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El complejo escenario en que asume Haakon VIII, el nuevo rey de Noruega

Tras la muerte de Harald V, el príncipe heredero de 53 años llega como un rey respaldado por el pueblo, pero condicionado por las controversias de su familia.

Harald V de Noruega junto a su hijo, el príncipe heredero Haakon, durante una ceremonia de apertura del Parlamento noruego.

Pocos monarcas europeos han dispuesto de tanto tiempo para observar el oficio antes de tener que ejercerlo. Haakon tenía 17 años cuando murió su abuelo, Olav V. Aquel 17 de enero de 1991, Harald accedió al trono y aquel joven alto, aficionado al deporte y a la música, pasó a ser el príncipe heredero.

Han transcurrido 35 años desde entonces. En el mismo instante en que ha muerto Harald V, este viernes a los 89 años, ha terminado un reinado y ha comenzado otro. Haakon Magnus, hasta ahora príncipe heredero y regente durante la enfermedad de su padre, es ya rey de Noruega.

Aunque la proclamación formal del nuevo titular de la Corona se producirá en unos días, cuando jure la Constitución ante las Cortes, Haakon es a todos los efectos rey desde el mismo momento de la certificación de la muerte de su progenitor. La sucesión en la monarquía noruega es automática. La propia Casa Real lo explica con una fórmula con varios siglos de historia: “El rey ha muerto. Viva el rey”. Cuando falleció Olav V a las 22.20 horas, Harald pasó a Harald V exactamente en ese mismo momento. Ahora la historia se repite con su hijo.

Ciudadanos depositando flores y banderas de Noruega frente al Palacio Real en Oslo en homenaje al rey Harald V, tras anunciarse su fallecimiento a los 89 años.

Al dolor por el deceso del monarca le sigue la proclamación de su único hijo varón como nuevo jefe del Estado: el príncipe heredero Haakon Magnus abre una nueva era y se convierte en el rey Haakon VIII. Su bisabuelo Haakon VII fue el primer monarca de la era moderna de Noruega desde su independencia en 1905, aunque la Monarquía escandinava tiene una historia milenaria.

Igual que sus antepasados de la Noruega independiente, el nuevo rey llega al trono pasados los cincuenta años y con una larga trayectoria como regente.

Según destaca la revista Hola, Haakon, de 53 años, siempre se ha mostrado como una persona empática y sensible, procura que la vida institucional no le pase factura a la vida familiar, ha hablado de sus sentimientos, dicen que es un hombre confiado y reflexivo, le preocupa estar a la altura de su padrey a pesar de las crisis reputacionales de los últimos tiempos, la prensa noruega lo ha llamado en varias ocasiones “Haakon, el sensato”.

Hijo de los reyes Harald y Sonia de Noruega, el nuevo soberano nació en Oslo el 20 de julio de 1973 y no le habría tocado reinar de no ser porque entonces el varón tenía preferencia sobre la mujer en cuestiones dinásticas. Así que, aunque nació dos años después que su hermana, la princesa Märtha Louise, sobre él recayó el futuro de la Casa Real y de su dinastía. “¿Cuándo lo noté? ¿Que nací en un papel especial? En el jardín de infancia no, pero en la escuela ya comprendí que era diferente", recordaba el rey Haakon en una biografía que se publicó en el año 2023 con motivo de su 50º cumpleaños.

Cuando Haakon nació, todavía existía una preferencia por los varones dentro de las reglas sucesorias. La normativa cambió posteriormente: en 1990 se estableció que el primogénito tendría prioridad independientemente de su sexo, aunque el cambio no se aplicó de manera retroactiva. Por esta razón, Haakon conservó su condición de heredero pese a tener una hermana mayor.

La siguiente generación, en cambio, ya está sometida a la nueva regla. Por ello, la princesa Ingrid Alexandra, hija mayor de Haakon y Mette-Marit Tjessem Høiby, será quien ocupe el trono después de su padre.

En la biografía que se publicó en 2023, entre otras cosas, Haakon contó cómo la imposibilidad de “mezclarse con la multitud” le llevó a ser irascible y a explotar ante contratiempos sin importancia, como perder una carrera deportiva. “Ser un príncipe era una fuente de problemas, no una ventaja. Cuando era niño, todo esto era un inconveniente, un obstáculo para las buenas relaciones”, explicó entonces el ahora nuevo rey.

