El conflicto en Irán consolida la guerra de los drones
Los vehículos aéreos no tripulados han transformado la guerra, debido a su bajo costo y fácil despliegue, modificando los campos de batalla desde Ucrania hasta Medio Oriente. Su eficacia radica no en la ingeniería sofisticada, sino que en su simplicidad.
En más de cuatro años de guerra, los ucranianos han agudizado su oído para reconocerlos apenas la Fuerza Aérea da la alerta de que van en camino a su ciudad. Se trata de los drones enviados por Rusia, pero fabricados por Irán, que producen un persistente zumbido, que suele ser confundido con una motocross, y que explotan al tocar su objetivo.
En la última década, los vehículos aéreos no tripulados (UVA) han transformado la guerra debido a su bajo costo y fácil despliegue, modificando los campos de batalla desde Ucrania hasta Medio Oriente. Para Irán, que hace años desarrolló su propio sistema de drones, llamado Shahed (“mártir”), este recurso se ha transformado en su mayor arma en el conflicto abierto que mantiene con Estados Unidos e Israel.
“No hay forma de controlar el estrecho de Ormuz si alguien quiere hacerlo, porque los drones han cambiado el panorama de la guerra. Podrías enviar 10 mil, podrías enviar cinco mil marines a la costa del Golfo Pérsico, pero no puedes hacer nada para impedir que un dron sobrevuele sus cabezas y ataque un petrolero y paralice el Golfo de nuevo”, señaló el periodista Scott Anderson, autor de Rey de Reyes, en una reciente entrevista con La Tercera.
En sus distintos modelos, los Shahed iraníes han tenido un impacto transformador en la guerra moderna. Por ejemplo, han sido exportados a Rusia, que los lanza día y noche contra Ucrania, y no solo en el frente de batalla, sino que también contra la población civil. Al inicio de la operación Furia Épica, Teherán lanzó más de 4.550 drones kamikaze Shahed-136 contra diversos puntos en Medio Oriente.
Los drones Shahed fueron diseñados por el Centro de Investigación de Industrias de Aviación Shahed, una empresa iraní que colabora con la Guardia Revolucionaria del país. Ese organismo se basó en un concepto israelí que, a su vez, tiene raíces en un modelo alemán, indicó The New York Times.
Uno de sus primeros despliegues de estos drones tuvo lugar en julio de 2021, cuando impactaron contra un petrolero de propiedad israelí.
Los expertos destacan el bajo costo que significa un dron en comparación a los misiles balísticos y de crucero que, aunque vuelan mucho más rápido y tienen mayor potencia, cuestan millones de dólares y su disponibilidad, por lo mismo, es relativamente limitada.
“La clave será interceptarlos de la manera más rentable posible, de modo que el número limitado de interceptores Patriot se reserve para misiles balísticos”, dijo a The New York Times, Jeremy Binnie, especialista en defensa de Medio Oriente en Janes, una empresa de inteligencia de defensa con sede en Londres.
Binnie afirmó que las fuerzas aéreas de los países árabes del Golfo podrían usar misiles aire-aire para derribar drones, reservando así las escasas existencias de los interceptores Patriot, más costosos, para los misiles balísticos iraníes. Añadió que Irán cuenta con varios miles de drones de ataque unidireccionales en su arsenal.
Los Shahed
¿En qué consiste un Shahed? Se trata de un vehículo aéreo no tripulado de ataque unidireccional de largo alcance, diseñado para impactar contra un objetivo fijo y explotar al contacto. Las versiones más utilizadas, el Shahed-131 y el Shahed-136, en la práctica funcionan como misiles de crucero de baja velocidad propulsados por hélice.
En general, según el portal ucraniano United24 media, son lanzados desde plataformas o contenedores montados en camiones. Estos drones vuelan a baja altitud, siguiendo rutas preprogramadas mediante navegación por satélite y sistemas inerciales a bordo. Son capaces de transportar ojivas explosivas con un peso estimado de entre 10 y 20 kilogramos en el Shahed-131 y de entre 20 y 40 kilogramos en el Shahed-136, de mayor tamaño. Su alcance es de aproximadamente 700 a 1.000 kilómetros para el modelo 131 y de 1.000 a 2.000 kilómetros para el modelo 136.
