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Richard Lapper: “Esta parece ser una de las elecciones más complejas e inciertas de Lula”

El exeditor para América Latina del Financial Times, quien acaba de publicar el libro “Lula!: The Man, The Myth and a Dream of Latin America”, dice que si bien el actual presidente brasileño “sigue siendo muy popular y carismático”, el Partido de los Trabajadores “como institución no lo es”. En cuanto a Flávio Bolsonaro, su rival en las elecciones de octubre, afirma que “es percibido como una figura más moderada y menos temperamental que su padre”.

Lula participa de una ceremonia de celebración de la Ley de Cuotas, en Anhembi, Sao Paulo, en marzo pasado. Foto: Paulo Pinto/Agência Brasil Paulo Pinto/Agência Brasil

Este martes llegó a librerías estadounidenses Lula!: The Man, The Myth and a Dream of Latin America (¡Lula!: El hombre, el mito y un sueño de Latinoamérica), la última obra del periodista británico Richard Lapper, quien trabajó para el Financial Times durante 25 años y fue editor para América Latina entre 1998 y 2008.

En el libro, Lapper ofrece un relato exhaustivo del presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, quien aspira a un cuarto mandato en las elecciones de este año, compitiendo contra Flávio Bolsonaro, el hijo de su antiguo rival, entre otros candidatos. Basándose en décadas de reportajes sobre el terreno y un acceso privilegiado, el consultor especializado en América Latina reconstruye cómo una sola figura llegó a encarnar gran parte de la historia moderna de Brasil.

Lapper vivió en Brasil durante muchos años. Con esa experiencia a cuestas, ya había publicado en 2021 Beef, Bible and bullets: Brazil in the age of Bolsonaro (Carne, Biblia y balas: Brasil en la era de Bolsonaro), biografía sobre Jair Bolsonaro que es considerada como el mejor libro sobre el llamado “Trump de los trópicos”.

Portada del libro "Lula!: The Man, The Myth and a Dream of Latin America", de Richard Lapper.

De cara a las elecciones presidenciales de octubre próximo en Brasil, Lapper analiza en esta entrevista con La Tercera las figuras de Lula y Flávio Bolsonaro, el actual escenario político en ese país y los factores que pueden definir el resultado en las urnas.

Respecto a su último libro, ¿cuánto cree que hay de mito y de sueño en torno a la figura del actual presidente brasileño?

Mirando la trayectoria completa de Lula, tres características de su personalidad política destacan con claridad y forman, por así decirlo, su ADN político: su compromiso profundo con los más pobres y la reducción de la desigualdad, que hunde sus raíces en su infancia y adolescencia de pobreza en el noreste de Brasil y luego en la periferia de Sao Paulo; su pragmatismo, forjado en la experiencia sindical; y su cautela en materia económica. Lula siempre ha sido consciente de la necesidad de mantener la estabilidad y de cómo la alta inflación castiga especialmente a los sectores más vulnerables.

Una parte importante del “mito” de Lula proviene de la imagen que proyectó durante las grandes huelgas de 1978-1980. Brasil salía entonces de un período oscuro de dictadura militar, y Lula se consolidó como una figura valiente y carismática, casi surgida de la nada, al estilo de Lech Wałęsa en Polonia.

Otra parte del mito está ligada a la fundación del Partido de los Trabajadores (PT). En 1980, Lula comprendió que, aunque las huelgas habían sacudido al país, no habían conseguido sus objetivos principales ni en salarios ni en reformas laborales. El PT nació para trasladar las demandas sindicales al terreno político. Aunque los sindicalistas independientes fueron su núcleo inicial, el partido también incorporó corrientes más radicales: comunidades eclesiales influenciadas por la teología de la liberación y activistas marxistas y nacionalistas anticapitalistas. Es ahí donde reside el componente más utópico, que lleva a muchos fuera de América Latina a compararlo con Hugo Chávez o Fidel Castro.

Es cierto que en los años 80 y principios de los 90, el propio Lula defendió ideas radicales (como el default de la deuda en la campaña de 1989). Sin embargo, evolucionó hacia un reformismo social pragmático. Esos logros realistas explican sus éxitos en sus dos primeros mandatos, su regreso al poder en 2023 y su capacidad para aprobar reformas en un gobierno de minoría en un país que se ha vuelto más conservador socialmente.

Richard Lapper, periodista y consultor británico especializado en América Latina.

Las últimas encuestas muestran a Lula en empate técnico con Flávio Bolsonaro. ¿El líder petista se enfrenta a su elección más compleja e incierta?

Brasil se ha vuelto mucho más conservador. La tasa de sindicalización es alrededor de 9%, enormes contingentes de trabajadores sobreviven en la economía de plataformas (Uber, delivery), y los celulares y el mundo digital abren nuevas formas de ingreso para los informales. Las iglesias evangélicas -que ya representan cerca del 30% de la población- atraen fácilmente a los pobres urbanos con mensajes de autosuficiencia y valores conservadores. En el campo, las políticas ambientales estrictas generan resistencia entre agricultores. Y los sectores populares exigen cada vez más mano dura contra el crimen organizado, del que suelen ser las principales víctimas.