Como a la mayoría de soberanos de su generación, a Haakon de Noruega se le diseñó una formación a medida en los centros más prestigiosos: se graduó en la Academia Naval de Bergen, se licenció en ciencias políticas en la Universidad de California en Berkeley y cursó una maestría de comercio internacional en la London School of Economics and Political Science.

Tampoco faltaron en su currículum las pasantías en las Naciones Unidas, ni los cursos de formación en el Ministerio de Asuntos Exteriores. Su preparación incluye además formación militar especializada. A lo largo de los años ha representado a Noruega en numerosas actividades oficiales y ha adquirido experiencia en asuntos diplomáticos, sociales y medioambientales.

Amante del surf y del esquí, siempre que podía se embarcaba en algún tipo de expedición con fines humanitarios, deportivos o reales como fue la vistosa expedición polar que hicieron los tres herederos nórdicos de su generación: Haakon de Noruega, Federico de Dinamarca y Victoria de Suecia.

Las pruebas para el heredero

El episodio que mejor permite comprender la personalidad del nuevo rey ocurrió cuando se enamoró. Haakon conoció a Mette-Marit Tjessem Høiby a finales de los noventa. Ella no respondía al prototipo de una futura reina. Era madre soltera de Marius, nacido de una relación anterior. No pudo evitar que saliera a la luz su turbio pasado, pero no retrocedió.

Haakon y Mette-Marit se conocieron en 1999, dos años antes de casarse, durante un festival de música. Él diría que le “había sorprendido la normalidad de la brillante sureña” y que el hecho de que tuviera un hijo de casi tres años lo vio como un signo de que “no tenía miedo a asumir compromiso y responsabilidad”.

Haakon y Mette-Marit de Noruega junto a Marta Luisa a su llegada al funeral por el rey Constantino de Grecia en la Catedral Metropolitana de Atenas, el 16 de enero de 2023. Foto: Europa Press Raúl Terrel / Europa Press

La pareja se casó el 25 de agosto de 2001 en la catedral de Oslo. Marius pasó a formar parte de la familia del príncipe, aunque nunca de la Casa Real ni de la línea sucesoria, y después nacieron Ingrid Alexandra, en 2004, y Sverre Magnus, en 2005.

La historia se repetía, apunta la revista Hola. Al rey Harald le costó 10 años que su padre, Olav V, y el Parlamento noruego aprobaran su relación con Sonia, que no era bien vista porque no era de la realeza, ni siquiera de la aristocracia. Entonces Harald lo tuvo claro: “Si el país me necesita, aquí estoy, pero con Sonia a mi lado”. Padre e hijo, Harald y Haakon, contaban con un punto a su favor: ser el único hijo varón del rey. Haakon además tenía la seguridad de tener a sus padres, los reyes de Noruega, de su parte.

Pese a ello, los inicios con Mette-Marit fueron fuertemente criticados, especialmente en ambientes monárquicos y por la jerarquía eclesiástica, sin olvidar que hasta el año 2012, que se aprobó la separación entre Iglesia y Estado, el rey Harald era la máxima autoridad de la Iglesia Luterana Noruega. Para estos sectores no fue fácil aceptar que el futuro rey se casara con una madre soltera, además el padre de su hijo había tenido “problemas con la justicia”.

Para otros, el problema derivaba de que no tenía formación o una trayectoria profesional que valoraran como un activo, como es el caso de la mayoría de consortes de su generación. Incluso la tía de Haakon, la princesa Ragnhild, hermana mayor de Harald y fallecida en el año 2012 criticó este matrimonio públicamente.

Marius Borg Høiby y la princesa heredera Mette-Marit en Oslo, el 16 de junio de 2022. Lise Aserud

La gran prueba llegó muchos años después a través de Marius. Las investigaciones y posteriormente el proceso judicial contra el hijo de Mette-Marit colocaron a Haakon ante una situación bastante ingrata. Proteger a alguien a quien considera un hijo sin utilizar la institución para protegerlo de sus responsabilidades. En junio pasado, el joven de 29 años fue declarado culpable de dos cargos de violación y condenado a cuatro años de prisión.

