PAU destaca a Mirador Barón por su aporte a Valparaíso

El edificio, que fue uno de los ganadores de la edición 2019 de Premio Aporte Urbano, recibió una placa conmemorativa en medio de una ceremonia que además contó con un conversatorio sobre densificación equilibrada.




Durante la tarde del viernes 24 de septiembre se llevó a cabo una ceremonia en el Edificio Mirador Barón, en Valparaíso, con el objetivo de instalar una placa conmemorativa que recuerda que este edificio recibió el Premio Aporte Urbano 2019 en la categoría Mejor Proyecto Inmobiliario de Densificación Equilibrada. La ceremonia fue presidida por el director del premio, Cristóbal Prado, y el arquitecto Mathias Klotz, quien asistió en representación del proyecto.

En la ocasión, Klotz comentó que este premio “es un incentivo que motiva a hacer mejores proyectos y eso redunda en un beneficio para los arquitectos y para el usuario final. Este edificio es un buen ejemplo de eso, de un esfuerzo de una inmobiliaria grande, de confiar en nosotros, de encargarnos este proyecto, de haber corrido el riesgo que escapa bastante de lo cotidiano. Es un proyecto complejo, pero al final se llegó a buen puerto, y yo creo que lo más valorable es que hoy están presentes propietarios del barrio porque están contentos del lugar que proyectamos para que ellos pudieran aprovecharlo”.

Cristóbal Prado, director del Premio Aporte Urbano, PAU, agregó: “Qué más feliz que traer buenas noticias en un proyecto donde participó la comunidad, participaron las autoridades -porque desde el disentimiento se llegan a acuerdos- junto a grandes arquitectos y grandes empresas. Esto es un ejemplo que lo que se puede hacer y se puede replicar en todo Chile”.

Durante la cita se realizó también un conversatorio sobre densificación equilibrada, en el que participaron, además de Klotz, Rodolfo Arriagada, asesor de la Secretaría Ejecutiva del Consejo Nacional de Desarrollo Urbano, y Tomás Riedel, Gerente de Vivienda y Urbanismo de la CChC.

Al respecto, Arriagada comentó que se definieron cuatro dimensiones para calificar una densificación como equilibrada. Tiene que ser armónica, eficiente, cohesionada y equitativa. “Que sea eficiente implica que la localización está cerca de las oportunidades de los bienes urbanos, que está bien localizado. Que sea armónica se refiere a cómo se concibe desde el punto de la vista de la forma; luego equitativa, que tiene que ver con los precios de la viviendas, cómo las personas pueden acceder a ellas y cómo se incorporan criterios de integración social, es decir, quiénes viven en los proyectos que se construyen; y por último cohesionada, que tiene que ver con un proyecto que pueda construir comunidad, que las personas puedan generar redes internas”, explicó.

El Consejo Nacional de Desarrollo Urbano señala que el crecimiento por densificación “ha estado marcado por una fuerte tensión entre la preferencia de los ciudadanos por vivir en lugares bien localizados y una percepción negativa de un sector de la población respecto de la densificación y sus impactos urbanos”. A partir de esa tensión es que nace esta categoría de PAU, con el objetivo de “promover los beneficios que la densificación trae y controlar sus impactos negativos”.

Mathias Klotz, en tanto, aportó que, a su juicio, “no hay una receta de densificación equilibrada, hay que ir viendo caso a caso la situación y tratar de resolver esta ecuación que es compleja, uno tiene que hacer entrar una cierta cabida en un proyecto y eso tiene que no impactar negativamente el entorno, y ese es el desafío”.

Sobre el proyecto

¿Cómo conciliar la densificación acelerada con la calidad de vida de las personas? En tiempos donde los edificios a gran escala con cientos de departamos proliferan en las ciudades chilenas, ésta es una pregunta fundamental para el desarrollo urbano. Liderado por Mathias Klotz, el edificio Mirador Barón es un proyecto que buscó, de manera exitosa, resolver este problema, recuperando además un lugar histórico para la ciudad porteña.

El objetivo fue dotar al cerro Barón de un paseo mirador público, el cual se instaló sobre las cubiertas de los edificios como continuidad del paseo que nace en el ascensor, de forma similar a lo que existe en otros paseos de Valparaíso, como el Atkinson y Yugoslavo.

Para seguir conversando con la ciudad y no imponer simplemente una escenografía que rompiera con la visualidad local, se conservó la esencia de la fachada del ex hospital Ferroviario, con una reconstrucción y ampliación del inmueble en su posición actual, así como una serie de edificios ubicados al costado del hospital y en la ladera bajo la cota del terreno, hacia el mar, privilegiando así la vista de los residentes y del espacio público.

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