Todo esto favorece agendas socialmente conservadoras y alimenta el populismo de derecha. Bolsonaro perdió en 2022 principalmente por su desastrosa gestión de la pandemia, no porque los brasileños hubieran recuperado el entusiasmo por el colectivismo. Su victoria fue por un margen estrecho, y aunque Jair Bolsonaro está preso, su figura y su legado siguen movilizando a los conservadores. Los sondeos más recientes muestran un empate técnico o una carrera extremadamente ajustada entre Lula y Flávio Bolsonaro. Sí, esta parece ser una de las elecciones más complejas e inciertas de Lula.

Jair Bolsonaro y su hijo, el senador Flávio Bolsonaro, se dirigen a sus seguidores durante un mitin de campaña en la playa de Copacabana, el 16 de marzo de 2025, en Río de Janeiro. Wagner Meier

En septiembre pasado usted dijo: “Me temo que la era de Bolsonaro aún no ha terminado”. De cara a este nuevo proceso electoral, ¿por qué cree que el bolsonarismo todavía tiene tanta fuerza en Brasil?

Básicamente por las mismas razones. Basta hablar con conductores de Uber para notar que muchos tienen visiones individualistas y de derecha. Se resistieron a los intentos del gobierno del PT de regular sus horarios. Estos “emprendedores” autónomos defienden celosamente su libertad y ven a los sindicatos y reguladores como entrometidos. A los jóvenes activistas del PT les gusta impulsar agendas de identidad de género o étnica, pero estas causas de clase media resuenan poco entre los pobres urbanos, en parte por el fuerte avance del cristianismo evangélico (de menos del 7% en 1980 a 27% en 2022). Las grandes iglesias pentecostales, como las Asambleas de Dios, son socialmente muy conservadoras.

En el caso de Flávio Bolsonaro, ¿qué atributos personales hacen que sea uno de los favoritos en la carrera presidencial?

Flávio es percibido -o es presentado por sus asesores- como una figura más moderada y menos temperamental que su padre. Menos propenso a declaraciones extravagantes, como las que tanto dañaron la imagen de Jair Bolsonaro entre los electores moderados y el mundo empresarial tradicional.

Actualmente, “Lulinha”, el hijo mayor del presidente, está bajo investigación parlamentaria por presuntos vínculos con un supuesto fraude en el Instituto Nacional del Seguro Social (INSS). ¿Cuánto desgasta este escándalo -junto con la eventual relación de “Lulinha” con el fraude del Banco Master- a la campaña electoral de Lula?

Es difícil medirlo con precisión. Los casos del Banco Master y el escándalo del INSS podrían salpicar a políticos de varios espectros. El Congreso llegó a cerrar sus propias investigaciones sobre estos temas, pero las de la Policía Federal continúan. Su impacto real dependerá de cómo evolucionen las acusaciones concretas en los próximos meses y de la capacidad del gobierno para contrarrestar la narrativa de corrupción.

Lula estrecha la mano de su hijo Lulinha.

Lula envió a mediados de mes un proyecto al Congreso para reducir la jornada laboral a cinco días. ¿Lo ve como una medida con fines exclusivamente electorales?

En parte sí, tiene un claro timing electoral. Pero el argumento a favor de reducir la jornada laboral es difícil de rebatir. Las largas jornadas -incluidas las de seis días- siguen siendo una queja frecuente entre los trabajadores mal pagados de comercio y restaurantes, y especialmente entre quienes prefieren la flexibilidad de las plataformas.

A sus 80 años de edad, Lula se esfuerza por mostrarse como una figura activa que hace ejercicio todos los días. ¿Cree que busca evitar las comparaciones con el desgaste que vivió Joe Biden al final de su mandato?

Lula parece más vigoroso que Biden en sus últimos años. Siempre ha sido activo físicamente y, bajo la influencia de su esposa Janja, come más saludable y se cuida mejor. Recientemente incluso ha transmitido en vivo sus rutinas de ejercicio.

¿Considera un error que Lula no haya elegido a un sucesor para estas elecciones, o simplemente no había un candidato a la altura dentro del PT o el resto de la centroizquierda?

El PT tiene un problema claro de sucesión. Gran parte de su militancia es más radical que el propio gobierno y está desconectada del pragmatismo de Lula. Además, aunque Lula sigue siendo muy popular y carismático, el partido como institución no lo es: en las elecciones municipales de 2024 quedó como el octavo o noveno partido en número de alcaldías y concejales, muy lejos de su peso histórico. La última sucesión -cuando Lula entregó el poder a Dilma Rousseff en 2011- tampoco fue un éxito: Rousseff demostró ser una gestora política poco hábil para manejar las amplias coaliciones necesarias.

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