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Industria minera en Chile ahorraría más de US$ 500 millones al año si optara por infraestructura hídrica compartida

Según plantea un estudio de Acades y Plusmining, la Región de Antofagasta ha concentrado gran cantidad de proyectos de desalación, pero la mayoría de ellos "atomizados". Es decir, pensados de forma individual. En cambio, la integración parcial, que comparte infraestructura en base a una demanda común, es una de las alternativas con menor costo a largo plazo y la Región de Atacama figura como un territorio para desarrollarla.

La infraestructura hídrica compartida podría ser de alto beneficio económico para el sector minero en el país. La industria ha demostrado con diferentes proyectos que es capaz de impulsar agua de mar hacia faenas de gran distancia y altura.

Sin embargo, la interrogante que nace ahora es cómo hacer que la infraestructura hídrica sea bien pensada para aprovechar sinergias y reducir los costos mineros, los que han venido al alza por la profundidad de los yacimientos y leyes bajas, entre diferentes aspectos.

Un estudio al respecto realizado por Acades, con el apoyo de Plusmining, muestra que la integración parcial es el mecanismo más eficiente para aprovechar el agua proveniente de la desalación. Este mecanismo plantea una infraestructura que reúna a usuarios con una localización geográfica compatible de demanda, permitiendo compartir la aducción principal y una parte de la infraestructura de bombeo de agua.

Dicho método es distinto a las otras dos alternativas que el estudio analiza. Por un lado, está la infraestructura atomizada, la que más se ha dado en el país y que está basada en que cada usuario desarrolla de forma independiente su propia desaladora, su sistema de impulsión y ductos. En tanto, otro mecanismo es la integración total, fórmula que plantea una red común que junta toda la producción y transporte de agua desalada bajo una sola arquitectura.

Menor costo

El estudio destaca que la integración parcial es una alternativa que reduce los costos, acorta la red hídrica y mejora la seguridad del suministro. Concretamente, el costo unitario nivelado disminuiría desde US$ 5,60 por metro cúbico de agua (m³) en un sistema atomizado, a US$ 4,68 m³ al 2035 en un sistema parcialmente integrado. Esto representa una disminución de 16% si se adoptara la medida recomendada.

“La integración parcial puede implementarse mediante corredores regionales bien delimitados, con reglas claras de acceso y expansión, y con mecanismos de coordinación que permitan alinear la demanda antes de que cada actor consolide su diseño”, señala el informe.

En montos, según el estudio, la diferencia equivale a un ahorro potencial de US$ 525 millones al año si se considera el volumen de agua proyectado al 2035. Así, esta forma de abastecimiento hídrico es la de menor costo a largo plazo.

El reporte revela que “la evidencia no apunta hacia ninguno de los extremos: ni hacia la atomización de proyectos ni hacia una red única de alcance regional. Apunta, en cambio, hacia un diseño modular, articulado por corredores geográficos o agrupaciones de demanda compatibles, en el que la escala se aprovecha hasta el tramo en que efectivamente genera eficiencia”.

El director ejecutivo de Plusmining, Juan Carlos Guajardo, dice que “la pregunta ya no es si podemos producir agua de mar y llevarla a gran distancia y altura, porque esa capacidad existe. La pregunta ahora radica en la forma de financiar esa infraestructura. Logradas ciertas condiciones, la integración parcial entre proyectos puede reducir el costo del agua de US$5,60 a US$4,68 por metro cúbico en diez años. Esto significa aumentar la competitividad de la minería chilena”.

Oportunidad en Atacama

La Región de Antofagasta concentra gran parte de la infraestructura de desalación en el país, proyectos que avanzaron, en gran parte, de forma independiente.

El estudio analiza que, si bien las construcciones son funcionales y válidas, están desplegadas en trazados paralelos con duplicación de obras y capacidades que podrían haber sido previstas de forma más eficiente.

En ese contexto, la Región de Atacama figura como un territorio para desarrollar infraestructura pensada para la integración parcial. Con una cartera minera en desarrollo más temprano que Antofagasta, la infraestructura hídrica no está consolidada.

“Esa condición no constituye una limitación, sino una ventaja comparativa: existe margen para evaluar, comparar y estructurar soluciones antes de que cada proyecto fije su trazado, obtenga sus permisos y suscriba sus contratos de forma independiente”, plantea el informe.

Y concluye que “si esa ventana se utiliza con criterio, la región puede evitar los costos asociados a la falta de coordinación que caracterizó el desarrollo en Antofagasta: duplicación de trazados, permisos paralelos y plantas dimensionadas únicamente en función del ritmo individual de cada operador. La nueva capa de infraestructura hídrica que está tomando forma en el norte de Chile puede construirse con criterio de sistema. Esa elección sigue estando disponible”.

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