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Las misteriosas muertes y desapariciones de al menos una decena de científicos en EE.UU. desde 2022

El anuncio del FBI de que investigará los posibles vínculos entre estos incidentes se produjo después de que el presidente Donald Trump destacara las recientes muertes de varios científicos y funcionarios gubernamentales con especialidades muy específicas que podrían haber tenido acceso a información sensible.

Ingenieros y técnicos ensamblan y prueban el próximo rover de la NASA para Marte en una sala limpia en el Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL) en Pasadena, California. Foto: NASA

El 27 de febrero, William Neil McCasland, comandante retirado del Laboratorio de Investigación de la Fuerza Aérea, quien trabajó en la Base Aérea Wright-Patterson, una base en Ohio con una fuerte presencia de leyendas sobre ovnis, desapareció misteriosamente tras salir de su casa en Albuquerque, Nuevo México.

En marzo, el FBI se sumó a la búsqueda del general, lo que desató la histeria entre los teóricos de la conspiración, algunos de los cuales argumentaron que la participación de la agencia era “prueba de un posible crimen”.

Ahora la historia se torna aún más extraña. McCasland es solo uno de al menos 10 científicos e ingenieros vinculados a investigaciones nucleares y aeroespaciales sensibles de EE.UU. que fallecieron o desaparecieron en los últimos cuatro años en incidentes que el FBI está investigando activamente, según informa la prestigiosa revista Scientific American.

Además del caso de McCasland, CNN da cuenta de un físico nuclear y profesor del MIT que fue asesinado a tiros frente a su residencia en Massachusetts y de un ingeniero aeroespacial que desapareció durante una excursión en Los Ángeles.

El FBI anunció el lunes que encabezará una iniciativa para buscar posibles conexiones entre las muertes o desapariciones, aparentemente sin relación entre sí, de estos científicos y funcionarios gubernamentales en los últimos años.

La decisión se produce después de que las especulaciones y teorías en línea que vinculaban las muertes llamaran la atención del presidente Donald Trump, quien declaró a finales de la semana pasada que acababa de salir de una reunión donde se había discutido el destino de estos científicos y trabajadores.

“Espero que sea una casualidad, pero lo sabremos en la próxima semana y media”, dijo Trump a los periodistas el jueves. “Es algo muy serio… ojalá sea una coincidencia, o como quieran llamarlo”.

El FBI declaró el lunes que trabajaría con “el Departamento de Energía, el Departamento de Guerra y con nuestros socios estatales y locales de las fuerzas del orden para encontrar respuestas”.

En un comunicado de prensa aparte, emitido el lunes, el Comité de Supervisión de la Cámara de Representantes anunció que estaba “solicitando información al Departamento de Energía, al Departamento de Guerra, al FBI y a la NASA sobre los científicos y demás personal vinculado a secretos nucleares o tecnología de cohetes de EE.UU. que han fallecido o desaparecido misteriosamente en los últimos años”.

Los legisladores sugirieron que podría existir una “posible conexión siniestra entre una serie de muertes y desapariciones misteriosas”, lo que podría “representar una grave amenaza para la seguridad nacional de EE.UU. y para el personal estadounidense con acceso a secretos científicos”.

Las cartas del comité se centran en las conexiones entre la NASA y la investigación nuclear, pero el contexto más amplio es la industria comercial de defensa espacial que estos científicos ayudaron a construir. Los campos de la defensa planetaria y la investigación nuclear son notablemente herméticos: solo existen unos pocos cientos de científicos especializados en la caracterización de asteroides, el modelado de desviación y la detección espacial, destaca la revista Fortune.

Blue Origin presentó en marzo de 2026 su concepto de defensa planetaria NEO Hunter, desarrollado en colaboración con el Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL) de California y el Instituto Tecnológico de California (Caltech), y construido sobre su plataforma espacial Blue Ring. Las capacidades de desviación de haces de iones e impacto cinético que propone comparten tecnología fundamental con los sistemas de detección e interceptación de misiles.