La eficacia del dron no reside en una ingeniería sofisticada, sino en su simplicidad.
El Shahed-136 tiene una distintiva forma triangular de ala delt y está propulsado por un pequeño motor de pistón que acciona una hélice trasera. La estructura está construida con materiales ligeros, como poliestireno expandido, priorizando el bajo costo y la facilidad de producción sobre un diseño avanzado.
El Shahed-131 utiliza un motor rotativo Wankel derivado del diseño británico AR 731. El modelo 136, de mayor tamaño, emplea un motor de aproximadamente 50 caballos de fuerza, basado en el Limbach L 550 de diseño alemán.
Rusia ha utilizado el Shahed a escala industrial contra Ucrania. Datos militares y de inteligencia ucranianos, indicó el portal, sugieren que Rusia lanzó decenas de miles de drones de ataque tipo Shahed y similares solo en 2025. Un análisis estima que alrededor de 32.200 de ellos fueron clasificados específicamente como vehículos aéreos no tripulados de ataque tipo Shahed.
La navegación se basa en tecnologías disponibles comercialmente, incluidos los sistemas de navegación inercial y el posicionamiento por satélite, como el GPS y el Glonass. Algunas variantes más recientes incorporan enlaces de comunicación digital que permiten realizar ajustes limitados durante la trayectoria.
Por ejemplo, el Shahed-238 cuenta con nuevos sistemas de guiado, que incluyen radar, guiado electroóptico/infrarrojo y propulsión a reacción. Las versiones anteriores del Shahed empleaban principalmente una combinación de navegación inercial y GPS para alcanzar objetivos fijos.
Según los analistas, es difícil precisar el costo unitario de los drones tipo Shahed que ahora también fabrican los rusos. Un experto en misiles israelí estimó el costo entre US$ 20.000 y US$ 30.000 por dron en enero de 2023, mientras que un analista británico, tras inspeccionar personalmente un Shahed-136 capturado en octubre de 2022, lo calculó en US$ 80.000. Forbes Ucrania utiliza la cifra de US$ 50.000 por dron para calcular el costo de los ataques rusos. No obstante, todas estas estimaciones se realizaron al inicio de la guerra en Ucrania. Su bajo costo ha permitido que tanto Moscú como Teherán desplieguen estos drones de forma repetitiva y masiva.
Sistema chino y ruso
Irán ha alcanzado un nuevo nivel de precisión en sus capacidades de drones y misiles gracias al uso de chips de guiado de fabricación china y rusa conectados a sistemas satelitales. Este avance marcó un cambio importante en las capacidades de ataque de Teherán, y los expertos advierten que la guerra de Irán ha demostrado un nivel de precisión nunca antes visto en el arsenal del país.
La clave de este avance reside en unos chips informáticos especiales diseñados para sistemas de navegación sofisticados, que se han instalado en los drones Shahed de Irán y en sus misiles balísticos.
Ingenieros iraníes han logrado combinar la guía por satélite con la tecnología de antena de patrón de recepción controlado (CRPA), lo que permite que las armas resistan las interferencias y mantengan su rumbo incluso en entornos con interferencias electrónicas. El resultado, según los expertos, es una capacidad de puntería de gran precisión.
El analista de defensa Robert Tollast, del centro de estudios Rusi, describió a The National este cambio como un momento crucial en las capacidades militares de Irán. “El sistema CRPA es fundamental, ya que sus antenas son esenciales para que los drones puedan alcanzar edificios específicos y reducir significativamente su vulnerabilidad a la guerra electrónica. Esto representa un cambio radical para los iraníes”, dijo al diario emiratí The Nacional.
Añadió que la larga alianza entre Irán y Rusia, que llevó a Teherán a suministrar a Moscú los drones Shahed que ahora dispara masivamente contra Ucrania, había contribuido considerablemente a su desarrollo militar.
