El desafío de la UE a Trump tras la propuesta para que Canadá se convierta en el primer miembro asociado del bloque
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, propuso abrir la puerta a que Canadá se convierta en "el primer miembro asociado" de la Unión Europea, como parte de una nueva etapa en las relaciones bilaterales con la que reforzar sus lazos económicos, tecnológicos, industriales y de defensa. “El detonante de este nuevo y apasionado idilio, vivido a plena vista, es Donald Trump”, comentó la BBC.
“¿No sería maravilloso que Canadá fuera el 28 Estado de la Unión Europea en lugar del 51° Estado de Estados Unidos?”, preguntó este verano boreal el presidente de Finlandia, Alexander Stubb.
La pregunta se planteó en tono jocoso, destaca la cadena británica BBC. El presidente estadounidense, Donald Trump -inmerso actualmente en una escalada de tensiones arancelarias con Ottawa-, ha manifestado en varias ocasiones su deseo de convertir a Canadá en el 51° Estado de EE.UU., lo que ha causado un profundo malestar entre muchos canadienses.
Finlandia es uno de los 27 Estados miembros de la UE y un estrecho aliado de Canadá, al compartir ambos su condición de naciones árticas. Más allá de las bromas, el presidente Stubb supo captar perfectamente el momento que atraviesan las relaciones entre la UE y Canadá, cada vez más estrechas. “¡Canadá tiene una mentalidad más europea que la mayoría de los europeos!”, es una respuesta que se escucha a menudo en Bruselas últimamente con una sonrisa.
El domingo, el primer ministro canadiense, Mark Carney, declaró a la prensa que Canadá busca establecer una “alianza única” con la UE.
Y los deseos de Carney parecieron materializarse este miércoles, luego que la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, propusiera abrir la puerta a que Canadá se convierta en “el primer miembro asociado” de la Unión Europea, como parte de una nueva etapa en las relaciones bilaterales con la que reforzar sus lazos económicos, tecnológicos, industriales y de defensa.
En presencia de Carney, la jefa del Ejecutivo comunitario propuso dar este paso durante su intervención en el discurso sobre el Estado de la Unión ante el pleno del Parlamento Europeo reunido en Estrasburgo, que recibió al premier canadiense entre aplausos y que pronunciará un discurso en la Eurocámara este jueves.
“Querido Mark, he dicho que debemos replantear urgentemente nuestras alianzas. Por eso, me gustaría trabajar contigo para abrir la puerta a que Canadá se convierta en el primer miembro asociado de la Unión Europea. Compartimos un océano, unos mismos valores y una misma forma de ver el mundo. Y ahora construiremos también nuestro futuro común”, aseveró la alemana, entre una ovación y aplausos a Carney entre los presentes en el pleno.
Von der Leyen enmarcó su propuesta en la necesidad de “reimaginar urgentemente” las alianzas de la UE ante la “fractura” del sistema internacional basado en normas, defendiendo que Europa debe construir nuevas coaliciones con socios que compartan sus valores para reforzar su resiliencia y sus democracias.
“En este nuevo mundo, debemos replantear urgentemente nuestras alianzas y construir coaliciones globales para reforzar nuestra resiliencia y nuestras democracias. Y también aquí solo Europa, por su tamaño y su poder, puede tomar la iniciativa. Por eso he invitado hoy aquí al primer ministro de Canadá, Mark Carney”, añadió, calificando su presencia como “un símbolo de la amistad duradera” entre ambos pueblos.
Tras destacar los “vínculos culturales, históricos y personales” de la UE y Canadá, además de subrayar que ambos ven “el mundo con los mismos ojos”, desde la Inteligencia Artificial hasta el cambio climático, desde el Ártico hasta la geopolítica, Von der Leyen planteó el paso desde el actual Acuerdo Económico y Comercial Global (CETA) firmado en 2016 a una “Alianza para el Futuro” con la que crear “un espacio común de prosperidad y seguridad económica”, después de destacar que el comercio de bienes entre ambos socios ha aumentado un 75% en menos de una década.
La presidenta comunitaria avanzó que esta nueva alianza incluirá la creación de una asociación tecnológica y una mayor integración de las industrias de defensa europea y canadiense, además de convertir el Ártico en “un proyecto conjunto emblemático”.
Con todo, enfatizó que “esta no es una alianza contra nadie, sino a favor de nuestra fortaleza común”, resumiendo que el objetivo de Bruselas es llevar la relación con Canadá “al máximo nivel posible”.
