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Costos de la guerra: un billón de dólares para el mundo, ganancias “obscenas” de petroleras y la pérdida de empleo y pobreza en Irán

Mientras las seis principales empresas petroleras del mundo ganan US$ 2.967 por segundo este año, muchas naciones africanas han contrarrestado el aumento del precio del crudo reduciendo los impuestos sobre los combustibles, lo que significa menores ingresos gubernamentales para la salud, la educación y las infraestructuras.

Trump declaró el domingo que la infraestructura petrolera de Irán tardaría unos tres días en colapsar.

El alza del precio del petróleo, que ha alcanzado un precio promedio de más de US$ 100 el barril, producto de la guerra en Irán, ha traído duras consecuencias para distintos países, producto del incremento del costo de la vida, aunque, al mismo tiempo, ha provocado que las seis principales empresas petroleras del mundo ganen US$ 2.967 por segundo este año.

Así lo dio a conocer un estudio publicado este lunes por Oxfam Intermón, en el contexto de la primera Conferencia Mundial sobre la Transición hacia la Eliminación de los Combustibles Fósiles, que se realizó el lunes en Santa Marta, Colombia. Así, la ganancia diaria de Chevron, Shell, BP, ConocoPhillips, Exxon y TotalEnergies incrementará US$ 37 millones diarios en comparación con 2025, según el reporte.

El análisis indicó que el total de beneficios proyectados procedentes de los combustibles fósiles para 2026 por parte de las seis empresas asciende a aproximadamente US$ 94.000 millones, lo que alcanzaría para brindar energía solar a casi 50 millones de habitantes en África, sostuvo la agencia Bloomberg.

“Las empresas de combustibles fósiles se benefician de la inestabilidad geopolítica y, por consiguiente, de la desigualdad, ya que estas perturbaciones provocan precios más altos y mayores beneficios”, declaró Mariana Paoli, responsable de política climática de Oxfam International, citada por la cadena CNN.

Barril de petróleo Cedida

Anne Jellema, directora ejecutiva de 350.org, señaló a The Guardian que “en los próximos días, las grandes petroleras reportarán ganancias astronómicas en el primer trimestre, muchas de ellas obtenidas gracias a una guerra que ya ha cobrado miles de vidas y empobrecido a millones. Incluso si el estrecho de Ormuz se reabre mañana, una cantidad obscena de dinero seguirá fluyendo a las arcas petroleras a costa de la gente común que ya lucha por costearse el combustible, la electricidad y los alimentos”.

En ese sentido, la organización 350.org pidió un impuesto urgente sobre los beneficios extraordinarios, que podría recaudar fondos para la protección social y las inversiones en energías renovables, que son más baratas, limpias y fiables que las alternativas fósiles, sostuvo The Guardian.

En medio de este contexto, Emiratos Árabes Unidos anunció, el martes, que abandonará el próximo mes el grupo de grandes naciones exportadoras de petróleo, OPEP, tras casi 60 años.

El país anunció este martes que su decisión le ayudaría a satisfacer la creciente demanda mundial de energía a largo plazo, luego de haber realizado inversiones recientes para aumentar su capacidad de producción.

Así, las repercusiones globales han sido significativas, ya que mientras las compañías petroleras y gasísticas obtienen enormes beneficios, la gente de todo el mundo lucha contra el alto costo de la vida, incluyendo cuentas de energía desorbitadas y precios abusivos en las gasolineras.

Por ejemplo, el precio medio de la gasolina en Estados Unidos es de US$ 4 por galón, lo que supone una presión adicional para los estadounidenses que ya luchan contra los altos precios de los alimentos y el costo de la vivienda.

El precio medio de la gasolina en Estados Unidos es de US$ 4 por galón. Andres Perez

Los países asiáticos, muchos de los cuales dependen en gran medida del petróleo transportado a través del estrecho de Ormuz, se encuentran entre los más afectados. Algunos gobiernos han ordenado a la población trabajar desde casa y están probando semanas laborales de cuatro días para reducir el consumo de combustible; las gasolineras están racionando su suministro y algunos hospitales se están quedando sin insumos.

