Papa Francisco cuestiona la labor de los medios del Vaticano en medio de difícil situación financiera

El Papa Francisco en un estudio de Radio Vaticano durante una visita al Departamento de Comunicaciones del Vaticano en Roma, el lunes. Foto: AFP

Pese a que en 2021 el Dicasterio para la Comunicación tiene contemplado cerca de un 20% del presupuesto total de la Santa Sede para su funcionamiento, el Pontífice advirtió que su mensaje no estaba llegando adonde debería. “¿Cuántas personas escuchan Radio Vaticano? ¿Cuántas personas leen L’Osservatore Romano?”, se preguntó esta semana.




En una visita al Dicasterio para la Comunicación y las oficinas de Radio Vaticano y el diario L’Osservatore Romano, el Papa Francisco pidió el lunes a los periodistas del Vaticano que justificaran su labor, preguntando cuántas personas realmente consumían sus noticias.

La “mano dura” del Pontífice llega en un momento en que el Vaticano pasa por una complicada situación financiera. Ante una escasez de fondos de pensiones y un déficit estimado de US$ 61 millones para este año, Francisco habría ordenado recortes salariales para entre el 3% y el 10% de los empleados del Vaticano -tanto laicos como religiosos- además de suspender los bonos por antigüedad durante dos años.

El Vaticano perdió US$ 58,5 millones en ingresos en 2020 a causa de la pandemia, y los ingresos operativos disminuyeron un 21% el año pasado en comparación con 2019. Un 68% de los recursos económicos de 2021 estarán destinados a apoyar las actividades apostólicas, mientras que el 17% irá a gestión del patrimonio y otros bienes, y un 15% a administración y servicios, siempre y cuando las donaciones se mantengan.

Sin embargo, el Pontífice ha prometido que no despedirá a nadie para compensar la crisis económica ocasionada por la pandemia, que ha afectado fuertemente a una de las principales fuentes de ingresos del Vaticano, que es la venta de entradas para sus museos.

El Papa Francisco hace gestos mientras habla con miembros del clero durante su audiencia general semanal al aire libre en el patio de San Dámaso en el Vaticano, el 26 de mayo de 2021. Foto: AFP

Como parte de su programa de reforma financiera, el Papa Francisco instituyó en 2014 el Consejo de Asuntos Económicos de la Santa Sede. “Ahora se reconoce que es muy importante para el corazón de la Iglesia el tener expertos en leyes implicados en la supervisión de las cuentas y de las políticas del Vaticano. Es importante no sólo por sí mismo, sino también para la credibilidad del proceso”, aseguró una de sus siete miembros laicos, Ruth Kelly, a la cadena católica estadounidense EWTN.

“El objetivo es que las normas internacionales de contabilidad se apliquen plenamente en toda la Santa Sede. Es a lo que aspiramos”, dijo Kelly. “Para ser muy honesta al respecto, desde mi punto de vista, desde el punto de vista del Consejo, no está muy claro cómo han fluido los fondos ni cómo se han gestionado, porque no ha habido transparencia”, añadió la política británica, que fue secretaria de Educación de Reino Unido durante el gobierno del primer ministro Tony Blair (1997-2007).

Ineficacia

“Hay muchos motivos para preocuparse sobre Radio Vaticano y L’Osservatore, pero uno que llega a mi corazón: ¿Cuántas personas escuchan Radio Vaticano? ¿Cuántas personas leen L’Osservatore Romano?”, preguntó Francisco durante su visita, advirtiendo que existía un “peligro” de que el trabajo de estos medios no llegara adonde se suponía que debería llegar. En la misma línea, les pidió que no cayeran en una función “letal” donde actúan, pero en realidad no logran nada.

Según el vaticanista español José Manuel Vidal, el éxito o fracaso de los medios de comunicación del Vaticano se mide “con la misma medida que utilizamos para medir el éxito o el fracaso de cualquier otro medio de comunicación: penetración, audiencia y credibilidad. Con el agravante de que esos grandes medios eclesiales tienen que intentar llegar a todos los públicos y a todos los países del mundo, incluso a los más pobres. Y todo ello sin publicidad. Es decir, una especie de cuadratura del círculo mediático”.

El Papa Francisco saluda a los voluntarios de la Cruz Roja en el patio de San Dámaso para la audiencia general semanal en el Vaticano, el 26 de mayo de 2021. Foto: Reuters

El director del portal Religión Digital agrega que, “por eso, lo que les pide el Papa no son ganancias económicas, sino audiencia: que los mensajes lleguen al gran público y que los medios de la Iglesia dejen de pescar en pecera católica y realmente sean globales”.

La preocupación del Papa es legítima, ya que la oficina de comunicaciones del Vaticano es el departamento que más presupuesto consume. Según las cifras más recientes, el Dicasterio para la Comunicación tenía un presupuesto de US$ 52,5 millones para 2021, cerca de un 20% del presupuesto total. De hecho, sus gastos son mayores que los de los 10 departamentos más pequeños del Vaticano juntos.

“Además de permitir ser libre al Papa que gobierna la Iglesia, la principal función del Vaticano es visibilizar y ser altavoz de la Buena Noticia del Evangelio. Si se dedica a eso el 20% de su presupuesto, me parece bien. Incluso me parece poco, si ésa es su principal función como Estado tan especial que es”, comenta a La Tercera el vaticanista español José Manuel Vidal.

Aunque esto último les ha valido cuestionamientos en reiteradas ocasiones, el Vaticano insiste en justificar que sus operaciones de comunicación son claves para cumplir la principal misión de la Santa Sede, que es llevar la fe católica a todos los rincones del mundo.

“Para llegar al gran público, creo que los medios de la Iglesia deberían hacer al menos dos cosas. La primera, romper con las inercias y las ataduras del pasado en forma de capillismos y de ser meros medios de propaganda. La segunda, modernizarse realmente, asumir las leyes de la comunicación moderna y luchar por las audiencias masivas con creatividad y rebeldía. Es decir, rompiendo moldes, ofreciendo información sustanciosa, novedosa y atractiva, aportando exclusivas y haciendo que todos los demás grandes medios tengan que citar a los del Vaticano”, explica Vidal a este diario.

“La información vaticana interesa y la del Papa Francisco, todavía más, no en vano es líder mundial en autoridad moral. Lo único que hay que hacer es ‘venderla’ bien. En definitiva, profesionalización”, agrega el vaticanista español.

Vidal advierte de las consecuencias de que los medios de comunicación del Vaticano no se modernicen. “Si todo sigue igual, el Vaticano seguirá con la sangría económica que hoy representan sus medios, sin que le aporten retorno en la difusión de sus mensajes. Y la luz seguirá escondida debajo del celemín”, concluye el experto.

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