Por Francisco CorvalánDos años sin embajada: la angustia de los venezolanos en Chile para contactar a sus familias después del terremoto
Luego de las rupturas diplomáticas entre Chile y Venezuela, el inmueble de calle Bustos permanece cerrado desde 2024. El terremoto en Caracas dejó en evidencia la situación que enfrentan los miles de migrantes que deben viajar a Argentina, Uruguay o a la misma Venezuela para renovar sus documentos.

A las 18.30 del miércoles, José León recibió la noticia que un doble terremoto había sacudido a su Venezuela natal, dejando edificios colapsados, cortes de energía y una emergencia que, con el paso de las horas, se transformaría en una de las peores catástrofes que ha vivido el país en décadas. Mientras las primeras imágenes mostraban destrucción en Caracas y La Guaira, él solo pensaba en saber si su familia estaba bien.
La respuesta tardó tres horas en llegar. “Donde está mi familia, en el estado Miranda, llovió, se fue la luz y se fue la señal. No había forma de comunicarnos”, relata. La única información provino de una prima que vive en otro estado y que logró contactarlos por teléfono. “Dependíamos 100% de internet y de las redes sociales”, comenta.
Finalmente supo que su madre había sido evacuada de su edificio y que estaba a salvo. Después pudo verla por videollamada. El inmueble resistió, pero las paredes quedaron agrietadas y parte de su interior resultó dañado.
La angustia de José León se repitió entre miles de venezolanos residentes en Chile tras el sismo que, según informó la presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, dejó al menos 164 fallecidos, 971 heridos y más de treinta réplicas. La emergencia obligó a movilizar rescatistas desde distintos estados del país y motivó la creación de un fondo de US$ 200 millones para la reconstrucción de viviendas e infraestructura.
Pero para la comunidad venezolana en Chile, el terremoto también dejó en evidencia otro problema: la ausencia de representación diplomática y consular, una situación que se arrastra desde hace más de dos años tras el quiebre de relaciones entre ambos países.
A diferencia de otras comunidades migrantes, los venezolanos en Chile no cuentan hoy con una embajada o consulado al que recurrir para obtener información oficial sobre familiares afectados, orientación ante emergencias o apoyo en trámites urgentes.
El edificio ubicado en la calle Bustos, en Providencia, se mantiene cerrada desde julio de 2024, cuando las relaciones entre ambos países se rompieron al desconocer los resultados electorales que dieron como ganador a Nicolás Maduro en dicho momento.

En ausencia de canales institucionales, la información que manejan los migrantes en Chile circula principalmente a través de redes sociales, grupos de WhatsApp y medios digitales venezolanos. Marcos Garzón, sociólogo venezolano radicado en Chile desde hace siete años, sostiene que la comunidad ha aprendido a desenvolverse sin apoyo consular.
Sin embargo, reconoce que la ausencia de representación diplomática ha tenido consecuencias prácticas importantes. “Las mayores dificultades tienen que ver con documentación de niños y adolescentes, la obtención de pasaportes y los salvoconductos”, explica.
El costo de no tener embajada
La crisis derivada del terremoto reabrió una discusión que la comunidad venezolana arrastra desde 2024. Y es que aún están abiertas las dudas sobre cómo resolver necesidades básicas cuando no existe una oficina consular en el país donde reside la segunda colonia venezolana más numerosa de Sudamérica.
José León lo vive en carne propia. Su pasaporte está próximo a vencer y, para renovarlo, no tiene alternativas dentro de Chile. “Tengo que planificar ir a Venezuela o viajar a Uruguay, que es la embajada más cercana. Igual es complejo no tener algo oficial de Venezuela aquí”, afirma.
Garzón confirma que esa situación se ha convertido en la norma. “Si quieres obtener pasaporte tienes que viajar a Uruguay, Argentina o algún otro país cercano donde exista servicio consular. Esa ha sido la dinámica durante los últimos dos años”, explica.
Aunque Venezuela ha implementado recientemente medidas digitales para simplificar algunos trámites, como el Documento Electrónico de Viaje para quienes necesitan regresar al país, visas digitales y apostillas electrónicas, varias gestiones siguen requiriendo presencia física o atención consular.
Para Edgardo Riveros, director del Centro de Estudios en Política Internacional de la Universidad Central, la tragedia debería servir para replantear la ausencia de relaciones diplomáticas. “Lo que significa poder ir en auxilio humanitario debe superar cualquier contingencia formal, administrativa o diplomática”, sostiene.

A juicio del académico, el terremoto expone los costos de mantener una ruptura prolongada. “Sin lugar a dudas deja reflejado lo problemático que es adoptar medidas de falta de relación”, afirma, aunque advierte que las herramientas tecnológicas han permitido mantener cierto nivel de contacto entre las personas de ambos países.
Dentro de la comunidad venezolana, sin embargo, la sensación predominante es más pragmática que política. “Más allá de acostumbrarnos o no, es lo que hay”, resume Garzón. “Si hay o no servicio consular, nosotros tenemos que resolver. Esa es nuestra realidad”.
Mientras continúan las labores de rescate en Venezuela y miles de familias siguen buscando a sus seres queridos entre cortes de energía y comunicaciones intermitentes, para muchos venezolanos en Chile la emergencia tuvo una doble dimensión. Primero, la incertidumbre de no saber qué había ocurrido con sus familias. Y luego, la constatación de que cuando ocurre una tragedia de esta magnitud no existe una embajada a la cual acudir.
En Chile, tanto el Presidente José Antonio Kast como el canciller, Francisco Pérez Mackenna, expresaron su voluntad de colaborar y enviar ayuda humanitaria a Venezuela en esta situación. Desde el Grupo 10 de la Fach puso a disposición un avión con brigadistas en ayuda de los afectados y, en paralelo, la Cancillería habilitó un formulario web para actualizar información sobre chilenos posiblemente afectados por el terremoto, y así facilitar la búsqueda, localización y reporte de compatriotas que pudieran verse afectados.
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