ciudadanía no lo hacen como corresponde, entonces, ¿qué pasa? El carabinero que se equivoca es dado de baja de la institución; el infante de marina que se equivoca es dado de baja; bueno, y ¿qué pasa con los jueces que se equivocan? Un mal criterio aplicado y muere un carabinero y, hasta donde yo sé, no son dados de baja de sus funciones.

¿El gobierno debe respaldar de forma más enfática a Carabineros?

Es lo que debieron hacer desde siempre. Las autoridades también tienen que hacer la diferencia, dejar de salir a criticar los protocolos cada vez que un carabinero dispara en la vía pública para repeler un ataque. Ojalá que la ministra del Interior, Izkia Siches, así como empuja la salida de Carabineros, también los respalde, pero no tengo mucha esperanza, ella como ministra del Interior es una muy buena médica.

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