Cuando habló públicamente antes del juicio de 2026, Haakon estableció una frontera al recordar que Marius no pertenece a la Casa Real, pero añadió inmediatamente que es una persona a la que quieren y una parte importante de su familia. Haakon y Mette-Marit decidieron no acudir al proceso, aunque explicaron que continuarían prestándole apoyo personal. También expresó consideración hacia todos los afectados por el caso.

Haakon también tuvo que encarar las revelaciones sobre la relación que Mette-Marit mantuvo años atrás con Jeffrey Epstein, el magnate financiero estadounidense y delincuente sexual infantil convicto que falleció el 10 de agosto de 2019, mientras se encontraba bajo custodia en el Centro Correccional Metropolitano de Nueva York.

Por qué la familia real de Noruega está vinculada al caso de Jeffrey Epstein. Foto: Europa Press Silas Stein/Dpa

El periódico noruego Aftenposten llegó a cuestionar en 2026 la comprensión de los límites entre vida privada y responsabilidad institucional de la pareja. La crítica señala el punto débil del futuro rey. Su instinto protector hacia los suyos puede entrar en conflicto con la transparencia que exige una monarquía contemporánea, destaca el diario español La Razón.

La crisis reputacional le ha coincidido a Mette-Marit con su delicado estado de salud. En junio fue operada con éxito de un trasplante de pulmón en el Hospital Nacional de Oslo (Rikshospitalet). La intervención se debió al agravamiento de la fibrosis pulmonar crónica que padece desde 2018. Estos meses, la esposa de Haakon ha permanecido totalmente apartada de los focos. Y sus escasas apariciones públicas han sido sus visitas primero a su hijo Marius a la prisión provisional donde permanecía recluido, acompañada por el mismo Haakon.

Pese a los cuestionamientos conyugales, Haakon dejó claro que no iba a dar su brazo a torcer. “Siempre la quiero en mi equipo”. Con esas palabras zanjó meses atrás las especulaciones y hasta demandas para que se apartara de su mujer por el bien de la monarquía. “Creo que es significativo reflexionar sobre los cimientos que la princesa heredera y yo hemos construido. Nos basamos en algo sólido. Llevamos juntos más de 25 años y lo hemos construido de una manera que nos mantiene unidos. Cuando uno se casa, es para bien y para mal”, declaró ante las cámaras de la televisión pública noruega.

La monarquía y las encuestas

Así, el relevo se produce en un momento especialmente complejo para la familia real, marcada en los últimos años por diferentes controversias, aunque el nuevo soberano afronta su llegada al trono con un importante respaldo ciudadano.

El 65% de los noruegos desea que el país siga siendo una Monarquía parlamentaria y hasta el 78% confía en que Haakon lo hará “muy bien” o “bastante bien” como rey, según una encuesta realizada por InFact para Nettavisen y difundida a principios de marzo.

Una cifra que contrasta notablemente con la valoración que recibe su esposa, Mette-Marit, cuya posición como reina consorte ha generado muchas más dudas entre la población. Solo el 30,2% de los encuestados considera que está plenamente preparada para asumir ese papel, según otro sondeo de InFact publicado en 2025.

Harald V de Noruega y a otros miembros de la familia real saludando desde un balcón.

“Ser rey es algo para lo que no puedes prepararte por completo”, afirmó Haakon en un documental de la cadena noruega TV2 en 2020, en el que habló abiertamente de su trabajo y en el que advirtió que no habrá muchos cambios en cuanto al estilo de reinado de su padre.

Al final de la entrevista, sin embargo, el entonces heredero sí admitió que tendría que llenar unos zapatos muy grandes cuando asumiera el cargo de rey: “Pero tengo que hacerlo a mi manera. No debo intentar ser otra persona que no sea yo mismo, entonces será un poco más fácil”. Aseguró que “probablemente” sea un rey distinto a su padre porque tienen “personalidades diferentes y somos personas diferentes, y podemos resolverlo de formas ligeramente diferentes”, según consigna el diario español El Mundo.

La prensa noruega, recuerda la revista Hola, lo ha calificado de “sensato” en varias ocasiones, pero solo el tiempo dirá con que apodo pasa a la historia. Usando una frase del propio rey Haakon, una que le dice a su hija Ingrid cuando se enfrenta a dilemas con su papel de heredera: “A menudo las cosas encajan si les das tiempo”. Ahora comienza el tiempo de Haakon VIII.

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