Por Fernando Fuentes“Perdimos a un miembro muy querido de nuestra familia”: El doloroso adiós de Obama a Sunny, su perra durante 13 años
La familia decidió llamarla Sunny para “que encajara con su personalidad alegre”. “La echaremos muchísimo de menos, y nos imaginamos que ahora está con su hermano mayor, cuidando de él”, escribió Obama en alusión a Bo, quien murió en 2021, después de más de una década junto a la familia.

Aseguran que Barack Obama la adoptó siguiendo el célebre consejo de Harry S. Truman: “Si quieres un amigo en Washington, cómprate un perro”. Sunny, la perra de agua portugués que acompañó al expresidente de Estados Unidos, a su esposa Michelle y a sus hijas, Malia y Sasha, ha muerto a los 13 años. El propio exmandatario anunció la noticia este miércoles con un emotivo mensaje de despedida en sus redes sociales.
“Ayer perdimos a un miembro muy querido de nuestra familia. Sunny era una fuerza de la naturaleza, atlética y llena de energía. Amaba a nuestras hijas, incluso cuando la molestaban mientras dormía la siesta. Prefería a las personas antes que a los perros, bebía agua de forma ruidosa y descontrolada y, a pesar de su raza, odiaba mojarse. Pero para nuestra familia, era prácticamente perfecta. Fue siempre leal, cariñosa, vivaz y hermosa. La echaremos mucho de menos”, reza el comunicado.
La publicación fue compartida nuevamente por su esposa, la exprimera dama Michelle Obama, y había sido vista en X más de dos millones de veces en las tres horas siguientes a su difusión, destacó la cadena CBS News. También compartieron una publicación en Facebook con varias fotos -incluida una con el Papa Francisco- que generó cientos de miles de reacciones.
Sunny nació en junio de 2012 en Michigan, pero se unió a la familia Obama en la Casa Blanca en agosto de 2013, cuando Barack Obama afrontaba su segundo mandato como presidente de Estados Unidos. Fue adquirida a través de un criador y, al anunciar su llegada, la familia realizó una donación a la Washington Humane Society.
La familia decidió llamarla Sunny para “que encajara con su personalidad alegre”. Las hijas de Obama, Sasha y Malia -que tenían 12 y 14 años cuando la perra se unió a la familia-, también tenían una relación cercana con Sunny, dijo Obama.
Desde entonces compartió protagonismo con Bo, el otro perro de la familia, y se acostumbró a una vida poco habitual para una mascota entre los jardines, estancias y actos de la residencia presidencial.
“Adoptamos a Sunny al comienzo de nuestro segundo mandato en la Casa Blanca, y todos nosotros -incluido nuestro primer perro, Bo- nos enamoramos de ella al instante”, recordó el expresidente demócrata al comunicar su fallecimiento. “La echaremos muchísimo de menos, y nos imaginamos que ahora está con su hermano mayor, cuidando de él”, escribió Obama en alusión a Bo, quien murió en 2021, después de más de una década junto a la familia.
Sunny aterrizó en Washington cuatro años después que Bo, el primer perro de los Obama, que se había incorporado a la familia en 2009. Su llegada convirtió a ambos perros de agua portugueses en inseparables compañeros y en una imagen habitual de la residencia presidencial, donde aparecieron en fotografías oficiales, celebraciones y distintos actos públicos. “Ella protegía ferozmente a Bo, pues percibía -con razón- que él no siempre estaba tan alerta y atento como ella”, dijo Obama.
“También nos costaba seguirle el ritmo, pues Sunny era una fuerza de la naturaleza”, dijo el 44º presidente en su homenaje al miembro de cuatro patas de la familia. Obama recordó que la perra “saltaba los setos del Jardín Sur como si no estuvieran allí, persiguiendo ardillas, pájaros y cualquier otra cosa que se moviera”.
Sunny acompañó así a Malia y Sasha durante buena parte de su crecimiento y permaneció junto a los Obama una vez terminada su etapa en la Casa Blanca. También sobrevivió a Bo, que murió en mayo de 2021 después de padecer cáncer y cuya pérdida llevó entonces a la familia a despedirse públicamente de quien había sido su primera mascota durante los años de presidencia.
Bo y Sunny solían hacer apariciones en la Casa Blanca durante actos públicos y ocupaban un lugar destacado en la tarjeta navideña anual de la familia. La e primera dama Michelle Obama comentó en 2015 que ambos perros eran tan populares que contaban con sus propias agendas oficiales en la Casa Blanca.
“Todo el mundo quiere verlos y sacarles fotos”, dijo Michelle Obama en aquel entonces. “Recibo un memorando a principios de mes con una solicitud sobre sus agendas, y tengo que aprobar sus apariciones”, comentó.
Aunque numerosos presidentes estadounidenses han convivido con perros como animales de compañía, Donald Trump no tuvo ninguna mascota durante su estancia en la Casa Blanca, destaca el diario El Mundo.
La tradición de las mascotas presidenciales, señala el medio español, deja anécdotas célebres: desde Millie, la springer spaniel inglesa de George H.W. Bush que llegó a “escribir” el superventas “El libro de Millie”, hasta Buddy, el labrador chocolate de Bill Clinton que acompañó a la familia en pleno escándalo con Monica Lewinsky.
Otros canes alcanzaron la era digital, como Barney, el terrier escocés de George W. Bush, quien tuvo web propia y protagonizó los videos de la serie “Barneycam” con una cámara al cuello, mientras que Lyndon B. Johnson desató la indignación de los defensores de los animales al alzar a su beagle, Him, tirándole de las orejas ante la prensa.
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