Un ataque crucial, que demostró la precisión del sistema, fue el ataque masivo contra la base aérea Príncipe Sultán, cerca de Riad en Arabia Saudita, a principios del mes pasado. Se sabe que unos 30 drones Shahed y seis misiles balísticos fueron disparados con gran precisión, impactando un valioso avión de vigilancia y alerta temprana E-3 Awacs precisamente en su radar giratorio.
Bleddyn Bowen, profesor de astropolítica en la Universidad de Durham y experto en guerra espacial, señaló que China proporcionó a Irán su tecnología BeiDou, que da acceso a su sistema global independiente de navegación por satélite, y que también le proporcionó posicionamiento y sincronización de alta precisión en cualquier condición climática.
“Esto ayudará significativamente al sistema de puntería de Irán si utilizan los chips chinos y el sistema BeiDou, que es bueno, o el sistema Glonass ruso, que es menos eficaz”, dijo a The National.
Los analistas creen que con el aumento de las tensiones en toda la región, la aparición de capacidades de ataque iraníes más precisas añade un grado de incertidumbre y la necesidad de desarrollar nuevos medios para contrarrestarlas.
En este sentido, Ucrania juega un rol clave. De hecho, el Ejército estadounidense ha introducido en las últimas semanas tecnología ucraniana antidrones en una base aérea clave de Estados Unidos en Arabia Saudita, indicó la agencia Reuters.
El despliegue de una plataforma ucraniana de mando y control llamada Sky Map en la base aérea Príncipe Sultán, indicó la agencia, es una señal de cómo el Ejército ucraniano ha avanzado rápidamente en tecnologías de drones y antidrones que se han puesto a prueba en su guerra de cuatro años con Rusia.
En su momento, el Presidente Donald Trump rechazó públicamente una oferta de su par ucraniano Volodymyr Zelensky para brindar ayuda en la lucha contra los ataques con drones iraníes. “No necesitamos su ayuda en la defensa contra drones”, declaró Trump a Fox News el 6 de marzo.
La llegada de Lucas
Antes de que los Shahed atormentaran a distintos países del Golfo Pérsico, el Ejército de Estados Unidos buscaba formas de derribarlos sin que aquello implicara gran costo.
Fue así que en 2024, el Departamento de Investigación y Desarrollo militar estadounidense aplicó ingeniería inversa al dron Shahed para utilizarlo en prácticas de tiro, con el objetivo de desarrollar nuevas defensas contra un arma que Irán había estado compartiendo con aliados como Rusia, Venezuela y Hezbolá, indicó The New York Times.
Sin embargo, decidieron copiar la idea iraní, especialmente el 136, y crearon el sistema de combate no tripulado de bajo costo estadounidense, llamado Lucas. A principios de marzo, las fuerzas estadounidenses utilizaron el dron por primera vez para atacar infraestructuras y saturar los sistemas de defensa aérea iraníes.
“Estos drones de bajo costo, inspirados en los drones Shahed de Irán, están ahora llevando a cabo represalias de fabricación estadounidense”, declaró el Comando Central de Estados Unidos en una publicación en redes sociales.
Los drones Lucas están diseñados para ser un arma de ataque mucho menos costosa que los misiles, US$ 35.000, que no solo cuestan más, sino que también son mucho más difíciles y requieren más tiempo para producirse.
Además, su diseño incluye características que permiten la coordinación autónoma, lo que los hace idóneos para tácticas de enjambre y ataques centrados en la red, dijo un funcionario estadounidense al Times. El periódico señaló que la capacidad de operar en enjambre, combinado con el hecho de que algunos drones estén equipados con terminales Starlink, posibilita tácticas cooperativas extremadamente avanzadas y la selección dinámica de objetivos, todo ello manteniendo la intervención humana.
“Pueden ser lanzados mediante diferentes mecanismos, como catapultas, despegue asistido por cohetes y sistemas móviles terrestres y vehiculares”, dijo CENTCOM.
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