Nacional

La reservada operación de Pérez Mackenna que destrabó la relación con Venezuela y mantiene expectante a su comunidad en Chile

El canciller puso la reanudación de los servicios consulares como una de sus primeras prioridades al asumir en marzo. Según trascendidos, una reunión secreta con Yván Gil en Bogotá, conversaciones a nivel técnico que se mantuvieron durante meses y un nuevo impulso tras la llegada de Félix Plasencia a la Cancillería venezolana lograron terminar con dos años de relaciones cortadas con Caracas.

La restitución de las relaciones consulares entre Chile y Venezuela, anunciada formalmente la semana pasada mediante un intercambio de notas diplomáticas, fue el resultado de una operación que durante meses se mantuvo fuera del debate público. La apuesta del canciller Francisco Pérez Mackenna era avanzar en restituir la relación con Caracas. Todo esto, sin que las conversaciones terminaran frustradas por declaraciones políticas o señales contradictorias.

De acuerdo con fuentes conocedoras de las negociaciones, el proceso comenzó prácticamente al asumir Pérez Mackenna. El primer movimiento fue mantener una reunión en reserva con el entonces canciller venezolano, Yván Gil. El encuentro se concretó el sábado 21 de marzo, en el marco de la cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac), realizada en Bogotá. En esa instancia, ambos acordaron comenzar a trabajar formalmente en la restitución de las relaciones consulares, pero bajo una máxima discreción.

A partir de entonces, Chile elaboró una nota diplomática y las conversaciones comenzaron en los niveles técnicos de ambas cancillerías. Primero fueron los directores de asuntos consulares y posteriormente las conversaciones escalaron a los subsecretarios. Era un mecanismo diseñado para mantener separado el expediente consular de las diferencias políticas que habían marcado la relación bilateral desde 2024.

Ese trabajo, sin embargo, no avanzó de manera lineal. En abril, el gobierno chileno ya había reconocido públicamente que estaba intentando retomar los vínculos consulares, en buena medida por la urgencia migratoria, pero los contactos se enfriaron.

El escenario comenzó a cambiar recién el mes pasado, cuando el 13 de julio, Félix Plasencia asumió como nuevo canciller de Venezuela. Pérez Mackenna tomó contacto con él apenas un día después. Desde entonces, explican entendidos, la comunicación entre ambos se hizo cada vez más frecuente y se construyó una relación que permitió llevar nuevamente la discusión al nivel político.

El ministro de Relaciones Exteriores, Francisco Pérez Mackenna, en cumbre de la CELAC.

El paso decisivo ocurrió el miércoles 29 de julio, casi al finalizar la jornda. Durante una llamada telefónica de aproximadamente 20 minutos a eso de las 19 horas, Pérez Mackenna y Plasencia acordaron hacer el anuncio conjunto de la restitución de relaciones consulares al día siguiente, a las 17.00 horas, precisamente para transmitir que no se trataba de una concesión unilateral de ninguno de los dos gobiernos.

La declaración conjunta del 30 de julio fue presentada como una primera etapa de una eventual normalización progresiva.

Una vez adoptada la decisión, la redacción del documento conjunto quedó en manos del jefe de gabinete de Pérez Mackenna, Carlos Bonomo. Y Chile resolvió enviar rápidamente a Caracas al director general de Asuntos Consulares, Inmigración y Chilenos en el Exterior, Hernán Núñez.

La instrucción era preparar en terreno la reapertura del Consulado de Chile en Caracas. Con esa instrucción, Núñez comenzó desde el domingo 2 de agosto una intensa agenda de reuniones con autoridades venezolanas para destrabar los aspectos prácticos de la operación.

La embajada de Venezuela en Chile estuvo cerrada durante dos años.

El miércoles pasado se produjo el primer acto formal. Núñez y el viceministro venezolano para América Latina, Mauricio Rodríguez, intercambiaron notas diplomáticas, con lo que quedó formalizado el restablecimiento de las relaciones consulares. Ese mismo día Núñez fue recibido por Plasencia.

“Formalizamos nuestras relaciones consulares con Venezuela y tenemos ya a nuestro equipo en Caracas desplegado”, afirmó Pérez Mackenna. El objetivo del gobierno es que el Consulado de Chile en Caracas comience a operar durante agosto.

La urgencia de la operación se entiende mejor al mirar lo ocurrido hace dos años cuando Venezuela rompió relaciones, y también con las falencias de gestión consular que quedaron expuestas tras el terremoto en La Guaira.

Dos años sin relaciones

El 29 de julio de 2024, después de que Venezuela retirara a su personal diplomático de Chile en medio de la crisis generada por las elecciones presidenciales venezolanas tras las cuales Maduro se mantuvo en el poder, la embajada llanera en Santiago anunció la suspensión indefinida de todos sus trámites. Pasaportes, visas, documentos de viaje y otras gestiones quedaron paralizadas.

La medida afectó directamente a una comunidad venezolana que supera las 700 mil personas en Chile. La ausencia de consulado ha significado desde entonces tener que buscar alternativas en países como Argentina y principalmente en Uruguay. En enero de 2025, además, Venezuela solicitó el cese de los servicios consulares de Chile en Caracas y Puerto Ordaz, profundizando el vacío institucional.

La Guaira, después del terremoto de fines de junio.

El sociólogo venezolano Marcos Garzón, residente en Chile, resume ahora el principal efecto en términos prácticos. “Lo importante es poder dar solución a trámites y situaciones que los venezolanos tienen pendientes hace mucho tiempo, y que no tengan necesidad de acudir a otros países”.

El problema volvió a quedar expuesto durante el terremoto que afectó a Venezuela a fines de junio de este año. Para miles de venezolanos en Chile la ausencia de una representación oficial dificultó incluso la posibilidad de contar con un canal institucional para buscar información sobre familiares afectados. En ese contexto, la comunidad recurrió principalmente a redes sociales, WhatsApp y medios digitales.

Y, por otro lado, para el propio gobierno ha sido complejo catastrar a los chilenos afectados por el terremoto en Venezuela. Todavía no es posible saber cuántos compatriotas fallecidos o heridos hubo.

Una familiar de una chilena fallecida durante el terremoto en La Guaira reconoce, eso sí, que eso ha sido una tónica de muchos países. Y coincide en que el principal beneficio será otro. “Es un alivio saber que para obtener documentos va a haber un lugar allá”. Su propia familia pudo comprobar durante estos años el costo de la ausencia consular, ya que uno de sus tíos tuvo que viajar dos veces a Bogotá para renovar su pasaporte.

Más sobre:VenezuelaCancilleríaConsuladoCaracasLa GuairaTerremotoChilenos

La mayoría no entiende el debate por el impuesto a las empresas. El resto lee La Tercera.

Plan Digital+$6.990 al mes, por los 3 primeros meses SUSCRÍBETE