“Clara confrontación con la Casa Blanca”
Si bien Von der Leyen subrayó que la asociación “no iba dirigida contra nadie más”, dado que Canadá mantiene una disputa comercial con Estados Unidos aún más encarnizada que la de la UE, este plan situaría a la líder comunitaria y a Europa “en una clara confrontación con la Casa Blanca”, destacó la edición europea de la revista Politico.
Pero, según la presidenta de la Comisión Europea, la solidaridad entre los Estados miembros de la UE era la única solución posible ante “un mundo abiertamente hostil”, afirmó. “Nuestro camino está claro: construir una Europa independiente que tenga capacidad de actuar”.
“Esta es una Europa que se apoya mutuamente”, afirmó, haciendo referencia a dos ejemplos concretos: Ucrania y Groenlandia, ninguno de los cuales forma parte de la UE. No mencionó por su nombre a los antagonistas de ambos: Rusia y Estados Unidos. “Europa está ahí para los europeos”, dijo. “Y en la fría fragilidad del mundo actual, solo Europa puede brindar verdadera soberanía a los europeos”.
El bloque de 27 naciones se enfrenta a una guerra en sus fronteras debido a la invasión rusa de Ucrania. En materia comercial y en otros ámbitos, afronta asimismo una fuerte rivalidad por parte de los Estados Unidos de Donald Trump y de una China cada vez más asertiva, consigna Reuters.
La UE también se enfrenta a importantes obstáculos internos, como el creciente auge de una extrema derecha euroescéptica, patente en las elecciones regionales de Alemania, que han debilitado al canciller Friedrich Merz. Por su parte, los sondeos de opinión sitúan a Marine Le Pen como la candidata con más fuerza de cara a las elecciones presidenciales del próximo año en Francia.
“El estado de nuestra Unión es más fuerte que nunca. El estado de nuestra Unión también puede parecer más precario que nunca”, afirmó Von der Leyen, ahora en su segundo mandato de cinco años al frente del brazo ejecutivo de la UE.
Para la BBC, la oferta de la UE a Canadá tiene una razón clara: el actual inquilino de la Casa Blanca. “El detonante de este nuevo y apasionado idilio, vivido a plena vista, es Donald Trump. Hace apenas unos días, el presidente de Estados Unidos publicó en su plataforma Truth Social un mapa de Norteamérica -que incluía a Canadá y a Groenlandia, territorio perteneciente a Dinamarca (país de la UE)-, todo ello superpuesto con la bandera estadounidense”, escribió Katya Adler, editora para Europa de la cadena británica.
“No es solo Europa la que se está alejando de Estados Unidos. Los líderes de los socios de Estados Unidos en Asia y Medio Oriente están haciendo lo mismo discretamente”, declaró a The New York Times Jon Finer, exasesor adjunto de Seguridad Nacional durante el mandato del presidente Biden. “La corrupción ostentosa, los conflictos comerciales, el aventurerismo militar y la regulación errática de la inteligencia artificial propios de la segunda administración Trump han dado lugar a una nueva coyuntura en los asuntos internacionales: una gran estrategia de alcance casi mundial mediante la cual los países se distancian de la nación más poderosa del mundo”.
“Lección sobre cómo hacer frente a Trump”
Las negociaciones comerciales entre Estados Unidos y Canadá fracasaron a finales del mes pasado. Los países europeos, afectados por sus propios aranceles impuestos por Trump, han observado en privado el desarrollo de esta disputa con una mezcla de interés y -para muchos- admiración, sostiene el medio.
Mientras que la UE, encabezada por la Comisión Europea, se limitó a aceptar los nuevos aranceles generalizados de Trump sin oponer resistencia, Carney ha plantado cara abiertamente al presidente estadounidense, imponiendo rápidamente aranceles de represalia a Estados Unidos.
Philipp Lausberg, analista del European Policy Centre, explica que “Canadá está ofreciendo a Europa una lección sobre cómo hacer frente a Trump: la dependencia económica no tiene por qué traducirse en sumisión política”. Lausberg resalta que “Carney ha respondido a la última ofensiva arancelaria de Washington suspendiendo las negociaciones comerciales y prometiendo una respuesta recíproca, dólar por dólar. Es una decisión llamativa para un país que envía alrededor del 70% de sus exportaciones a Estados Unidos. Sin embargo, el cálculo de Carney es que ceder una y otra vez ante unas exigencias cada vez mayores acaba generando una vulnerabilidad aún mayor”.
