Tirúa tuvo jornada de incidentes tras desalojo de municipio

El edificio municipal de Tirúa había sido tomado el miércoles por la mañana. Foto: AgenciaUno

Una treintena de personas ingresó el miércoles en la mañana. La congregación jesuita criticó este jueves “la violencia y arbitrariedad” del Estado durante el operativo policial.




Cortes en la Ruta P-70, que une Cañete con Tirúa, en la Región del Biobío, un camión y dos cabañas incendiadas, y barricadas en caminos interiores fue parte de lo que ocurrió después del desalojo de la Municipalidad de Tirúa, efectuado este jueves en la mañana por Carabineros, tras una orden del intendente de la zona, Sergio Giacamán.

Durante la mañana del miércoles, un grupo de 30 personas había ocupado las dependencias del edificio, en apoyo a los comuneros en huelga de hambre.

El alcalde de Tirúa, Adolfo Millabur, manifestó su molestia, ya que no estaba de acuerdo con el desalojo: “Esto fue gravísimo, una vez más dejan en claro que las atribuciones y facultades de los alcaldes en este país están en entredicho, se toman decisiones sin la opinión de un alcalde”.

Según el jefe comunal, se enteró del desalojo por llamados de los vecinos.

Tres detenidos

Tras el desalojo, solo tres de las cerca de 30 personas que participaron en la toma fueron arrestadas.

Según informó el Ministerio Público, mediante un comunicado, “ellas se resistieron con violencia a la acción de Carabineros, por lo que fueron detenidas”.

Posteriormente, todas quedaron en libertad “ante la necesidad de precisar los hechos ilícitos y las conductas desplegadas (...). La indagatoria contra estas tres personas continuará adelante, para efectos de una futura formalización de la investigación”, se informó.

Una de las personas que presenciaron el incidente -y que también fue detenida- es el sacerdote jesuita Carlos Bresciani, quien efectúa una labor pastoral desde hace años en las comunidades de Tirúa. “A las 7.00 uno de los peñis que estaba en la toma pacífica de la municipalidad me llamó por teléfono para avisar que estaba llegando un gran contingente policial. Él quería ver la posibilidad de que fuera hasta el lugar para ser veedor”.

Agregó que “los carabineros no me respondieron nada y luego escuché una orden que indicaba que ingresaran. Ahí es cuando entra un piquete grande, absolutamente desproporcionado (...); esa forma de abordar los conflictos ha hecho extremar las posiciones y las respuestas”.

Más tarde, la Compañía de Jesús emitió un comunicado criticando el desalojo. “La Compañía de Jesús en Chile rechaza la violencia y arbitrariedad en el actuar del Estado de Chile y de Carabineros durante el desalojo de las municipalidades en la Región de La Araucanía, en particular la Municipalidad de Tirúa, que se encontraba ocupada pacíficamente”, se indicó.

Sergio Giacamán, intendente del Biobío, expresó que el desalojo se efectuó “por una orden emanada del gobernador de la provincia y que, por supuesto, contó con mi apoyo, en virtud de la importancia que tiene el edificio municipal para la prestación de servicios públicos a la comunidad. La toma en sí misma era pacífica, pero una toma es violenta porque inhibe a otras personas poder acceder a un servicio público. Por eso, no comprendemos la actitud del alcalde, de no haber solicitado el desalojo”.

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