Más de 3.700 personas mayores de 40 años tienen gratuidad

Estudiantes Universitarios

Según cifras del Mineduc, en 2016 había 573 beneficiados. La cifra creció a 1.956 y este año van 1.211 seleccionados.




A los 50 años, Erika Montt comenzó a estudiar Sicología en la U. de Tarapacá y dice que cuando se titule le gustaría hacer un posgrado en Europa y especializarse en investigación de las conductas sociales. Hasta el año pasado ni siquiera había terminado la enseñanza media, por eso dice que "la gratuidad para mí es lo mejor. Es la oportunidad que se me dio para volver a vivir".

Tiene cinco hijos, todos estudian, y al igual que otras tres mil personas de más de 40 años está cumpliendo un sueño gracias a esta política pública.

Estudiar después de los 40 es una tendencia que va en aumento. Según cifras del Ministerio de Educación (Mineduc), entre 2010 y 2017 los matriculados en la educación superior aumentaron 78% entre 2010 y 2018, pasando de 33.855 alumnos a 60.249.

También ha crecido el número de beneficiados con la gratuidad que tienen 41 años y más, incluso hay estudiantes que tienen más 80 años. En 2016 habían 573 personas de más de 40 años estudiando con gratuidad, en 2017 la cifra creció a 1.956 y para 2018 ya se han seleccionado 1.211 nuevos estudiantes a quienes se deberán sumar los renovantes de años anteriores. En total son 3.740.

Marta Ramos tiene 52 años y también fue beneficiada con la gratuidad. Estudia para ser contador auditor en la U. de Tarapacá y relata que "tenía ganas de estudiar hace mucho tiempo, pero económicamente no se podía".

El rector de la U. de Los Lagos, Óscar Garrido, dice que factores que inciden son el acceso a becas, gratuidad y créditos y una oferta diversificada de acceso por parte de las Ues. "Es responsabilidad de las instituciones adaptarse a los nuevos contextos, este es uno; los inmigrantes prontamente serán otro de los temas que deberán enfrentar las universidades" .

Su par de la U. Católica, Ignacio Sánchez, plantea que "las personas mayores muchas veces aportan experiencia previa en trabajos y labores que han desempeñado anteriormente. Son personas que tienen una mirada diferente de la vida".

En tanto, el rector de la U. Federico Santa María, Darcy Fuenzalida, explica que en dicho plantel "en algunos casos hay planes de nivelación para las personas mayores, pero en general tienen que hacer los mismo programas que todos los estudiantes, no hay diferencia".

"Sin gratuidad no habría podido estudiar"

Rubén Quezada (46) Pedagogía en Matemática, U. del Bío Bío

Cuando Rubén Quezada egresó de la educación media quedó seleccionado en la Universidad Austral para estudiar Pedagogía, pero como vivía en el pueblo de Gorbea y no tenía buena situación económica, se le hizo imposible trasladase a otra ciudad para estudiar cinco años. Su familia no contaba con los recursos y necesitaba su apoyo, así que debió cumplir con sus obligaciones para colaborar en su casa.

Sin embargo, eso no fue un impedimento en su vida. Su sueño se aplazó, pero no para siempre. Ahora está más cerca de lograr su meta y transformarse en profesor de matemática.

Hoy estudia esa Pedagogía en la Universidad del Bío Bío y pudo matricularse gracias al beneficio de la gratuidad. "Comencé a estudiar por dos puntos. Uno, que se dio el tema de la gratuidad, ese fue un punto importante. Y dos, por el deseo de superación. Yo creo que nunca es tarde para hacer algo distinto".

Quezada estudia durante el día. No tiene hijos, por lo que puede trabajar por las tardes y los fines de semana para de esta manera dedicarse la mayor parte del tiempo a sus estudios.

Espera "ser un aporte para los alumnos, más allá de lo estrictamente profesional, para entregar un contenido más humano y cálido a la disciplina. Es importante dejar huellas que involucren al profesor como un ser integral y no solo como un profesional que imparte un conocimiento. Puede sonar utópico, pero es mi sueño, y mientras ese deseo exista no dejaré de creer" dice Rubén.

"Estoy cumpliendo el sueño de mi vida"

Sergio Rivera (52) Técnico en Adm. de Empresas, UC de Temuco

Sergio Rivera tiene 52 años y desde hace algún tiempo se dedica al comercio ambulante. Vende tortillas con chicharrones en las calles de Temuco. El clima muchas veces no facilita su trabajo, ya que los días de lluvia debe rebuscárselas y subirse a los buses y micros a vender sus productos.

Toda su vida soñó con estudiar en la educación superior, pero sus hijos son prioridad y no tenía los recursos para cumplir su anhelo. Entre otras dificultades.

Rivera explica que lleva cuatro años viviendo en esa ciudad. "Empecé a buscar la posibilidad de comenzar a estudiar. Busqué mis documentos, golpeé muchas puertas y las universidades no me tomaron en cuenta por mi edad".

Sin embargo, luego de exponer su caso y solicitar un cupo en la Universidad Católica de Temuco, este año el establecimiento le dio la posibilidad de ser parte de sus aulas para que estudiara lo que él quería, Técnico en Administración de Empresas.

Rivera asegura que comenzó a estudiar debido a que "estoy convencido de que si no tengo un título no puedo trabajar". Y agrega que quiere darle "un poquito mejor calidad de vida a mi señora".

El se visualiza en el futuro ejerciendo su carrera, ya que " no me veo trabajando como vendedor ambulante en la calle a los 60 años. No creo que tenga la fuerza. Así que estoy cumpliendo el sueño de mi vida. Porque siempre deseé estudiar en la universidad. Estoy muy motivado y contento".

"No me alcanzaban los recursos con tres hijos"

Angelina Alarcón (42) Técnico en Construcción, UCSC

Angelina Alarcón tiene 42 años y es madre soltera de tres hijos. Siempre le gustó la construcción y anhelaba poder profesionalizarse en eso, pero no había podido hacerlo por falta de recursos.

Ella explica que "siempre me ha gustado la construcción. Yo trabajé de jefa en terminaciones en una constructora. Además, siempre he tenido que arreglar mi casa sola. Estucar, pintar, poner cerámica, y he tenido esas ganas de aprender. Ahora que se dio la instancia dije 'voy a aprovechar'".

Este año comenzó a estudiar en la Universidad Católica de la Santísima Concepción (UCSC) Técnico en Construcción, todo gracias al beneficio de la gratuidad.

Alarcón todo lo hace por sus hijos. Ellos tienen 20, 18 y 8 años. Los mayores, al igual que ella estudian en la universidad, y están orgullosos de que su madre siga luchando por salir adelante.

Según dice, le gustaría no solo terminar la carrera técnica, sino que continuar con los estudios profesionales y transformarse en ingeniera en Construcción.

"Quiero especializarme más y tener mejores recursos. Teniendo el título tendría posibilidades de un trabajo mejor, con un título en mano", manifiesta.

Ella relata que si no fuera por el beneficio no podría estar estudiando.

"No me alcanzaban los recursos con tres hijos. Pero después dije 'voy a ver' y postulé a la gratuidad. Esa fue mi oportunidad", indica la estudiante.

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