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La misteriosa muerte del hijo de Gaddafi que alguna vez fue visto como el próximo líder de Libia

Saif al-Islam, hijo del exlíder libio Muammar Gaddafi, fue asesinado en el oeste del país del norte de África en circunstancias poco claras.

Esta foto de archivo, tomada el 23 de agosto de 2011, muestra a Saif al-Islam, hijo del fallecido dictador libio Muammar Gaddafi, ante simpatizantes y periodistas en el complejo residencial de su padre en Trípoli, la capital libia. IMED LAMLOUM

Saif al-Islam Gaddafi, considerado en su día heredero aparente de su padre, el exdictador libio Muammar Gaddafi, fue asesinado en el oeste del país en circunstancias poco claras, según su abogado.

“Fue atacado y asesinado en su domicilio en la ciudad de Zintan por desconocidos”, declaró Khaled al-Zaidi al Financial Times.

Esta captura de TV del 16 de marzo de 2011 muestra a Saif al-Islam, hijo del fallecido dictador libio Muammar Gaddafi, concediendo una entrevista a Euronews. -

El hombre de 53 años fue asesinado en la ciudad de Zintan, a 136 kilómetros al suroeste de la capital, Trípoli.

En una versión contraria de los hechos, su hermana dijo a la televisión libia que había muerto cerca de la frontera del país con Argelia.

Una fuente cercana a la familia Gaddafi indicó a la cadena Al Arabiya que los atacantes dispararon a Saif al-Islam en el jardín de su residencia antes de huir del lugar. Se desconoce de inmediato quién fue el responsable del asesinato, añadió.

La agencia de noticias estatal libia, Lana, también informó de su muerte, citando a su asesor, Abdallah Othman.

Fuentes del equipo político de Saif al-Islam informaron a Al Arabiya que cuatro hombres armados y enmascarados irrumpieron en su residencia tras desactivar las cámaras de seguridad.

Según las fuentes, Saif al-Islam se enfrentó a los atacantes y fue asesinado alrededor de las 2:30 a.m. de manera “cobarde y traicionera”.

“Saif al-Islam ha caído como mártir”, dijo su primo, Hamid Gaddafi, a la cadena libia al-Ahrar, añadiendo que la familia no tenía más detalles.

Su abogado francés, Marcel Ceccaldi, declaró a la agencia de noticias AFP que la identidad de los agresores seguía siendo desconocida.

“Por ahora, desconocemos” quién estaba detrás del asesinato, declaró Ceccaldi, añadiendo que hace unos 10 días un allegado a Saif al-Islam le informó de “problemas con su seguridad”.

“Se produjo una confrontación directa, durante la cual Dios decidió poner a Saif al-Islam de su lado. Exigimos al poder judicial libio, a la comunidad internacional, a las Naciones Unidas y a las organizaciones de derechos humanos que rindan cuentas de sus responsabilidades legales y morales”, indicaron Abdallah Othman y Khaled al-Zaidi.

En la misma línea, Khaled al-Mishri, exjefe del Alto Consejo Estatal con sede en Trípoli, un organismo gubernamental reconocido internacionalmente, pidió una “investigación urgente y transparente” sobre el asesinato en una publicación en las redes sociales.

El Consejo Presidencial de Libia, principal organismo de las autoridades internacionalmente reconocidas en el país, hizo este miércoles un llamado a la calma tras el asesinato del hijo de Gaddafi, y pidió “esperar” a los resultados de las investigaciones, sin que por ahora nadie haya reivindicado la autoría de su muerte.

El organismo mostró su “profundo pesar” por el incidente y recalcó que la Fiscalía ya ha abierto una investigación al respecto “para determinar las circunstancias y causas del incidente”. “Hacemos un llamado a todas las fuerzas políticas a esperar la evolución de los resultados de la investigación oficial, que seguiremos de cerca para garantizar que no haya impunidad”, declaró.

La entidad apuntó además que el objetivo del asesinato de esta destacada figura en Libia sería “socavar los esfuerzos de reconciliación nacional” y el impulso destinado a “celebrar unas elecciones libres y justas en las que el pueblo elija a sus líderes”. “Libia no está gobernada por la violencia ni está construida sobre el miedo y las ejecuciones extrajudiciales”, enfatizó.

Mientras tanto, en respuesta, la 444ª Brigada de Combate con base en Trípoli -una unidad que opera bajo el Gobierno de Unidad Nacional- dijo el martes que “niega categóricamente los rumores que circulan en las redes sociales sobre su participación en los enfrentamientos ocurridos en la ciudad de Zintan, y los informes que acompañan la muerte de Saif al-Islam Gaddafi”, consignó el Lybia Herald. La brigada aseguró en un comunicado que no tiene “fuerza militar” suficiente para llevar a cabo este tipo de acciones.

Figura influyente y temida

Saif al-Islam Gaddafi fue considerado durante mucho tiempo la figura más influyente y temida del país después de su padre, quien gobernó Libia desde 1969 hasta su derrocamiento y asesinato durante un levantamiento en 2011.

