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Reino Unido y “reinicio” de relaciones con Israel: postura más cercana a la causa palestina pese a riesgo de roces con Trump

A la decisión de la administración del primer ministro Andy Burnham se sumó el anuncio de 11 países europeos y Canadá que restringirán el comercio con los asentamientos israelíes en Cisjordania. Argumentan que "se oponen firmemente a las acciones que equivalen a la anexión de tierras palestinas y al desplazamiento forzoso de la población palestina".

Miembros de las fuerzas israelíes durante una operación militar en Ramala, Cisjordania central, el 16 de septiembre de 2025. Foto: Xinhua Ayman Nobani

Reino Unido, Francia y Canadá anunciaron el martes que lideran una iniciativa conjunta de 12 países para restringir el comercio de productos procedentes de los asentamientos israelíes, mediante medidas nacionales y acciones europeas.

Los líderes de los tres países coincidieron en “la necesidad de tomar medidas para evitar mayores daños”, citando la expansión de los asentamientos, como el polémico proyecto E1 cerca de Jerusalén y las acciones del gobierno del primer ministro Benjamin Netanyahu que, según dijeron, están “socavando la posibilidad de una solución de dos Estados”.

Dinamarca, Finlandia, Islandia, Irlanda, Noruega, Polonia, Portugal, España y Suecia se sumaron a la declaración.

“Reino Unido, Francia y Canadá celebran las importantes medidas ya adoptadas por Irlanda, España, Países Bajos, Noruega y Bélgica, y presentarán medidas nacionales para prohibir el comercio de bienes procedentes de asentamientos”, indicó el comunicado conjunto.

Los países añadieron que “se oponen firmemente a las acciones que equivalen a la anexión de tierras palestinas y al desplazamiento forzoso de la población palestina”.

El ministro de Relaciones Exteriores de Reino Unido, Ed Miliband. Foto: @Ed_Miliband en X

También pidieron al gobierno israelí que “detenga de inmediato la expansión de los asentamientos y los poderes administrativos civiles, garantice la rendición de cuentas por la violencia de los colonos e investigue las denuncias contra las fuerzas israelíes”.

El ministro de Asuntos Exteriores de Israel, Gideon Saar, no tardó en responder y anunció el cierre del consulado británico en Jerusalén, así como la expulsión de los representantes británicos del Centro Internacional de Apoyo a Gaza en Kiryat Gat, en el sur de Israel.

En ese sentido, Saar informó de “la finalización de las actividades británicas de entrenamiento de las fuerzas de la Autoridad Palestina en Judea y Samaria (como el gobierno israelí denomina a Cisjordania), en el marco del ‘Equipo de Apoyo Británico en Ramala’”.

“La denegación de entrada a Israel a 12 representantes electos británicos y otros ciudadanos británicos implicados en actividades antisemitas y antiisraelíes, así como a aquellos que niegan la existencia misma del Estado de Israel”, añadió.

En lo que ha sido considerada la condena más enérgica nunca antes emitida por el gobierno británico, el ministro de Asuntos Exteriores, Ed Miliband, dijo que los “terroristas” israelíes están llevando a cabo una limpieza étnica en Cisjordania con el respaldo tácito del gobierno.

Esta fotografía, tomada el 18 de julio de 2026, muestra un incendio provocado por colonos israelíes en los campos de la localidad de Tell, al suroeste de Naplusa, en Cisjordania. Foto: Xinhua Nidal Eshtayeh

Miliband declaró que el gobierno adoptaría ahora la postura oficial de que la ocupación israelí de Cisjordania es ilegal en su totalidad, afirmando que tal reconocimiento es “lo mínimo que merecen las personas que sufren tal padecimiento. Y debería ser el preludio de la justicia”.

Al respecto, dijo que el gobierno ahora promulgaría las siguientes medidas: la prohibición de importación de productos procedentes de asentamientos ilegales en los territorios ocupados; un régimen integral de sanciones contra la prestación de servicios como la construcción o el financiamiento de asentamientos israelíes, y la prohibición de la publicidad en Reino Unido de propiedades ubicadas en asentamientos ilegales. Además, decretará sanciones personales contra individuos clave acusados ​​de promover la violencia de los colonos.

También decretará una nueva prohibición de licencias de armas y otras exportaciones que “contribuyan materialmente a la ocupación”.

Miliband afirmó que esta acción demostraría que “Gran Bretaña no permanece en silencio ante la profunda injusticia, ni tampoco es impotente”. En una emotiva declaración, describió la angustia que había escuchado de los palestinos en Cisjordania, cuyas casas habían sido destruidas, y de los médicos en Gaza, que habían visto morir a niños mientras esperaban recibir atención médica.

El giro de Reino Unido

Reino Unido es uno de los aliados más firmes de Israel en Occidente, pero desde que el Partido Laborista volvió al poder tras más de una década en la oposición, en julio de 2024, algunas de las políticas y la retórica del gobierno han cambiado.

Imagen hecha por el artista británico Banksy en el muro en Belén, en la que se disculpa por la Declaración Balfour de 1917. Foto: Archivo

El diario The Guardian indicó que las acciones de Reino Unido se han vuelto cada vez más urgentes debido a “los planes de Israel de expandir el proyecto de asentamientos E1 al este de Jerusalén, lo que podría, de hecho, aislar el norte del sur de Cisjordania, amenazando la viabilidad de cualquier futuro Estado palestino”.

