El impacto de la Línea 6 a un año de su estreno en la red de Metro

Un carro de la Línea 6 del metro. Ramon Monroy/Aton Chile.

Bajó la afluencia de usuarios en Estación Central y Baquedano. En algunos puntos, las esperas se han reducido a la mitad.


El próximo 2 de noviembre se cumple un año del debut de la nueva Línea 6 del Metro, que une a Cerrillos y Providencia en 20 minutos y le inyectó a la red un nuevo estándar de tecnología: se trata del primer servicio que cuenta con puertas en los andenes y conducción automatizada. Los trenes también sorprendieron con aire acondicionado y pantallas con información de los viajes.

El servicio, que posee 15 kilómetros de extensión, también ha registrado un rápido crecimiento en un año: ya tiene una carga de 35 millones de pasajeros, según el último reporte de la empresa Metro (entre noviembre de 2017 y septiembre recién pasado). Las cifras indican que la línea partió con una afluencia de público de 2.753.263 personas en su primer mes de operaciones, mientras que en septiembre pasado se contabilizaron 3.184.087 usuarios. El 24% de las personas viaja por el trazado entre las 7 y las 9 horas, y otro 19% entre las 18 y las 20 horas.

Uno de los problemas que se ha presentado en los últimos años en el tren subterráneo es el sostenido crecimiento de los usuarios en la hora punta de la mañana y la tarde, lo que obliga a que se formen filas de viajeros esperando subir a un carro.

Louis de Grange, presidente del directorio de Metro, explica que “la puesta en servicio de esta línea no solo nos ha permitido aumentar nuestra oferta de transporte, sino que también descongestionar ciertos puntos, como Los Héroes, Estación Central y Baquedano”. Esto ha permitido rebajar los tiempos de desplazamiento para los pasajeros. “Ello mejora su experiencia de viaje”, añade De Grange.

El funcionamiento de la ruta también ha permitido que en la estación Baquedano (punto de combinación entre las líneas 1 y 5), los controles de flujos de personas hayan bajado un 50%. Se trata de las denominadas “contenciones” que hace personal del Metro para que los usuarios esperen a que se descongestionen los andenes para abordar un tren. Además, se cumplió la proyección hecha por la empresa el año pasado de que en la Estación Central bajarían los flujos en la mañana. “Esto, porque los usuarios del tren Alameda-Nos, provenientes de las comunas del sur de la región, realizan sus combinaciones en la Línea 6 para continuar su traslado al oriente”, asegura Carlos Melo, académico de la U. San Sebastián y exsubsecretario de Transportes.

También se ha registrado un impacto sobre la Línea 2: en promedio, hay 10% menos de afluencia en horarios de alta demanda. Así, por ejemplo, las personas prefieren descender en la estación Franklin para combinar hacia el oriente y no tener que llegar a la Línea 1.

Según Metro, la densidad de la Línea 5 se ha reducido en un 7%. Esto sucede entre las estaciones Ñuble y Baquedano por la mañana. Así, estos viajeros ahora tienen la opción de realizar transbordo directamente en la Línea 6, en Ñuble, para ir a Providencia.

Efectos

¿Los nuevos usuarios de esta línea dejaron definitivamente de circular en buses? Un análisis de los operadores del Transantiago muestra que la disminución de flujos de personas en los servicios de microbuses paralelos al trazado de la Línea 6, no ha presentado un descenso significativo. Por ejemplo, el recorrido 113 (Maipú, Cerrillos-Santiago Centro) en noviembre del año pasado registraba 7.644 validaciones en un día laboral y cinco meses después presentaba solo un 4% menos de transacciones o pagos. Tal es la demanda de pasajeros en la zona poniente de Santiago, que la estación Cerrillos es la que suma la mayor afluencia, con 3,7 millones de personas desde que opera hasta ahora.

En paralelo, Pablo Allard, decano de Arquitectura de la UDD, agrega que existe la percepción de que este servicio puede haber tenido otros efectos: algunas zonas del área de influencia de las estaciones han registrado “mayor plusvalía. De hecho, en los últimos meses se han vendido terrenos post industriales en La Florida, San Miguel y San Joaquín por sobre las 70 Unidades de Fomento el metro cuadrado ($1.918.393).

 

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