Estados Unidos e Irán se acercan a una guerra más amplia y Jordania se convierte en un foco en el conflicto
El Centcom informó que Estados Unidos lanzó nuevas ofensivas contra Irán para castigar al régimen por atacar a estadounidenses y para debilitar su capacidad de embestir buques mercantes.
Estados Unidos e Irán se encuentran más cerca de un conflicto de mayor envergadura, luego que tres militares estadounidenses murieran y varios resultaran heridos en un ataque en Jordania y en un incidente en Irak, lo que intensificó aún más un intercambio de ataques que ya dura una semana y que ha puesto de manifiesto la importancia de Ammán.
El Comando Central de Estados Unidos (Centcom), que supervisa las fuerzas estadounidenses en Medio Oriente, confirmó las muertes producto de un misil que impactó una base en Jordania y declaró que otro militar se encuentra desaparecido por el ataque. Según fuentes cercanas, que hablaron con The Wall Street Journal, en el ataque también fueron alcanzadas aeronaves tripuladas y no tripuladas.
Posteriormente, Centcom dio a conocer que otro militar había fallecido el sábado en el norte de Irak “durante la detonación controlada de munición sin explotar de un dron iraní de ataque unidireccional derribado”.
Estados Unidos lanzó nuevas ofensivas contra Irán para castigar al régimen por atacar a estadounidenses y para debilitar su capacidad de embestir buques mercantes.
Se trató de la primera vez que soldados estadounidenses murieron por un ataque iraní desde que la tregua se rompió en las últimas semanas, lo que eleva a 17 el número de bajas estadounidenses en la guerra. Según los analistas, con el fallecimiento de los militares lo que quedaba del Memorando de Entendimiento firmado en junio para poner fin a la guerra quedó prácticamente desbaratado.
La administración Trump esperaba que el alto el fuego de junio pusiera fin a la guerra a cambio de que Irán reabriera el estrecho de Ormuz, la vital vía marítima del golfo Pérsico para los mercados energéticos mundiales que bloqueó durante el conflicto.
En cambio, la guerra se reavivó cuando Teherán intentó mantener su control sobre el estrecho disparando contra los buques mercantes que pasaban por la zona. Estados Unidos respondió bombardeando el sur de Irán, lo que desencadenó un ciclo de ataques y contraataques.
El secretario de Defensa, Pete Hegseth, afirmó el sábado que la pérdida de los soldados estadounidenses “solo refuerza nuestra determinación”. Sin embargo, indicó The New York Times, es probable que los ataques agraven el dilema de Trump sobre cómo avanzar en la guerra contra Irán que inició junto con Israel en febrero pasado.
Aunque Trump prometió repetidamente que la campaña sería breve y exitosa, “se ha convertido en un asunto que se ha prolongado durante meses, que ha golpeado los mercados energéticos mundiales y no ha logrado obligar a Irán a abandonar su programa nuclear”, dijo el periódico.
Los ataques han tenido como blanco objetivos estratégicos como puentes e instalaciones de agua tanto en Irán como en Kuwait, aliado de Estados Unidos, al otro lado del Golfo Pérsico. El Ministerio de Salud iraní dijo que al menos 50 personas han muerto en el país desde que comenzó la escalada a principios de este mes.
Según el diario The New York Times, no se vislumbraban avances en los esfuerzos diplomáticos para poner fin a los combates. En una inusual advertencia mundial emitida el fin de semana, el Departamento de Estado alertó a los estadounidenses que viajan al extranjero de que las tensiones en Medio Oriente habían creado el “potencial de una escalada imprevista”.
El ejército estadounidense anunció a primera hora del domingo que había atacado instalaciones militares iraníes de vigilancia costera y defensa aérea, así como a las fuerzas del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica responsables de los ataques contra las fuerzas estadounidenses en Jordania.
Irán, por su parte, lanzó ataques contra Kuwait, Baréin y Jordania, países de Medio Oriente donde Estados Unidos mantiene una importante presencia militar. Según las autoridades, en los últimos días los ataques iraníes habían dañado cada vez más infraestructuras críticas, incluyendo una instalación petrolera y plantas de tratamiento de agua y electricidad en Kuwait.
Irán se ha adaptado a las defensas estadounidenses, disparando misiles que viajan a velocidades extremadamente altas y pueden maniobrar mientras se dirigen hacia la Tierra, según funcionarios estadounidenses que hablaron con The Wall Street Journal. La capacidad de Irán para alcanzar objetivos sensibles también ha generado preocupación de que el régimen esté recibiendo ayuda de China o Rusia para la selección de objetivos, añadieron los funcionarios.
