Leonidas Iza, el líder indígena que le dobló el brazo al gobierno de Lasso en Ecuador

Leonidas Iza celebrando los acuerdos que pusieron fin a las movilizaciones indígenas, doblando la mano al gobierno de Guillermo Lasso. Foto: Reuters

De trenza negra, sombrero oscuro y poncho rojo. Primero indígena y segundo político. Leonidas Iza lleva un poco más de un año a cargo de la Conaie, una de las organizaciones con mayor poder en el escenario ecuatoriano en las últimas décadas. En el pasado sacaron del poder a tres presidentes y el jueves ganaron el gallito político al actual mandatario Guillermo Lasso, al lograr gran parte de sus demandas tras 18 días de movilizaciones que convulsionaron al país.




Son miles los pies indígenas que entraron con palos y lanzas a Quito. Pero al frente, liderando las protestas que mantuvieron a Ecuador en vilo durante 18 días, estuvo un hombre de poncho rojo, una larga trenza oscura y un sombrero que nunca se saca.

Leonidas Iza Salazar lleva tres años en el foco de la opinión pública, pero lo procede toda una vida de construcción de comunidades, de reuniones políticas y de fortalecer de lazos. Trabajo que estalló en 2019, cuando el país también lo hizo, y que estas semanas puso en jaque al actual presidente, Guillermo Lasso.

Tras llegar a un acuerdo el jueves, miles de indígenas retornaron a sus tierras concluyendo semanas de agitación donde fallecieron al menos cuatro personas, informaron las autoridades. La reducción de 15 centavos en el valor del galón del diésel y las gasolinas extra y ecopaís fue una de las principales demandas logradas, y pese a la constante negativa del gobierno en este tema, lograron torcer el brazo del Ejecutivo.

Leonidas Iza, líder de la Conaie, dando un discurso luego de lograr el acuerdo durante el jueves 30 de junio. Foto: Reuters

Según detalló el diario El Comercio, eso no fue el único punto logrado por Iza y la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador (Conaie) que lidera. La condonación de deudas vencidas de familias campesinas de hasta 3.000 dólares por núcleo y la derogación del decreto que incentivaba la producción de hidrocarburos, lo que preocupaba a las comunidades indígenas por su potencial expansión hacia el Amazonas, se cuentan entre las otras victorias para el movimiento encabezado por Iza.

La formación de un político

Su relación con la política se podría calificar como heredada. Es hijo de José María Iza Viracocha, histórico dirigente indígena que participó en las primeras protestas de la Conaie, en 1990, detalló la agencia EFE. Conocidas como el Levantamiento del Inti Raymi, fue la primera manifestación del poder de la organización.

Nacido en 1982 en la comunidad San Ignacio, en Cotopaxi, los inicios políticos de Iza estuvieron ligados a la Iglesia Católica, institución donde fue catequista por más de 10 años y creó sus primeros lazos dentro de movimientos juveniles rurales. Siendo el mayor de ocho hermanos, fue el único que pudo terminar sus estudios, graduándose como ingeniero ambiental de la Universidad Técnica de Cotopaxi. Su familia, han descrito medios locales, es de origen campesino, ligada principalmente a la ganadería y a la producción de leche.

Consultado por La Tercera, el politólogo e investigador de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso) de Ecuador, Simón Pachano, esgrimió que “estirando un poco el concepto, se podría decir que es lo que los antropólogos denominan señorío indígena”, refiriéndose a una forma de estructura social adoptada por comunidades aborígenes.

Para el doctor en Ciencia Política, Iza “se sitúa en la extrema izquierda por autodefinición”, mientras que el subdecano de la Facultad de Ciencias Humanas de la Pontificia Universidad Católica del Ecuador, Wladimir Sierra, dijo a este medio que lo considera parte de la izquierda ecuatoriana, entendiéndola como a “todos los movimientos que tienen la representatividad de sectores populares”.

Sus acercamientos con el mariateguismo definieron su postura política e ideológica, corriente derivada de los postulados del pensador peruano, José Carlos Mariátegui, quien ligó intelectualmente al marxismo con el indigenismo.

Miembro de la nación kichwa y parte del pueblo panzaleo, Leonidas Iza integra esa estirpe de líderes indígenas de izquierda muy particulares del territorio andino latinoamericano, explicó Sierra. “Su pertenencia al mundo indígena hace de él un líder que, además de las características de la izquierda de origen marxista, suma condiciones propias de los pueblos originarios”.

Estableciendo una reputación

El primer salto relevante a la política fue en 2013, cuando se convirtió en dirigente del Comité Provincial de Pachakutik, movimiento que funciona como brazo político de la Conaie desde 1995 y que actualmente tiene la segunda bancada con más legisladores en la Asamblea Nacional del Ecuador, con 18 representantes. Luego, en 2016, fue electo presidente del Movimiento Indígena y Campesino de Cotopaxi (MICC).

