Salón Oval: una nueva decoración con alto simbolismo

Fotos familiares y un busto de César Chávez, activista de origen mexicano que luchó por los derechos civiles.

Joe Biden colocó imágenes de Martin Luther King, Rosa Parks, Robert Kennedy y César Chávez. También reemplazó un óleo de Andrew Jackson por uno de Benjamin Franklin.




Durante sus primeras horas como Presidente de Estados Unidos, Joe Biden quiso dejar claro que el gobierno de Donald Trump había llegado a su fin. Y eso no solo lo hizo mediante la firma de 17 órdenes ejecutivas para revertir una serie de políticas impulsadas por su predecesor, sino que también a partir de los objetos que eligió para decorar la Oficina Oval, el centro del poder de la Casa Blanca.

Un equipo del diario The Washington Post tuvo acceso a un “tour exclusivo” de 20 minutos por la oficina de Biden, donde pudieron percatarse de los notorios cambios en contraste con la decoración elegida por Trump.

Una de las transformaciones más palpables fue el reemplazo de un óleo de Andrew Jackson, ubicado a la izquierda del escritorio presidencial. Jackson fue el Presidente que en 1830 firmó una legislación que permitía al gobierno federal trasladar a los nativos americanos de sus tierras. Joe Biden cambió la pintura de Jackson por un retrato -también pintado al óleo- del político, científico y filósofo Benjamin Franklin, padre fundador de Estados Unidos. El cuadro data de 1785 y se especula fue un préstamo de la Galería de Arte del Museo Smithsoniano. The Washington Post sostiene que esta pintura, en conjunto con unas piedras lunares ubicadas cerca, representan el interés de Biden por la ciencia.

Un busto con el rostro de Martin Luther King, asesinado en 1968.

El Presidente demócrata también colgó un cuadro de Thomas Jefferson y otro del primer secretario del Tesoro, Alexander Hamilton, conocidos por discutir constantemente. Se especula que simboliza la unión entre puntos de vista contrarios. Biden asumió su administración con un país completamente polarizado y con un Senado dividido en partes iguales entre demócratas y republicanos.

Otro cambio simbólicamente potente son los bustos que Biden eligió para decorar la Oficina Oval. El Presidente sacó la escultura que tanto Trump como Obama tenían de Winston Churchill, obsequio de Tony Blair a George W. Bush, y la reemplazó por un busto de bronce de César Chávez, defensor de derechos civiles de origen mexicano que luchó por mejoras en los salarios de los trabajadores agrícolas. El mismo día de su investidura, el Presidente firmó una orden ejecutiva para regularizar la situación de 11 millones de migrantes indocumentados en Estados Unidos.

Al de Chávez, se suma el busto de Martin Luther King Jr -que era el favorito de Obama y que Trump conservó durante su administración pero lo cambió de lugar-, uno de Robert F. Kennedy y otro de Rosa Parks, activista afroamericana y emblema de la lucha de los derechos civiles.

Biden ha expresado su admiración por todas estas figuras.

Tras el escritorio presidencial y cerca de los bustos hay un arrimo que antes era utilizado para mostrar la colección de monedas de Trump, fotos de sus padres e insignias. Estos artículos fueron reemplazados por fotografías de la familia de Biden, incluida una de su hijo Beau que murió en 2015 por un tumor cerebral.

El Mandatario también cambió las cortinas doradas de Trump por unas del mismo tono, pero más oscuras, las mismas utilizadas por Bill Clinton.

Los cuadros en la chimena, que incluyen uno de Franklin D. Roosevelt.

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