Política

Senadora Provoste: “Cuando el llamado a la unidad del Presidente no está acompañado de hechos, el solo verbo no alcanza”

La jefa del Comité Unido dice que se siente convocada por el llamado al diálogo que expresó el Mandatario en el Tedeum evangélico. Sin embargo, precisa que si el gobierno quiere abrir una etapa de entendimientos, debe cambiar el rumbo. Como punto de partida, sugiere un cambio en su gabinete, en el que hoy solo valora el papel de los ministros Alvarado, García y Mas.

Claudio Cavalieri

Dos tedeum, desfiles, ramadas son parte de la recargada agenda que tiene esta semana en su región.

“Yo lo paso bien en estas fechas”, comenta la senadora y representante de Atacama, Yasna Provoste (DC), al relatar la seguidilla de actividades en las que participará en estas Fiestas Patrias.

Pese a ello, la jefa del Comité Unido (que reúne a senadores de la DC, del PC, Frente Amplio y de la Frevs), cree que hay pocas cosas que celebrar en los primeros seis meses de gobierno del Presidente José Antonio Kast. “Una trata siempre de ser muy objetiva en sus evaluaciones. Prometieron crecer al 4%, más empleo, más seguridad y, a seis meses, tenemos exactamente lo contrario... Las familias lo están pasando muy mal. Es una situación muy dramática cuando se mira con rostro de personas. Esto debiera ser una urgencia absoluta para el gobierno”, recalca.

Pero todos los gobiernos parten con muchas dificultades, ¿o no? Tiempo atrás se decía, otra cosa es con guitarra.

Es que el chasis político de este gobierno no ha estado a la altura. Se va a necesitar más pronto que tarde un cambio más amplio que solamente sacar a tres ministras. Aquí hay falta de coordinación. Lo vemos cuando el ministro del Interior se refiere a las descoordinaciones y disputas entre ministros. Este gabinete se armó pensando en administrar una bonanza, un optimismo que se prometió en campaña y que nunca llegó.

¿Y hay algún ministro que a su juicio se salve de su balance negativo?

Creo que hay ministros que tienen capacidad de dialogar, de escuchar, de buscar acuerdos. Yo hago una excepción respecto del ministro del Interior (Claudio Alvarado), y del ministro secretario general de la Presidencia (José García Ruminot). Son personas que tenían una trayectoria política, que entienden que es mejor siempre buscar acuerdos y dialogar. Es importante escuchar a la oposición, a las minorías. Y entre los ministros sectoriales con los que a mí me toca relacionarme, también destacaría al ministro de Economía y de Minería (Daniel Mas). También ha demostrado una capacidad de escuchar. Porque con la tramitación de otros proyectos, en Educación o Hacienda, creo que allí se muestra todo lo contrario, esta idea de pasar la planadora, de ganar por un voto, de llevar adelante una agenda más ideológica, que, relacionada con los problemas de la ciudadanía, como el empleo.

Usted motejó al ministro del Trabajo, Tomás Rau, de tener falta de oficio cuando se votó el proyecto de Sala Cuna. Él dice que siempre estuvo abierto a conversar.

Uno se puede reunir con muchas personas para decirles lo que él cree, lo que piensa y no moverse de ahí. Yo creo que eso es la falta de oficio. A propósito del tema de sala cuna, yo quiero dejar algo muy claro. Quiero una sala cuna universal y acabar esta injusticia que viven miles de mujeres, pero tengo la obligación de hacerlo en serio y no con cualquier diseño. Y este proyecto, tal como venía, no era ni sala cuna ni era universal. El financiamiento estaba mal pensado, sacar 0,35% del Seguro de Cesantía justo cuando tenemos el desempleo más alto en cinco años, es una mala idea. El ministro Rau presentó un informe con cifras muy discutibles. Por eso, no logró el quórum en el Senado. El ministro Rau quiso repetir la misma fórmula del ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, pasar la máquina, pero le faltaron los votos, le faltó el oficio.

¿Pero no cree que el ministro Quiroz al menos tuvo diálogo?