Pero su paso a la primera liga política llegaría en 2019, cuando se desarrollaron las violentas protestas en contra de políticas económicas del entonces presidente Lenín Moreno. Fueron 11 días de movilizaciones donde fallecieron siete personas, hubo 1.340 heridos y 1.192 detenidos, según datos de la Defensoría del Pueblo de Ecuador.

Para Sierra, el auge de la figura de Iza se debe a que “es un gran orador político, posee un discurso inflamado que se conjuga con una gran capacidad comprensiva de la realidad ecuatoriana. En su discurso se encuentran representados los intereses de las comunidades indígenas, por supuesto, pero también de los demás sectores y organizaciones populares del país”, argumentó el Doctor en Filosofía.

En esos años, el líder de la Conaie era Jaime Vargas, dirigente indígena que no dudó en mostrar apoyo a las movilizaciones convocadas inicialmente por transportistas que buscaban la derogación del decreto 833. Liderazgo que rápidamente se traspasó a la confederación cuando se plegó parte importante de la comunidad indígena. La persona que acompañó a Vargas a negociar en los dos momentos más críticos de la protesta fue Leonidas Iza.

El primero llegó el 10 de octubre, cuando el movimiento indígena capturó y mantuvo retenidos a ocho agentes de seguridad en el ágora de la Casa de la Cultura de Quito, lugar donde se reunían los acopios entre los manifestantes. El segundo fue tres días después, donde Iza fue parte de la mesa de negociaciones en la que se bajó la movilización.

El episodio de la retención no resultó inocuo. La Fiscalía imputó a Leonidas Iza los delitos de instigación, terrorismo, dos cargos por secuestro y daño a bienes ajenos, reportaron medios ecuatorianos. Causas que fueron archivadas en marzo de 2022, previo a la judicialización de éstas, luego de la aprobación de una ley de amnistía que favoreció a 268 indígenas y políticos que participaron en las movilizaciones. Para Simón Pachano, esta es una de las causas por las que “después de octubre de 2019, su figura tuvo altos niveles de rechazo”.

Ecuatorianos celebrando tras el acuerdo logrado entre los líderes indígenas y el gobierno de Lasso. Lo que reducirá, entre otras cosas, el valor de los combustibles. Foto: Reuters

Volviendo años atrás, es posible constatar que el dirigente ya arrastraba procesos judiciales previos. En 2017, un juzgado de primera instancia ya lo había acusado de promover y organizar la ocupación y toma de tierras de forma ilegal en contra de una familia, hecho ocurrido en Chinaló Alto, Cotopaxi.

El ascenso al poder indígena

“Estallido” fue el nombre del libro con el que Leonidas Iza, junto a Andrés Tapia y Andrés Madrid, intentaron plasmar sus ideas políticas, tanto en general como sobre lo ocurrido para octubre de 2019. Para Pachano, es aquí donde el ahora presidente de la Conaie se autodeclara como parte de la extrema izquierda.

Entrevistado por EFE al respecto, el dirigente declaró que “el levantamiento de octubre no fue indígena”, pues dicha comunidad compone al 7% de la población. “No representamos a todos los ecuatorianos, pero sí a la mayoría que se vio involucrada en el proceso de lucha que nos afectaba a todos”, dijo en la ocasión. Con un corte académico, Iza y los coautores del libro detallaron bajo una mirada política anticapitalista la relación entre los actores de la crisis de 2019.

Ese discurso se mantendría durante dos años, donde la crítica hacia Moreno se traspasó hacia el recién electo mandatario, Guillermo Lasso. Para cuando asumió, en mayo de 2021, Iza disputaba la presidencia de la Conaie, objetivo que logró en junio del mismo año en medio de una polémica por no respetar el designio del anterior Congreso Conaie. En dicha instancia, se había estipulado explícitamente que la próxima persona en dirigir la confederación debía ser una mujer, pues en sus más de 30 años de historia, el presidente siempre ha sido hombre, detallo el medio Criterios.

Sin embargo, al menos dentro de las comunidades a las que representa, el respaldo a Leonidas Iza parece inamovible. Su objetivo fue y se mantiene en la unificación del principal órgano de articulación indígena luego de que parte de las bases y su predecesor, Jaime Vargas, decidieran anunciar su voto presidencial por Andrés Arauz, adherente del correísmo.

“El poder de la Conaie se asienta en dos pilares: la cohesión de su organización (estructura vertical con una dirección colectiva hegemónica) y su capacidad de movilización”, dijo Simón Pachano a La Tercera. Wladimir Sierra, en una línea similar, planteó que “desde los años 90 del siglo pasado, la Conaie se ha constituido en el eje articulador de todas las luchas sociales”.

La Conaie puede decir que ha sacado del poder a tres presidentes durante su historia. Tras los 18 días de paralización finalizados el jueves, Iza suma a su cuenta personal la desestabilización, o al menos el tambaleo, de dos Presidentes de la República de Ecuador. Acción lograda a través de la construcción de una red política cosechada durante años, y que conforman la base del poder de la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador.

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