Cedric Dzelu, director técnico del Ministerio de Cambio Climático y Sostenibilidad de Ghana, afirmó a The Guardian que una crisis petrolera prolongada traería consigo una catástrofe. “Muchos países de África se enfrentan al colapso si esta crisis se prolonga durante más de seis meses. El aumento de los precios provocará protestas, lo que podría desembocar en la anarquía”, indicó.

Muchas naciones africanas han contrarrestado el aumento del precio del petróleo reduciendo los impuestos sobre los combustibles, lo que significa menores ingresos gubernamentales para la salud, la educación y las infraestructuras, al tiempo que, en la práctica, se otorga un subsidio a las compañías petroleras.

A largo plazo, el grupo Planetary Guardians, integrado por exestadistas, científicos y activistas, advirtió sobre los peligros de subvencionar industrias que son causa de muchos de los problemas del mundo. Incluso antes de la guerra con Irán, calcularon que los gobiernos gastaban US$ 1,9 millones por minuto, aproximadamente US$ 1,05 billones al año, en subsidiar el sistema de combustibles fósiles. Y se estima que por cada dólar invertido en subsidios directos a los combustibles fósiles, el 20% de los hogares más pobres recibe solo 8 centavos de dólar, mientras que el 50% más rico, que utiliza más automóviles, aire acondicionado y aviones, se lleva casi el 75% de los beneficios.

Foto: Xinhua Wang Song

Incluso si el estrecho de Ormuz recupera rápidamente la normalidad, el impacto de los elevados precios del petróleo y el gas alcanzará los US$ 600.000 millones, según cifras recientes del Fondo Monetario Internacional analizadas por la organización ecologista 350.org. Si la interrupción del suministro continúa, el golpe económico para los hogares, las empresas y los gobiernos podría superar el billón de dólares, añadió.

Es probable que esta cifra sea una subestimación, ya que no incluye los importantes efectos indirectos de la inflación, en particular el aumento de los costos de los fertilizantes y los alimentos, la menor actividad económica y el aumento del empleo.

Consecuencias en Irán

Por su parte, en medio de este contexto, Irán se esfuerza por encontrar nuevas formas de almacenar su petróleo, con la esperanza de evitar una paralización de la producción, ya que el bloqueo naval estadounidense está reteniendo sus exportaciones y las negociaciones para poner fin a la guerra siguen estancadas.

Ante la acumulación de petróleo en el país, Irán está reactivando depósitos abandonados, conocidos como “bodegas de chatarra”, utilizando contenedores improvisados ​​e intentando transportar crudo por ferrocarril a China. Estas medidas inusuales buscan retrasar una crisis de infraestructura y debilitar la influencia de Washington en el conflicto por el estrecho de Ormuz.

Irán espera evitar el riesgo de tener que cerrar los grifos y agravar sus pérdidas de ingresos, dijo a The Wall Street Journal, Sanam Vakil, directora del programa para Medio Oriente y el Norte de África del centro de estudios Chatham House.

La primera ronda de conversaciones entre Estados Unidos e Irán terminó a principios de este mes con escasos avances, y se desmoronó la semana pasada cuando Irán se negó a reunirse de nuevo.

Lanchas iraníes disparan contra un petrolero en el estrecho de Ormuz.

Irán ha presentado a los mediadores regionales una nueva oferta para detener sus ataques en el estrecho de Ormuz a cambio del fin total de la guerra y el levantamiento del bloqueo estadounidense a los puertos iraníes, según informó The Wall Street Journal. Esto implicaría posponer, por el momento, las conversaciones sobre el programa nuclear iraní.

El lunes, el presidente Donald Trump discutió la propuesta de Irán con su equipo de Seguridad Nacional, según informó a la prensa la secretaria de la Casa Blanca, Karoline Leavitt.

Según la firma de análisis de materias primas Kpler, el bloqueo ha reducido drásticamente la cantidad de petróleo que Irán -un exportador neto de energía- ha podido cargar en buques cisterna. Entre el 1 y el 13 de abril, las cargas de crudo y condensado iraníes promediaron 2,1 millones de barriles diarios. Desde el inicio del bloqueo, solo se han registrado cinco cargamentos, lo que ha reducido el promedio a 567.000 barriles diarios entre el 14 y el 23 de abril.

En febrero, antes de la guerra, Irán exportaba una media de 2 millones de barriles diarios.