Miliband afirmó que quienes financiaran o facilitaran los asentamientos ilegales “se enfrentarían a todo el peso de las sanciones de Reino Unido” y que esperaba que la legislación para hacer cumplir la prohibición comercial y las sanciones estuviera en vigor en un plazo de nueve meses.

Evitó calificar las acciones de Israel en Gaza como un genocidio, y afirmó que Reino Unido esperaría la decisión de los tribunales internacionales.

“El gobierno británico coincide en que se está produciendo una limpieza étnica de palestinos en zonas de Cisjordania, perpetrada por terroristas colonos”, dijo Miliband en su intervención del martes en la Cámara de los Comunes.

“Con demasiada frecuencia, el gobierno israelí ha hecho la vista gorda ante esta situación y, peor aún, algunos de sus miembros han realizado declaraciones y tomado medidas para apoyar el desplazamiento forzado de palestinos. Reconozco la gravedad de decir esto, pero la verdad es lo mínimo que merecen quienes sufren tal padecimiento. Y debería ser el preludio de la justicia”, añadió.

Reino Unido aún mantiene relaciones diplomáticas y suministra piezas para los F-35 a través del programa de suministro global al que Israel tiene acceso. Por otro lado, ha suspendido algunas licencias de exportación de armas y ha condenado con mayor frecuencia la conducta del Ejército y los colonos israelíes.

Mujer palestina repartiendo agua en Cisjordania.

“Obviamente, la retórica difiere entre ellos (los primeros ministros británicos), pero en la práctica, el régimen israelí funciona igual que antes, independientemente de si Andy Burnham o (el exprimer ministro conservador) Rishi Sunak estaban al mando”, declaró a Al Jazeera Zena Agha, analista política del Comité Británico-Palestino. “Estamos viendo más una continuación que una ruptura.”

En Israel, indicó el portal Israel Hayom, los funcionarios están convencidos de que la decisión no responde a consideraciones de política exterior, sino a las necesidades políticas internas de Burnham de cara a la conferencia del Partido Laborista, que está prevista para el 27 de septiembre. Poco después de asumir el cargo tras la dimisión de Keir Starmer, Burnham prometió al ala izquierda antiisraelí de su partido que adoptaría una política mucho más dura hacia Israel que su predecesor.

“Según fuentes diplomáticas, en esta etapa se prevé que la mayoría, si no todas, las medidas equivalgan a declaraciones de intenciones. Tales pasos requieren marcos regulatorios y legales y, por lo tanto, es improbable que se implementen antes de la formación de un nuevo gobierno israelí”, indicó el portal.

Asentamiento israelí en Cisjordania. Foto: Archivo

Previo a conocerse la declaración, destacados miembros de organizaciones judías de la sociedad civil- como Sobrevivientes y Descendientes del Holocausto contra el Genocidio de Gaza (HSD), Voz Judía por la Liberación (anteriormente Voz Judía por el Trabajo) y Judíos por la Justicia para los Palestinos- le escribieron a Burnham, instándole a adoptar medidas más enérgicas contra Israel y a “oponerse a cualquier intento nuevo de silenciar las marchas palestinas”.

Los partidarios de esta medida, incluidos muchos miembros de la izquierda laborista, afirman que ya era hora: la violencia y las políticas de planificación discriminatorias están descontroladas, y como resultado, la presencia palestina en Cisjordania se está reduciendo visiblemente.

Sin embargo, los opositores, entre los que se incluyen algunos grupos judíos de Reino Unido y expertos independientes, afirman que intentar prohibir el comercio con los asentamientos podría, sin querer, afectar a la economía principal israelí.

Según afirman, tres años después del ataque de Hamas del 7 de octubre de 2023, Burnham estaría liderando esencialmente un boicot contra el único país judío del mundo, lo que podría situar parte de su economía en la misma situación legal que la Rusia de Vladimir Putin.

Esta medida prevista también conlleva el riesgo de un primer desacuerdo importante entre el nuevo primer ministro británico y el presidente estadounidense Donald Trump, cuya administración reaccionó con enojo cuando Irlanda promulgó un conjunto de medidas similares a principios de este año, destacó el diario The Telegraph.

Según un comunicado de Downing Street, Burnham y Trump hablaron por teléfono el lunes y ambos líderes abordaron una solución de dos Estados para Israel y los territorios palestinos. Esto sugiere que Burnham aprovechó la llamada para informarle a Trump sobre la inminente imposición de sanciones a Israel.

Miliband, señala Bloomberg, también ha considerado ampliar las sanciones existentes en materia de derechos humanos para incluir la obstrucción de la ayuda humanitaria, a la que se atribuye el agravamiento de la crisis humanitaria en Gaza. El ministro de Asuntos Exteriores también ha contemplado respaldar explícitamente la opinión no vinculante de la Corte Internacional de Justicia de 2024, que declara ilegal la ocupación israelí del territorio que Gran Bretaña reconoce como el Estado de Palestina.

No obstante, a los funcionarios británicos les preocupa que el anuncio pueda suponer un revés inicial para la relación de Burnham con Trump. Diplomáticos británicos han comunicado en privado a Estados Unidos que las sanciones son en gran medida simbólicas y no tendrán un impacto significativo en la relación general de Reino Unido con Israel en materia de comercio o seguridad, en un intento por apaciguar la respuesta del gobierno de Trump, según fuentes cercanas al asunto.

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La mayoría no entiende el debate por el impuesto a las empresas. El resto lee La Tercera.

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