La ruta de la caja

En Lo Espejo, Sudamericana es una de las firmas proveedoras de canastas familiares. En silencio y sin parar, 100 personas, en turnos de día y noche, trabajan para llenar las unidades de cartón. Armar una toma cerca de 40 segundos.




Un verdadero hormiguero. Así luce hoy el centro de distribución de la empresa proveedora Sudamericana, en el corazón de Lo Espejo, donde -aseguran en la firma- se arman 9.500 cajas de mercadería por día, que son distribuidas en distintas comunas de la capital.

Todo es acelerado. Se trata del plan “Alimentos para Chile”, del gobierno, el cual entregó sus primera canastas el pasado viernes 22. El objetivo es repartir 2,5 millones de unidades a familias vulnerables y de sectores medios de todo el país, como un apoyo en medio de la crisis sanitaria.

El reporte oficial del Ejecutivo indicaba que hasta este jueves por la noche se habían entregado más de 126 mil cajas de alimentos en todo Chile. La Tercera visitó uno de los centros proveedores de los insumos.

Aquí, en Lo Espejo, el galpón industrial funciona las 24 horas. Trabajan cerca de 50 personas en el turno de día y otras 50 de noche, custodiadas por un grupo de efectivos del Ejército. Ellos vigilan que ingrese personal autorizado y reportan cada envío.

$ 20 mil al día

El lugar hoy es una inesperada fuente de empleo en medio de la pandemia. A los jóvenes y otros más mayores que integran los equipos les pagan $ 20 mil diarios por el armado y embalaje de los productos. La meta de esta compañía, una de las proveedores del Estado en la capital, es completar un total de 150 mil cajas para este próximo 12 de junio.

La primera etapa corresponde al armado y sellado de las cajas de cartón, para que se puedan disponer los insumos adentro. Luego, los envases son entregados a dos filas de alrededor de 20 personas, quienes las llenan mientras intentan mantener la distancia social entre ellos. Todos usan mascarillas. Cada trabajador está encargado de embalar un producto diferente dentro de los envases de cartón. Por ejemplo, la venezolana Isamar, de 30 años, quien tiene un hijo de seis, dispone las salsas de tomate.

“Corrió la voz y nos avisaron de este trabajo, que es una gran posibilidad. Estábamos todos sin empleo, ahora tengo al menos para el arriendo”, dice, con cierto alivio.

Otra trabajadora relata que aquí consiguieron un puesto ella, su cuñada y su sobrino.

La fila de embalaje está formada en su mayoría por ciudadanos venezolanos, haitianos y chilenos. Todos estaban cesantes.

Laboran en silencio. Cada caja avanza por su fila de embalaje (sobre una cinta mecánica) hasta ser completada en un plazo que no supera los 40 segundos.

Contiene dos kilos de harina, dos kilos de azúcar, dos kilos de arroz, tres paquetes de tallarines y tres de fideos, además de un kilo de sal, una botella de aceite, una leche de 900 gramos, un detergente de 800 gramos, tres jabones en barra, seis salsas de tomate, una caja de té de cien bolsas, una mermelada, cuatro latas de jurel y dos de atún.

Alberto Arnés, subgerente comercial de la empresa proveedora, afirma que “todos los productos son de calidad. Hemos tratado de incluir algunos elementos más para equilibrar lo proteico”. Esto, porque la firma proveedora no incluye legumbres.

Arnés cuenta que se impusieron la meta de despachar 10 mil cajas por día. Son entre ocho y 10 camiones que van a diferentes puntos de acopio de la capital, como los estadios Nacional y Bicentenario de La Florida, Grupo 10 de la Fach y la Escuela de Investigaciones (PDI).

A toda máquina, otros funcionarios apilan las cajas ya listas, las que son llevadas a los vehículos que aguardan en el estacionamiento. En ese punto está Lucas Morales (20), maestro pintor que quedó sin trabajo, pues su obra quedó paralizada debido al Covid-19. Es uno de los encargados de reunir las unidades, ver que estén selladas y que, con grúas horquillas, se suban al camión.

“Pedí trabajo en la bolsa de empleo de la municipalidad. Esto me ayudará mucho mientras pasa la crisis”, señala. Junto a él, pasan rápidamente grúas tratando de apurar los despachos. Estas cajas serán enviadas a la Escuela de Suboficiales del Ejército, en Maipú. Allí las repartirán a las familias de esa y otras comunas.

En Maipú, la alcaldesa Cathy Barriga señala que la distribución se realizará durante esta misma jornada en la Villa San Luis, una de las zonas más afectadas por el coronavirus.

“He sido transparente en explicar a los vecinos que no podemos programarnos con las entregas, ya que disponemos de las cajas de manera irregular”, aclaró la edil el miércoles por la noche, cuando esperaba unas cajas.

Proveedora Sudamericana: Así lucía ayer, a las 10 horas, el ingreso de este centro, en Lo Espejo, custodiado por efectivos del Ejército.
Cartones: El primer trabajo del día es sacar los cartones, que llegan embalados, y armar las cajas para las cintas de los insumos.
En sus marcas, listos...: Luego, decenas de trabajadores van poniendo los productos, mientras la caja avanza por la cinta de producción.
Monitoreo: Al final de la fase de armado hay personal que revisa que cada caja tenga los insumos correctos y en la cantidad prevista.
Sellado industrial: Ya con los productos listos, las cajas deben pasar por una máquina selladora por ambos lados, que también es monitoreado.
Fuera de la cinta. Luego, las unidades se disponen sobre pallets y se efectúa el conteo general de las que ya están listas para ir a los camiones. FOTO: JUAN FARIAS . LATERCERA
Fase de carga: En las bodegas, el personal de carga ordena las cajas y las lleva a los camiones según el número establecido para cada pedido. FOTO: JUAN FARIAS . LATERCERA
Seguridad: Las cajas son depositadas en los camiones repartidores, con seguridad militar o policial, y se envían a los centros de acopio municipal. FOTO: JUAN FARIAS . LATERCERA
Centros de acopio: Las unidades llegan los centros previstos por el gobierno y municipios y son transportadas a los barrios.
En los hogares: Finalmente, camionetas y funcionarios municipales hacen la entrega en los hogares previstos por el municipio.

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