Debido a su limitada capacidad para cargar crudo en buques, la petrolera estatal iraní ya ha comenzado a reducir la producción, según Kpler. La consultora estima que la producción de crudo iraní podría caer a menos de la mitad de los niveles actuales, hasta situarse entre 1,2 y 1,3 millones de barriles diarios, a mediados de mayo si se mantiene el bloqueo.

Edificios dañados en Teherán, Irán, el 4 de marzo de 2026. Foto: Xinhua Shaati

Los analistas debaten cuánto tiempo tardará Irán en llegar al límite de su capacidad de almacenamiento de crudo (término utilizado en la industria para referirse a la falta de espacio para almacenar el petróleo que extrae), pero muchos creen que podría ocurrir en menos de dos semanas.

Trump declaró el domingo que la infraestructura petrolera de Irán tardaría unos tres días en colapsar. La República Islámica también está intentando transportar petróleo por ferrocarril a China, según dijo a The Wall Street Journal, Hamid Hosseini, portavoz del sindicato de exportadores de petróleo iraníes.

La infraestructura ferroviaria conecta Teherán con las ciudades chinas de Yiwu y Xi’an. Sin embargo, aunque el viaje suele ser más corto que los trayectos marítimos, puede durar semanas. Además, el ferrocarril no es tan rentable como el transporte marítimo de petróleo, especialmente para las refinerías del noreste de China, las principales compradoras de crudo iraní. Esto convierte el impulso al transporte ferroviario más en una señal de problemas en el sistema que en una solución, sostuvo el diario.

A esto se suma la difícil situación económica que enfrenta Irán, donde millones de personas han perdido sus empleos y se ven abocados a la pobreza.

La economía de Irán se encontraba en un estado crítico antes del conflicto. El ingreso nacional per cápita había caído de aproximadamente US$ 8.000 en 2012 a US$ 5.000 en 2024, asolada por la inflación, la corrupción y las sanciones.

El panorama ahora es aún peor. Según el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), hasta 4,1 millones de personas más podrían caer en la pobreza a causa del conflicto.

Imagen del 6 de enero de 2026 de personas conduciendo junto a una valla publicitaria que muestra a Qassem Soleimani, excomandante de la Fuerza Quds del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica, en el centro de Teherán, Irán. Foto: Xinhua Sha Dati

Según Gholamhossein Mohammadi, viceministro iraní de Trabajo y Seguridad Social, esto ha costado directamente un millón de empleos. Además, la publicación iraní Etemad Online ha estimado que el efecto indirecto ha dejado sin trabajo a otro millón de personas.

La interrupción del transporte marítimo y, por lo tanto, de las importaciones, también ha perturbado la ya frágil economía de Irán, “poniendo en riesgo el 50% de los empleos iraníes y empujando a un 5% adicional de la población a la pobreza”, según Hadi Kahalzadeh, del Instituto Quincy, un centro de estudios sobre política exterior, citado por la cadena CNN

La tasa de inflación anual en marzo alcanzó el 72%, pero fue mucho mayor para los productos básicos, según datos oficiales.

La crisis económica ha avivado las críticas a la política económica del régimen. “El gobierno ordena un aumento salarial del 60% para sus empleados, al tiempo que permite a muchos de ellos trabajar a distancia con sueldo completo. Mientras tanto, las empresas, incapaces de pagar los salarios, están despidiendo a sus trabajadores”, declaró a CNN Saeed Tajik, miembro de la Cámara de Comercio de Teherán, en una entrevista con Fararu.

La Cámara de Comercio ha afirmado que preservar los puestos de trabajo debe ser la principal prioridad económica del país, y ha instado a las empresas a apoyar a los trabajadores “con compasión y sacrificio” durante esta crisis.

El gobierno afirma que las dificultades son consecuencia de una guerra injusta infligida a los iraníes por Estados Unidos e Israel. Según se informa, planea ampliar el programa de vales mensuales que ayudan a los más pobres a adquirir artículos de primera necesidad.

Incluso antes de que comenzara la guerra, las dificultades económicas y la inflación provocaron protestas en todo el país que fueron brutalmente reprimidas.

En prácticamente todos los ámbitos de la vida en Irán, el panorama es desolador a medida que la guerra entra en un limbo sin resolver.

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