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Europa camino a una guerra que no le convence del todo

A regañadientes en la mayoría de los casos, los países europeos comienzan a colaborar “su parte” en la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán. Francia y Alemania están entre los más entusiastas, e Italia y España, como los que más resisten.

Gunnery Sgt. Brian Kester

Con ecos de la negativa española a apoyar la invasión a Irak en 2003, el presidente Pedro Sánchez se ha vuelto uno de los líderes más críticos de la actual guerra en Irán, y se ha ganado la ira de Trump por no querer colaborar en los esfuerzos bélicos en Medio Oriente. Su resistencia es, en general, compartida en la Unión Europea, pero de a poco los países del bloque hablan de “operaciones defensivas” y de enviar barcos a proteger, para separarse así de las acciones de Estados Unidos e Israel.

Desde Teherán ya amenazaron que atacarían las ciudades europeas de cualquier país que se una a la operación militar, pero eso no ha detenido a Francia y Reino Unido de desplegar sus fuerzas y equipos militares. Aún reservando críticas respecto a la legalidad de la ofensiva estadounidense, alegan la voluntad de proteger el estrecho de Ormuz.

Así, París y Londres ya tienen en la zona cazas militares, fragatas y sistemas antiaéreos, con miras a proteger a sus aliados.

Francia ha sido, de momento, el país más activo a la hora de sumarse a la operación militar, asegurando a la población en un discurso de 20 minutos el martes que empezarían “operaciones defensivas” en la zona del Golfo. Sin embargo, se admite que las operaciones defensivas podrían pasar a ofensivas, y que no se puede excluir esa posibilidad de la mesa.

Fuentes diplomáticas explicaron al diario El País si que Irán atacara a alguno de sus efectivos, podrían incluso golpear en suelo iraní: “Y eso es defensivo. Porque nos unimos a la operación de Estados Unidos e Israel”.

En ese sentido, el gobierno de Emmanuel Macron busca armar una coalición para proteger la “libertad de navegación”, con miras a asegurar el funcionamiento del estrecho de Ormuz, para permitir el transporte de petróleo y gas licuado. El canal, ubicado entre Irán y Omán, ya ha sido escenario de ataques esta semana, y es una de las principales rutas para el transporte de crudo.

“Esa operación se hará con la disuasión de ataque de esos barcos. El Estrecho está cerrado porque las compañías no quieren tomar el riesgo, pero no hay obstáculo físico. Montaremos una operación estrictamente europea. Aunque eso no pueda decir que se comuniquen con las que pueda haber estadounidenses”, indicaron las fuentes francesas a El País.

En este contexto, Macron anunció entre sus medidas que envió de una fragata a Chipre, isla en el Mediterráneo cercana al conflicto, además de miembro de la Unión Europea. Así mismo, ya en camino hacia el Mediterráneo se encuentra el portaaviones de propulsión nuclear Charles de Gaulle.

Un poco menos entusiasta, el gobierno británico también está haciendo su parte, y desplegó en el Mediterráneo el buque destructor HMS Dragon, además de helicópteros con sistemas antidrones. Esto, después de que un dron iraní atacara una base británica en Chipre. Entre otras cosas, en Reino Unido explicaron que un grupo de expertos en defensa aérea ya ha ido a la zona, aunque no entregaron mayores detalles al respecto.

El primer ministro británico, Keir Starmer, inicialmente se negó a tener cualquier papel en la guerra entre Estados Unidos e Israel contra Irán, pero más tarde accedió a una solicitud estadounidense para utilizar dos bases militares británicas con un “propósito defensivo específico y limitado”. Esas bases están en Gloucestershire, en el oeste de Inglaterra, y en la base Diego García, en el océano Índico.

Desde Madrid la situación ha sido más complicada, en un round que se ha vuelto casi personal entre Donald Trump y Pedro Sánchez, que se negó a participar en la guerra directamente. Lo que sí cedió Madrid, en medio de un aumento en la presión económica por parte de Estados Unidos, fue en el envío de una fragata para proteger Chipre.

Así, el buque Cristóbal Colón se suma al Charles de Gaulle y a la armada griega, ofreciendo protección y ayuda para evacuar a civiles en la isla mediterránea. Italia también tomará parte en esta acción de ayuda para con Chipre.

Este apoyo limitado no tiene contento a Trump, que se ha mostrado enojado particularmente con España. En una entrevista con el New York Post, dijo “Tenemos muchos ganadores, pero España es una perdedora”. Esto, en medio de una serie de amenazas que el estadounidense profirió el día lunes, por el rechazo de Madrid a que Estados Unidos usara las bases de Morón y Rota para el conflicto de Irán.

Pedro Sánchez había respondido entonces diciendo que España no sería cómplice de una guerra. Al respecto, Trump agregó: “España es muy hostil con la OTAN”. “Son los únicos que votaron en contra del pago del 5%, y son muy hostiles con todos”, refiriéndose al compromiso de la alianza de contribuir con el 5% de su PIB a defensa. “No somos buenos compañeros, y tampoco vamos a serlo con España”, indicó.

La primera ministra italiana, Giorgia Meloni, en una conferencia de prensa, en Bruselas. Johanna Geron

Turquía, país perteneciente a la OTAN, ya informó al resto de la Alianza Atlántica de que en su suelo se derribó un misil iraní. Esto, eleva el temor de que la guerra se extienda aún más, con consecuencias imprevisibles.

Además de mandar buques militares a Chipre, Grecia también decidió instalar una batería antimisiles en laical de Kárpatos. En tanto, los Países Bajos han mostrado su voluntad de enviar efectivos a participar en la operación militar.

Desde Roma, en tanto, la primera ministra, Giorgia Meloni, habló por fin después de cinco días de silencio, para referirse a lo que haría su país en medio de este conflicto bélico. En una entrevista con la radio RTL 102.5, Meloni dijo: “Estamos hablando claramente de defensa, defensa aérea, no solo porque son naciones amigas, sino porque hay decenas de miles de italianos en esa zona y alrededor de 2 mil soldados italianos a los que debemos proteger”.

“No estamos en guerra, y no queremos entrar en guerra”, dijo Meloni, asegurando que de momento Estados Unidos aún no ha pedido el uso de bases en suelo italiano. Además, recordó que, de solicitarlo, la petición debe pasar por el Parlamento italiano. En todo caso, se permitiría solo el uso logístico, no para acciones de guerra.

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