Ambas compañías recibieron importantes contratos federales durante la administración Trump. La Fuerza Espacial adjudicó a SpaceX casi 6.000 millones de dólares y a Blue Origin aproximadamente 2.300 millones de dólares en contratos de lanzamiento para la seguridad nacional en abril de 2025. SpaceX tiene un contrato independiente para la constelación de satélites de defensa antimisiles Golden Dome; Blue Origin se sumó al contrato SHIELD de 151.000 millones de dólares a través de la Agencia de Defensa contra Misiles y contrató a su primer presidente de seguridad nacional en diciembre de 2025.

Desaparecido con un arma y su billetera

El caso más reciente involucra al general de división retirado de la Fuerza Aérea, William Neil McCasland, quien desapareció, junto con un arma y su billetera, de su casa en Albuquerque, Nuevo México, en febrero, según las autoridades locales. En respuesta a las especulaciones sobre su desaparición, su esposa, Susan McCasland Wilkerson, escribió en una publicación en redes sociales que era “muy improbable que lo hubieran secuestrado para extraerle secretos muy antiguos”. McCasland se retiró hace aproximadamente 13 años, agregó.

“Es cierto que Neil tuvo una breve relación con la comunidad OVNI” declaró McCasland Wilkerson en una publicación de Facebook. “Esta conexión no justifica que alguien secuestre a Neil. Él no posee ningún conocimiento especial sobre los cuerpos extraterrestres ni los restos del accidente de Roswell almacenados en Wright-Patterson”.

Al parecer, parte de los rumores en línea se alimentaron de los vínculos de McCasland con To the Stars, una organización liderada por celebridades que promueve teorías sobre extraterrestres y objetos voladores no identificados. En la misma publicación, su esposa desestimó la idea de que su desaparición estuviera relacionada con ese trabajo, señaló Scientific American.

En el pasado, McCasland también habría trabajado con un excientífico de la NASA que desapareció en 2025 y cuyo caso se encuentra entre los que se investigan actualmente por posibles vínculos.

La NASA declaró en una publicación en redes sociales que, “hasta el momento, nada relacionado con la NASA indica una amenaza a la seguridad nacional” y que la agencia está cooperando con la investigación y comprometida con la transparencia. El Pentágono remitió a Scientific American al FBI.

En tanto, el Departamento de Energía remitió a la revista a una entrevista de Fox News realizada el domingo al Secretario de Energía, Chris Wright. En ella, Wright afirmó: “Hay una investigación coordinada entre varias ramas del gobierno, pero, sí, muchos de los científicos nucleares y de seguridad nuclear trabajan en el Departamento de Energía, así que, por supuesto, estamos investigando esto”.

El representante Tim Burchett, republicano por Tennessee, declaró días después de la desaparición de McCasland que las agencias de inteligencia estadounidenses habían obstaculizado sus intentos por averiguar qué le sucedió al general retirado de la Fuerza Aérea y a otros destacados científicos e investigadores estadounidenses que desaparecieron en circunstancias misteriosas. “Las cifras parecen muy elevadas en ciertas áreas de investigación. Creo que deberíamos estar atentos y no creo que debamos confiar en nuestro gobierno”, declaró al Daily Mail.

Casos en laboratorio de la NASA

Los casos presentan circunstancias muy diversas. Algunos involucran homicidios sin resolver, mientras que otros son casos de personas desaparecidas sin indicios de delito. En al menos dos ocasiones, las familias han señalado afecciones médicas preexistentes o problemas personales como posibles explicaciones. Las autoridades no han establecido ningún vínculo entre los casos, apunta CNN.

El primer caso señalado por el FBI se remonta a 2022 y casi pasó desapercibido: Amy Eskridge falleció a los 34 años tras ser encontrada muerta en Huntsville, Alabama, por una herida de bala autoinfligida. La científica trabajaba en proyectos relacionados con sistemas de propulsión y tecnologías avanzadas. En los últimos días, su fallecimiento ha acaparado la atención. Según su obituario, Eskridge, de 34 años, fue cofundadora del Instituto de Ciencia Exótica en Huntsville. En tanto, el Daily Mail dijo que había estado investigando la “tecnología antigravedad”.