El rol de Jordania
La intensificación de los ataques iraníes contra Jordania puso de manifiesto el papel que ha desempeñado Ammán en las operaciones militares estadounidenses contra la República Islámica.
Estados Unidos y Jordania han cooperado durante mucho tiempo en materia militar, de inteligencia y antiterrorismo, y el reino hachemita alberga importantes bases aéreas estadounidenses. Funcionarios estadounidenses dijeron a The New York Times que Washington recurrió cada vez más a Jordania en el período previo y durante los primeros días de la guerra contra Irán, a medida que el Pentágono trasladaba tropas de los países árabes del Golfo (Baréin, Emiratos Árabes Unidos y Qatar) a ubicaciones relativamente más seguras en Jordania e Israel.
La ayuda económica y militar de Estados Unidos a Jordania, que se remonta a la década de 1950, se ha triplicado en los últimos 15 años. En el año fiscal 2025, Estados Unidos entregó a Jordania aproximadamente 33.800 millones de dólares.
Según un informe reciente del Congreso, el ejército estadounidense lleva mucho tiempo operando desde bases aéreas jordanas y hay cerca de 4.000 militares en el país.
En medio de esta escalada, Jordania evacuó el aeropuerto internacional y el puerto marítimo de la ciudad costera de Aqaba tras una “amenaza específica y creíble”, según informó la embajada estadounidense en la zona. Posteriormente, las defensas aéreas del país derribaron tres misiles iraníes que tenían como objetivo Jordania, mientras que un cuarto cayó en una zona despoblada.
Aqaba es la única ciudad costera de Jordania y un importante destino turístico. Ubicada en el extremo norte del mar Rojo, funciona simultáneamente como un refugio turístico de lujo, un puerto comercial de aguas profundas y una puerta de entrada a los atractivos del desierto jordano.
El experto en operaciones militares de la Universidad de Chicago, Robert Pape, escribió en Substack que la amenaza a Aqaba, y en especial al importante centro de transporte para ejecutivos y puerto marítimo, surge tras la reunión de la semana pasada entre el primer ministro iraquí y el ministro de Asuntos Exteriores jordano en Washington.
Según se informa, el objetivo era acelerar e iniciar las obras del oleoducto Basora-Aqaba, largamente demorado, que recorre 1.600 kilómetros desde el sur de Irak hasta la costa jordana del Mar Rojo y que transportará 2,25 millones de barriles diarios por un costo de 18 mil millones de dólares.
“La guerra con Irán redujo las exportaciones del sur de Irak en aproximadamente un 70%, dejando al descubierto la dependencia de Bagdad del estrecho de Ormuz. Jordania obtiene ingresos por el tránsito y 150.000 barriles diarios para su refinería de Zarqa. Para Irak, se trata de seguridad, no de lucro. El barril en Aqaba cuesta alrededor de 6 dólares, frente a los 60 centavos que cuesta en el Golfo”, escribió.
Para Irán, escribió el académico, el oleoducto Basora-Aqaba socavaría su visión de un “cinturón de resistencia de seguridad” que se extiende desde el Mediterráneo, pasando por el mar Rojo, hasta el golfo Pérsico; una red destinada a negar a sus rivales precisamente este tipo de rutas alternativas permanentes para el suministro de energía y a preservar la influencia a largo plazo de Teherán sobre los flujos mundiales de petróleo.
“Si ese es el objetivo estratégico de Teherán, las implicaciones son claras. Irán tiene poderosos incentivos para extender el conflicto más allá del propio Ormuz y atacar cualquier infraestructura que pueda reducir permanentemente su capacidad de coerción”, escribió.
“Un oleoducto funcional entre Basora y Aqaba no solo sortearía una vía fluvial, sino que debilitaría la capacidad de Irán a largo plazo para amenazar los flujos energéticos mundiales. Esto convierte proyectos como el de Aqaba en objetivos militares cada vez más atractivos, no por su valor económico inmediato, sino porque desafían la estrategia más amplia de Irán de mantener su influencia mediante el control de puntos estratégicos energéticos regionales. Esto aumenta el riesgo para cualquier persona involucrada en estos proyectos y en las localidades asociadas de la región”, añadió.
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