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“Al río Maipo”: la instalación artística con la que el Centro del Vino Concha y Toro celebra su primer aniversario

La obra interactiva del artista nacional Clemente McKay, inspirada en la relación entre las montañas, el río Maipo y el valle, y compuesta por diez campanas de cerámica que emiten sonidos al entrar en contacto con el agua, es la nueva apuesta de este espacio cultural y patrimonial que busca proyectar a Chile en la escena global del enoturismo.

“La inspiración para este trabajo viene de la tierra donde me he criado y he crecido, de las montañas de las cuales me he hidratado y nutrido toda la vida: esas que guardan los glaciares, las vertientes que forman las aguas del río. Es un homenaje al Maipo, su cuenca y sus montañas”, dice el artista Clemente McKay sobre su nueva obra: “Al río Maipo”, compuesta por diez campanas de cerámica que están suspendidas sobre una pileta de 11 metros de largo que evoca el cauce del río Maipo, y que emiten sonidos al entrar en contacto con el agua.

Desarrollada por McKay en conjunto con la oficina de museografía Amercanda y el atelier de implementación de diseño y tecnología Second Layer, la instalación se encuentra en el Centro del Vino Concha y Toro, espacio cultural que está cumpliendo su primer año y que se ha consolidado como uno de los destinos enoturísticos más importantes de Chile.

“Al río Maipo” invita a quienes la visiten a vivir una experiencia que mezcla arte, historia y patrimonio, y que conecta montañas, agua y tierra a través de un poderoso gesto lleno de simbolismo: mediante piedras redondeadas recogidas de la ribera del propio río, los visitantes activan las campanas, que descienden hacia el agua y producen distintas sonoridades al ser sumergidas.

“Todo lo que hace sonar estas campanas nace a partir de una tecnología manual, que en los Andes tiene más de 3.000 años”, cuenta Clemente McKay sobre el sistema acústico que usó para su obra, que recoge el legado sonoro de los pueblos precolombinos andinos y los funde con las formas de las clásicas campanas europeas en una especie de neosincretismo, como lo define el artista.

Cada una de las campanas lleva impreso el nombre de una de las diez montañas distintivas de la geografía del Maipo. Entre las cumbres representadas figuran el cerro Manquehue, el cerro El Plomo, el volcán San José, el volcán Tupungato y el cerro Castillo, entre otras.

Tras la ceremonia de inauguración de la muestra, los más de 80 asistentes presenciaron una intervención artística en Plaza Concha y Toro, donde Clemente McKay y el conjunto La Chimuchina dieron vida a una presentación en formato 360 grados inspirada en el universo creativo de la obra.

Obras que se vinculan con el paisaje

Para la artista visual Josefina Guilisasti, gestora cultural del Centro del Vino Concha y Toro, esta intervención “invita a los espectadores a otro tipo de experiencia, otro tipo de recorrido, que tiene mucha relación con el lugar en el que están”, dice en relación al espacio donde se despliega esta obra sonora: la Bodega Concha y Toro, espacio patrimonial e ícono de la Plaza Concha y Toro.

“La idea es hacer una intervención de exposiciones de obras que dialoguen con el galpón. Mi rol es buscar artistas, obras, artesanos que pueden establecer este tipo de diálogos con la estructura”, agrega Guilisasti.

“Todo lo que hace sonar estas campanas nace a partir de una tecnología manual, que en los Andes tiene más de 3.000 años”, cuenta Clemente McKay sobre el sistema acústico que usó para su obra.

“Desde su concepción, el Centro del Vino fue pensado para ir más allá del vino y reunir en un solo lugar nuestro legado histórico y patrimonial, la riqueza del arte y la cultura chilena, la conexión con la naturaleza y experiencias inmersivas que invitan a descubrir el origen de nuestra vitivinicultura. Estas campanas de agua sintetizan esa visión: representan las cumbres andinas que rodean el valle del Maipo, fundamentales para nuestra vitivinicultura y origen de las aguas que dan vida a este territorio”, dice Isabel Guilisasti, vicepresidenta de Vinos Finos e Imagen Corporativa de Viña Concha y Toro.

“A través de esta obra, buscamos invitar a nuestra comunidad a experimentar ese vínculo con el paisaje, la historia y la cultura de una manera participativa, sensorial y profundamente educativa”, señala la ejecutiva.

Con más de 12.000 metros cuadrados, el Centro del Vino Concha y Toro tiene arte, cultura e historia del vino en Chile: su recorrido propone un viaje inmersivo por los orígenes a través de una ruta museográfica que combina instalaciones audiovisuales, piezas históricas y experiencias sensoriales. Uno de sus principales hitos es “El origen de una leyenda”, experiencia que culmina en la histórica bodega subterránea Casillero del Diablo, donde cobra vida uno de los relatos más emblemáticos del vino chileno.

La obra “Al río Maipo” forma parte de la experiencia del Centro del Vino y puede ser apreciada por todos sus visitantes. Quienes deseen interactuar con la instalación, pueden activarla con la asistencia de los anfitriones presentes en el espacio.

Para conocer las distintas experiencias del Centro del Vino Concha y Todo, pueden visitar el siguiente enlace: https://enoturismo.conchaytoro.com/es/

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