Tesla redefine su estrategia industrial: pone fin a la era del Model S y Model X
Elon Musk anunció que cerrará la producción de sus dos modelos más emblemáticos para concentrar recursos en vehículos de mayor volumen y en el desarrollo de tecnologías de autonomía, inteligencia artificial y robótica.
Tesla confirmó que dejará de producir los Model S y Model X durante el primer semestre de 2026, marcando el cierre de una etapa clave en su historia y un giro estratégico hacia nuevas prioridades industriales. Ambos modelos, que durante años representaron la cara más premium y tecnológica de la marca, irán saliendo progresivamente de la línea de ensamblaje a medida que la compañía reorganiza su capacidad productiva.
El Model S, lanzado en 2012, fue el vehículo que posicionó a Tesla como un referente global en electromovilidad de alto desempeño, mientras que el Model X, presentado en 2015, amplió esa propuesta al segmento de los SUV con soluciones innovadoras en diseño y tecnología.
Sin embargo, con el paso del tiempo, su participación en el total de ventas fue perdiendo relevancia frente al crecimiento sostenido de los Model 3 y Model Y, que hoy concentran la mayor parte del volumen de la compañía.
Elon Musk aseguró el miércoles que la decisión responde a la necesidad de optimizar costos y enfocar recursos en productos con mayor impacto comercial, en un contexto de creciente competencia en el mercado global de vehículos eléctricos.
Desde hace varios años, Tesla ya agrupaba las ventas del Model S y X en una categoría secundaria dentro de sus reportes financieros, reflejando su menor peso dentro del negocio automotriz.
Junto con el fin de estos modelos, Tesla planea reconvertir parte de sus instalaciones para destinarlas a nuevos proyectos estratégicos.
Entre ellos destaca el desarrollo del robot humanoide Optimus, así como el avance de plataformas de conducción autónoma y soluciones basadas en inteligencia artificial, áreas que la compañía considera fundamentales para su crecimiento futuro.
Este cambio se produce en un momento de transición para Tesla, que enfrenta presiones sobre sus márgenes y una desaceleración en la demanda en algunos mercados, al mismo tiempo que refuerza su apuesta por convertirse en una empresa tecnológica más allá de la fabricación de automóviles.
La prioridad ahora está puesta en escalar productos de mayor volumen y en desarrollar tecnologías que, a largo plazo, puedan abrir nuevas fuentes de ingresos.
La compañía aseguró que el término de la producción no afectará el soporte a los propietarios actuales de Model S y Model X, quienes seguirán contando con servicios de mantenimiento, repuestos y actualizaciones durante toda la vida útil de sus vehículos.
Con esta decisión, Tesla cierra el ciclo de los modelos que definieron su identidad premium en la última década y acelera su transición hacia una nueva etapa, donde la autonomía, la inteligencia artificial y la robótica pasan a ocupar un rol central en su visión de futuro.
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