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“Gozaba ver sangre”: presunto violador en serie subía a sus víctimas a su camioneta para llevarlas al Cajón del Maipo

El imputado, quien vivía con su madre y hermana, es un ingeniero informático que residía en Puente Alto. Le decía a sus víctimas que era "un sicópata" y que "le gustaba la sangre". Fue formalizado por la Fiscalía Metropolitana Sur y quedó en prisión preventiva.

Diego Martin

Una protuberancia en la nariz fue clave para identificar al presunto violador en serie del Cajón del Maipo, sujeto que este martes fue formalizado por una seguidilla de ataques sexuales a mujeres.

Fue durante la madrugada del sábado que Ignacio Cabello (28) fue detenido por la Policía de Investigaciones (PDI) luego de que pesaran sobre él cuatro denuncias de violación. Eso sí, según quienes conocen de la causa, fueron cinco los ataques que perpetró.

Con esas denuncias, la Brigada de Delitos Sexuales de la PDI activó una cacería para dar con un sujeto que tenía un modus operandi reiterativo: subía mujeres a su Chevrolet Groove rojo y las llevaba hasta un sitio oculto del Cajón del Maipo. Siempre con el cuidado de no dejar rastros en los recorridos que hacía desde la comuna donde reside, en Puente Alto, hasta ese punto.

Eso sí, la forma en cómo abordaba a las víctimas no siempre fue la misma: dos de ellas fueron contactadas por una aplicación, una en San Bernardo y otra en Puente Alto. Otra fue subida a su vehículo luego de que la viera haciendo dedo en la calle, situación similar a otra mujer que tomó de la vía pública y subió a la fuerza.

De hecho, ese modus operandi fue el que utilizó en un corto período. La primera agresión fue el 22 de mayo y la última el 25 de julio de este año. Siempre buscaba llegar hasta el sector Los Pozos Areneros de La Obra, un sitio semi eriazo ubicado en la comuna de San José de Maipo.

Sin embargo, esa supuesta prolijidad de no dejar huellas se quebró luego de que una residente fuera una testigo clave para los detectives, señalando que había visto esa camioneta ingresar a ese sector. Fue una de las pistas que siguieron los policías y la Fiscalía Metropolitana Sur para terminar deteniendo al imputado, aprehensión que se produjo en flagrancia en el mismo vehículo que utilizaba para concretar los ataques.

“Gracias a la rápida intervención y análisis de este caso pudimos lograr la individualización de este sujeto y su detención a tan solo dos meses desde ocurrido este lamentable patrón de conducta. No descartamos como Ministerio Público que pudiesen aparecer más víctimas”, aseguró el fiscal Sur Juan Cheuquiante.

Sin antecedentes

Quienes conocen del caso comentan que el imputado tenía una vida normal. Chileno, ingeniero en informática y sin antecedentes penales, el sujeto vivía con su madre de 55 años y su hermana de 24 en Puente Alto. Las mismas fuentes señalan que mantiene trabajos temporales en su rubro.

En las descripciones de las víctimas, además de la protuberancia en la nariz, coincidieron en su descripción física: 1.80 y contextura ancha. También concordaron en la violencia que el sujeto efectuaba para sus propósitos. Las mismas fuentes, citando a las víctimas, señalan que el sujeto hizo comentarios como: “¿Qué pasa si te mato?” o “Me gusta la sangre”.

“Manifestaba que gozaba agrediendo y viendo sangre. Las amenazaba a todas que las podía matar. Las agredía con armas blanca. Él mismo señalaba que era un sicópata”, señaló tras la audiencia el fiscal José Manuel Mac-Namara. Los investigadores no descartan que el sujeto haya tenido otros casos similares en el pasado que no hayan sido denunciados.

Respecto a la detención, el fiscal señaló que una testigo, que ya había sido contactada por la PDI, llamó a la policía al ver la camioneta ingresando al lugar. La policía activó un rápido operativo. “Funcionarios del cuadrante de Carabineros concurrió al lugar sorprendiendo al sujeto, quien se encontraba semidesnudo, con manchas de sangre en su cuerpo. Del vehículo bajó una mujer que denunció en ese momento de ser víctima de violación”, agregó el persecutor.

Cabello fue formalizado por el fiscal Mac-Namara por cuatro delitos de violación, quedando en prisión preventiva. Por su lado, la defensa esbozó una supuesta enfermedad mental del imputado, lo que no fue acreditado en la audiencia. Se fijaron 180 días para la investigación.

Perfilamiento

La psicóloga del Instituto de Criminología de la PDI Vania Saavedra explica que los atacantes sexuales no responden a un perfil único, sino que sus actuaciones se construyen en base a varios elementos, que pueden ir desde la biología, su entorno o alguna vivencia del pasado.

“La pregunta que siempre existe en la base es si estas personas nacen o se hacen. Hay que ser sumamente responsables entendiendo que mientras no haya una entrevista con la persona o un estudio de su trayectoria vital completa, no podemos dar perfil exclusivo único. Pero sí ese tipo de acciones que ocurren en serie durante un período determinado, con víctimas con algún grado de similitud, son personas que pueden haber sufrido algún evento de desorganización emocional”, señala la especialista y Magíster en psicología jurídica y forense.

Saavedra dice que este tipo de imputados puede tener “un concepto del cuerpo de las otras personas distinto al común de la gente. Estamos hablando de agresiones donde se somete a otro, se instrumentaliza el cuerpo de la víctima. No solo para obtener una gratificación sexual, como se podría pensar en la mayoría de los agresores sexuales, eso es un mito. Muchas agresiones sexuales responden a un deseo de controlar, someter, humillar a otro”.

“Por eso es complejo hablar de un perfil en particular, porque no es que esto surgió de un día para otro. Muchos agresores sexuales se ven influidos por el ambiente donde se desarrollan y también por características temperamentales o genéticas”, concluye Saavedra.

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