En un discurso muy seguido en el Foro Económico Mundial en Davos en enero, Carney instó a las potencias medias a trabajar juntas para aumentar su influencia en una era de rivalidad entre grandes potencias. “Cuando sólo negociamos bilateralmente con un hegemón, negociamos desde la debilidad. Aceptamos lo que se ofrece”, dijo el premier canadiense.
“Esto no es soberanía”, afirmó. “Es una dramatización de la soberanía mientras se acepta la subordinación”.
El discurso de Carney en Davos provocó una reprimenda personal de Trump, y el acercamiento de Von der Leyen al vecino de Estados Unidos “podría volver a calentar los ánimos”, advirtió The Associated Press.
Según la BBC, “a la hora de cortejar a la UE, Canadá parece, a ojos de algunos, mostrarse aún más interesado que uno de los vecinos más cercanos del bloque”.
“En este momento, Canadá parece más interesado que Reino Unido en estrechar al máximo sus vínculos con Bruselas, aun sin ser Estado miembro”, afirma Mark Leonard, director del think tank Consejo Europeo de Relaciones Exteriores. “Es algo notable”.
Un funcionario canadiense familiarizado con las conversaciones dijo a The Associated Press la semana pasada que Ottawa estaba explorando vínculos con la UE que podrían quedarse a un paso de la membresía. El funcionario dijo que Canadá buscaría un acuerdo que permitiera a sus ciudadanos vivir y trabajar en Europa sin visados como parte de una asociación estratégica más amplia.
“Un aliado perfecto para Europa”
Barry Andrews, presidente de la Comisión de Desarrollo del Parlamento Europeo, calificó a Canadá como “un aliado perfecto para Europa” y dijo que unos lazos más estrechos podrían aportar beneficios particulares para Irlanda, señalando que más del 10% de los canadienses afirma tener ascendencia irlandesa.
Canadá se convirtió este año en el primer país no europeo en unirse al programa SAFE de defensa de la UE, de 150.000 millones de euros, dando a las empresas canadienses acceso a la adquisición conjunta mientras Europa busca aumentar su preparación en defensa.
Anand Sundar, investigador del Consejo Europeo de Relaciones Exteriores, apunta que “los proyectos europeos de defensa deberían abrirse a países de fuera de la UE y del Espacio Económico Europeo. Las Fuerzas Armadas canadienses aportan una experiencia y unos conocimientos considerables en materia de guerra en el Ártico, un ámbito que está cobrando cada vez más interés para Europa ante el aumento de las amenazas tanto de Rusia como de Estados Unidos”.
Iratxe García Pérez, presidenta del grupo de Socialistas y Demócratas en el Parlamento Europeo, elogió a Carney por mostrar “gran valentía al enfrentarse a Donald Trump” y dijo que se necesitaban aliados para defender la “soberanía, la solidaridad y el derecho internacional”.
Una encuesta de opinión de Nanos realizada en abril sugiere que más de cuatro de cada cinco canadienses son partidarios de estrechar los lazos con la UE. Cerca de tres de cada cinco apoyan que Canadá se una efectivamente al bloque, aunque el artículo 49 de la Constitución de la UE parece hacer que esto sea imposible, consigna la BBC.
En cuanto al comercio, la UE ya es el segundo mayor socio comercial de Canadá, aunque muy por detrás de Estados Unidos, que adquiere cerca del 70 % de las exportaciones canadienses. “El gobierno canadiense está comprometido con la diversificación comercial, con el objetivo de duplicar el comercio con países distintos a Estados Unidos en los próximos 10 años; en este sentido, intensificar la relación con la Unión Europea será clave para alcanzar esa meta”, declaró a la BBC Mark Camilleri, presidente de la Asociación de Comercio e Inversión Canadá-UE (CEUTIA).
“Sin embargo, desvincularse totalmente de Estados Unidos parecería poco realista, tanto para Canadá como para la UE. Estados Unidos es el mayor socio comercial de la UE en términos globales, si se consideran conjuntamente los bienes y los servicios”, recuerda Katya Adler.
Las cifras son categóricas. Canadá y Estados Unidos mantienen la mayor relación comercial bilateral del mundo, valorada en cerca de 900.000 millones de dólares estadounidenses el año pasado. Esta cifra eclipsa los 130.000 millones de dólares del comercio bilateral total entre la UE y Canadá durante el mismo período. La gran mayoría de las exportaciones canadienses tienen como destino Estados Unidos.
“Así pues, Ottawa podría firmar nuevos acuerdos comerciales, pero sustituir a los clientes y las cadenas de suministro articulados en torno al enorme mercado estadounidense sería una tarea ardua”, comentó la editora de Europa de la BBC.
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