Sí, por lo menos llegó a sentarse en la mesa que convocó la presidenta del Senado, aunque tal vez no sirvió de mucho, pues no se movió. Al menos hizo el intento. A diferencia del ministro Rau, que no mostró ninguna disposición a dialogar.

Aparentemente Quiroz sí se movió, de hecho, cedió en reducir el gasto del megaproyecto, como lo planteó Ud. y otros senadores.

Por eso hago la diferencia respecto de uno y de otro.

Ud. mencionaba el diseño del proyecto de Sala Cuna, del que nunca ha sido partidaria. Tampoco en el gobierno pasado. ¿Qué le falta a este proyecto, a su juicio, para que sea, a su juicio, una Sala Cuna Universal?

Primero, el financiamiento está mal pensado. Debilita el Seguro de Cesantía. Traspasar, además, el valor de la sala cuna a las y los trabajadores es peor idea aún, porque recordemos que esta iniciativa lo que dice es que la diferencia entre el costo real y lo que entrega el fondo, esa diferencia va a tener que ser cubierta por los trabajadores. Tampoco va a cubrir el valor de la sala cuna en muchos territorios. Tercero, en este proyecto se eliminan los estándares de calidad.

Ahora, la exministra Antonia Orellana planteaba que con las indicaciones que presentó el expresidente Boric se subsanaban varios reparos. ¿Eso no fue así?

Mire, hablemos del futuro mejor... (ríe).

Pero, en términos de financiamiento fiscal, no hay mucha plata para financiar un sistema de mayor peso estatal.

Pero hay varias fórmulas. Una de ellas es eliminar la barrera que hoy día existe para que el padre o madre trabajadora lleve a sus hijos a las salas cunas de Junji o Integra, que tienen capacidad disponible. Entonces, se puede construir un financiamiento sostenible, tripartito.

Cuando el Presidente Kast en el Tedeum evangélico hace un llamado a la unidad y plantea una etapa de diálogo político, “corrigiendo lo que haya que corregir y escuchando las recomendaciones que nos quiera dar cualquier sector político”. ¿Usted recoge el guante?

Me siento convocada en un llamado a la unidad. Pero cuando el verbo no está acompañado de hechos concretos, el solo verbo no alcanza. Y hasta ahora, lo que una escucha, son palabras, pero palabras que cuando las contrastas con la realidad, por ejemplo, con la actitud del ministro del Trabajo de volver a insistir (con su propuesta), una dice, estas son palabras vacías, porque no se ha traducido en la búsqueda de acuerdos, ni con la oposición, ni con sus propios parlamentarios, ni siquiera con los alcaldes, que se enteran por la prensa de un reglamento de Ley de Seguridad Municipal. Creo que el verbo está bien, vamos a llamar a la unidad, pero si el gobierno, de verdad, quiere acuerdos después de las Fiestas Patrias tiene que cambiar el rumbo y probablemente también cambiar buena parte de su equipo.

¿Usted cómo se define como una oposición dialogante, una oposición crítica? ¿Hay más un alma opositora?

Yo diría que nosotros tenemos dos comités opositores en el Senado, pero una sola oposición. Lo que hemos conversado es que, además de ser oposición a un mal gobierno, eso está claro, tenemos la obligación de ser más que solamente oponernos a los malos proyectos. La oposición tiene que ofrecerle a Chile una mirada estratégica y eso lo podemos pensar a partir de una conversación muy amplia de las fuerzas de oposición, desde la Democracia Cristiana al Partido Comunista.

¿Cómo vislumbra usted el futuro de la DC, siendo parte de una coalición más grande, con el Partido Comunista, el Frente Amplio? De hecho, usted es parte de un comité que integra estos dos partidos.

Somos parte de un comité amplio y creo que eso también le ha dado una gran riqueza a la conversación, pero la preocupación, más que de nuestros propios partidos, es qué agenda común vamos a tener durante este gobierno. La gran pregunta que nos hacemos es: ¿cuáles son nuestros máximos comunes que le proponemos al país? Y cuando se tiene esa claridad, se puede convivir perfectamente con las legítimas diferencias, sin que esas diferencias nos paralicen. El Comité Unido es un bloque muy transversal, que ha demostrado que esa convivencia es posible. Yo creo en la amplitud.

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