También hay tres casos de científicos del Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL) de la NASA. Según los legisladores, la serie de muertes y desapariciones misteriosas comenzó en 2023 con el fallecimiento de Michael David Hicks, un científico que trabajó allí durante casi 25 años. Hicks, de 59 años, falleció el 30 de julio de 2023. Durante su trayectoria en el JPL, se especializó en cometas y asteroides, según la Sociedad Astronómica Estadounidense. No se ha revelado la causa de su muerte. Su hija, Julia Hicks, declaró a CNN que su padre padecía problemas de salud conocidos y que las recientes especulaciones la tienen muy preocupada. “Por lo que sé de mi padre, no hay lógica alguna que lo vincule a esta posible investigación federal”, afirmó. “No entiendo la relación entre la muerte de mi padre y la desaparición de los otros científicos”.

En los años transcurridos desde entonces, varias personas vinculadas al JPL también han fallecido o desaparecido: Frank Maiwald, especialista en investigación espacial, murió en Los Ángeles en 2024 a los 61 años. Monica Reza, ingeniera aeroespacial de 60 años, desapareció mientras hacía senderismo en un bosque de Los Ángeles en junio de 2025. Según el Comité de Supervisión de la Cámara de Representantes, Reza era la directora del Grupo de Procesamiento de Materiales del Laboratorio de la NASA.

Antes de testificar por denuncia de ovnis

El exoficial de inteligencia de la Fuerza Aérea de EE.UU., Matthew James Sullivan, de 39 años, también falleció en 2024 antes de poder testificar en un caso federal de denuncia de ovnis, según declaró el representante Eric Burlison de Missouri, quien instó al FBI a investigar. Su obituario público no especificó la causa de su muerte. Sin embargo, Burlison declaró a Fox News que Sullivan se suicidó, calificando la noticia de sospechosa.

Otros dos desaparecidos, Melissa Casias y Anthony Chavez, trabajaban en el Laboratorio Nacional de Los Alamos, un importante centro de investigación nuclear en Nuevo México. Casias, de 53 años, fue vista por última vez caminando por una carretera cerca de Talpa, Nuevo México, en junio de 2025, según la policía estatal de Nuevo México, dejando sus pertenencias en casa y un teléfono que había sido restaurado a la configuración de fábrica, informó NBC News.

Chávez, un jubilado de 78 años que trabajaba como capataz supervisando la construcción en el lugar, también desapareció en mayo de 2025, según la policía de Los Alamos. Un detective declaró a CNN que no hay indicios de que se trate de un crimen, pero las exhaustivas búsquedas no han dado con señales de actividad ni indicios de que planeara marcharse.

En agosto de 2025, Steven García, empleado del Campus de Seguridad Nacional de Kansas City con acceso a infraestructuras de defensa sensibles, desapareció. La última vez que se le vio, salía de casa con un arma de fuego, señala Euronews.

Jason Thomas, científico y subdirector de biología química de Novartis, fue dado por desaparecido por su esposa el 13 de diciembre de 2025. Sin embargo, la Policía de Wakefield encontró su cadáver meses después, en marzo de 2026, mientras buscaba en la zona de un lago helado. El caso está siendo investigado, pero el comunicado afirma que “según la información preliminar, no hay sospechas de juego sucio”.

El último caso de 2025 es el del físico y científico especializado en fusión portugués Nuno Loureiro, de 47 años, que dirigía el Centro para la Ciencia del Plasma y la Fusión del MIT desde mayo de 2024, donde su objetivo era impulsar la tecnología de energía limpia y otras investigaciones. En diciembre de 2025, fue asesinado a tiros frente a su domicilio en Brookline (Boston), presuntamente por Claudio Manuel Neves Valente, otro ciudadano portugués, que también fue identificado como autor de un tiroteo en la Universidad de Brown que acabó con la vida de dos estudiantes. Neves Valente cometió los delitos en la universidad antes de ir a casa de Nuno Loureiro a dispararle, y fue encontrado muerto días después.

Un caso similar ocurrió el 16 de febrero de 2026. Carl Grillmair, astrofísico de 67 años que trabajaba en el Instituto Tecnológico de California y colaboraba con la NASA, fue asesinado a tiros en su casa de las afueras de Los Ángeles. Según KABC, las autoridades arrestaron a un sospechoso que, según creen, no conocía a Grillmair. El astrofísico era reconocido por sus estudios sobre la búsqueda de agua en planetas fuera de nuestro sistema solar.

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