Nacido en 1972, Saif al-Islam Gaddafi fue el segundo hijo del gobernante libio de larga data. Con un fluido dominio del inglés, obtuvo un doctorado de la London School of Economics en 2008. Su tesis trató sobre el papel de la sociedad civil en la reforma de la gobernanza global. Realizó una vez una exposición de sus pinturas en la capital británica.

Aunque no ocupó ningún cargo oficial en el país norafricano bajo el gobierno de su padre, desempeñó un papel clave en el acercamiento de Libia a Occidente desde el año 2000 hasta la caída del régimen de Gaddafi. Encabezó la rehabilitación internacional de su país después de más de una década en la que estuvo aislado y bajo sanciones debido a su papel en ataques terroristas.

En 2003, ayudó a negociar indemnizaciones para las víctimas del atentado de 1988 contra un avión de Pan Am sobre Lockerbie, Escocia, que causó la muerte de 270 personas, por el cual un agente libio fue condenado en 2001 por un tribunal escocés.

Además, medió en la liberación de seis médicos -cinco de ellos búlgaros- acusados ​​de infectar a niños con VIH en Libia a finales de la década de 1990. Los médicos fueron encarcelados durante ocho años en 1999 y, tras su liberación, anunciaron haber sido torturados durante su detención, consignó la cadena Al Jazeera.

Presentó varias otras propuestas, entre ellas “Isratine”, una propuesta para una resolución permanente del conflicto palestino-israelí mediante una solución secular de un solo Estado. También presidió las conversaciones de paz entre el gobierno filipino y los líderes del Frente Moro de Liberación Islámica, que culminaron en un acuerdo de paz firmado en 2001.

Estas acciones condujeron al levantamiento de las sanciones impuestas al país y a la mejora de las relaciones con los países occidentales deseosos de acceder a la riqueza petrolera de Libia.

Se le había descrito como el primer ministro de facto de Libia, cultivando una imagen de moderación y reforma antes de la revuelta de la Primavera Árabe de 2011. La suya fue una rara voz de disidencia permitida contra la represión del régimen de su padre, y criticó al gobierno y pidió la creación de una Constitución.

“Ríos de sangre”

Pero esa reputación pronto se desmoronó cuando prometió “ríos de sangre” ante las revueltas. “Cuando los libios se rebelaron contra el régimen despótico de su padre, blandió una ametralladora y prometió aplastar a la ‘chusma’”, recordó el Financial Times.

Tras la toma de la capital, Trípoli, por los rebeldes, intentó huir al vecino Níger vestido como beduino. Pero fue capturado por la milicia de la Brigada Abu Bakr Sadik en una carretera desierta y trasladado en avión a Zintan.

Tras la destitución de su padre, Saif al-Islam Gaddafi, acusado de desempeñar un papel clave en la brutal represión de las protestas antigubernamentales, fue encarcelado por la milicia en Zintan durante casi seis años.

La Corte Penal Internacional quería juzgarlo por crímenes de lesa humanidad por su presunta participación en la represión de las protestas de la oposición en 2011.

En 2015, un tribunal de Trípoli, al oeste del país, donde el control está en manos del gobierno respaldado por la ONU, lo condenó a muerte en ausencia por su participación en la represión.

Sin embargo, dos años después, fue liberado por el Batallón Abu Bakr as-Siddiq, una milicia que controlaba Zintan, como parte de una amnistía emitida por las autoridades orientales de Libia, que no son reconocidas internacionalmente.

Gaddafi siempre negó que quisiera heredar el poder de su padre, afirmando que las riendas del poder “no eran una granja para heredar”.

Sin embargo, en 2021 anunció que se presentaría a la presidencia en unas elecciones que posteriormente se aplazaron indefinidamente.

“Se convertirá en un mártir”

El experto en Libia, Emadeddin Badi, afirmó que la muerte de Saif al-Islam “probablemente lo convertiría en un mártir para un segmento significativo de la población, a la vez que cambiaría la dinámica electoral al eliminar un importante obstáculo para las elecciones presidenciales”.

“Su candidatura y su posible éxito habían sido un punto central de controversia”, escribió Badi en X.

El último portavoz de Muammar Gaddafi, Moussa Ibrahim, también publicó en la red social: “Lo mataron a traición. Quería una Libia unida y soberana, segura para todo su pueblo”.

“Hablé con él hace dos días. No habló más que de una Libia en paz y de la seguridad de su pueblo”.

Saif al-Islam al-Gaddafi se inscribe como candidato presidencial para las elecciones en el centro de registro de la ciudad sureña de Sebha, el 14 de noviembre de 2020. KHALED AL-ZAIDY

Libia ha luchado por recuperarse del caos que estalló tras un levantamiento respaldado por la OTAN en 2011 que derrocó al veterano gobernante Muammar Gaddafi.

Libia sigue dividida entre un gobierno respaldado por la ONU con sede en Trípoli y una administración en el este respaldada por el mariscal de campo Khalifa Haftar.

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